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10 Vacunas que lograron salvar a la humanidad

El descubrimiento de las vacunas marcó un importante cambio en la expectativa de vida de la humanidad, ya que estas evitan que la gente contraiga enfermedades mortales, y, en caso de contraerlas, controlan sus efectos para minimizar los daños. Sin embargo, una corriente antivacunas ha provocado que enfermedades que ya estaban casi erradicadas en muchos países, como la polio, el sarampión y la rubéola, pongan en riesgo a la sociedad nuevamente.

Genial.guru preparó una lista de 10 vacunas que lograron controlar la propagación de enfermedades que podrían haber terminado con la humanidad.

Un gran descubrimiento

El bienestar que las vacunas le trajeron a la humanidad está ampliamente probado. De acuerdo con un documento publicado en la página del World Economic Forum por el doctor Edward Parker, investigador asociado en epidemiología de enfermedades infecciosas del Colegio Imperial de Londres, se ha logrado mantener bajo control a varias enfermedades que tenían efectos devastadores en la vida de las personas.

Parker tomó como ejemplo la rubeóla, un virus que puede provocar desde un aborto espontáneo hasta diversos daños congénitos en un bebé cuando la madre se infecta con él.

Estar mal informado es arriesgado

Es alarmante saber que enfermedades que habían sido erradicadas o que se encontraban bajo control han aparecido nuevamente con más y más casos debido a la falsa creencia de que algunas vacunas provocan autismo, algo de lo que hablaremos más adelante.

Un informe del World Economic Forum afirma que las áreas de bajos recursos corren un mayor riesgo de sufrir un brote de alguna enfermedad si los niños no reciben sus inmunizaciones como lo establecen las cartillas de vacunación. De acuerdo con datos de esa misma organización, recientemente se han contabilizado 100 000 casos de pequeños que nacieron con síndrome de rubéola congénita.

1. Viruela

Esta vacuna fue descubierta por Edward Jenner, y es una de las más importantes creadas, ya que provocó un cambio radical en la historia del mundo. La viruela se convirtió en una de las enfermedades más mortales, pero, por fortuna, ha sido totalmente erradicada.

El primer paciente al que Jenner le aplicó su antídoto fue a un niño de ocho años llamado James Phipps, quien era hijo de su jardinero. El médico ya se había dado cuenta de que las mujeres que se dedicaban a ordeñar vacas no contraían la enfermedad debido a que estaban en contacto con una forma del virus menos agresiva, el cual provenía de esos mismos animales.

Jenner inoculó al niño utilizando los virus presentes en el pus de las ampollas de viruela de una lechera, quien había sido contagiada por una vaca (de hecho, esa es la razón por la que las vacunas se llaman de esa forma). Después de observar que el paciente sufría algunos síntomas no serios, pero sin desarrollar la enfermedad, se dio cuenta de que estar en contacto con los virus antes de contraerlos hacía inmune al organismo humano.

Gracias a la vacunación, la viruela se erradicó en México en 1951, y, en todo el mundo, según la OMS, en 1980.

2. Hepatitis B

La hepatitis B era una enfermedad conocida desde hacía muchos años, pero los médicos no sabían que se contagiaba por varias vías, como estar cerca de alguien infectado, por usar agujas que han estado en contacto con la sangre de una persona que porta el virus, o por trasfusiones.

Numerosos investigadores se dedicaron a tratar de resolver el misterio, como el doctor inglés F. O. MacCallum, quien diferenció la hepatitis A (transmitida por comida o bebidas contaminadas) de la B (cuyo contagio se produce por sangre). Sin embargo, no fue hasta 1963 que el médico Baruch Blumberg dio con el anticuerpo para combatir la enfermedad.

La hepatitis B es muy peligrosa porque, aunque el período de padecimiento dura unas cuantas semanas, puede ocasionar daños permanentes en el hígado. La vacuna significó un gran avance para minimizar el número de personas afectadas por esta enfermedad.

3. Tuberculosis

Quien descubrió esta vacuna fue Albert Calmette, un investigador francés que utilizó una cepa de la enfermedad tomada de una vaca infectada para realizar sus pruebas. Su trabajo, en conjunto con el del veterinario Camille Guérin, consistió en debilitar esa cepa hasta lograr que no fuera nociva para los conejillos de Indias que usaron en su investigación.

Fue así como obtuvieron el bacilo de Calmette-Guérin (esta es la razón por la que esta vacuna es conocida como BCG), el cual comenzó a usarse en humanos a partir de 1921. La tuberculosis es una enfermedad que se contrae al inhalar partículas en las que se encuentra el virus responsable de causar el padecimiento (Mycobacterium tuberculosis). Sin embargo, hay que aclarar que el contacto con superficies infectadas no representa un riesgo.

Según datos de la OMS, entre 2000 y 2017 se salvaron 54 millones de vidas gracias a la vacunación oportuna.

4. Poliomielitis

Comúnmente conocido como polio, este mal aterrorizaba a las personas porque las condenaba a la inmovilidad por toda su vida. Como los brotes más importantes se dieron en una época en la que ya había medios de comunicación disponibles para toda la sociedad, fue una de las enfermedades más fotografiadas. La presión mediática provocó que las instituciones médicas y científicas enfocaran desesperadamente sus esfuerzos en encontrar una vacuna lo antes posible.

Quien lo logró fue el profesor en microbiología Jonas Salk, quien usó formaldehído para atenuar al virus responsable de la polio. La presión de los medios creció después de que él obtuviera buenos resultados inmunizando a sus hijos, a sus colaboradores y a 600 personas. Así que, en 1954, se vacunó oficialmente al primer niño con este antídoto.

Gracias a la Iniciativa de Erradicación Mundial de la OMS, solo tres países se consideraron endémicos en 2016: Pakistán, Afganistán y Nigeria. Además, los casos provocados por poliovirus salvaje descendieron de 350 000, estimados en el año 1988, a tan solo 33 en 2018, generando una reducción del 99,9 %.

5. Rabia

Esta vacuna surgió debido a una verdadera emergencia. Louis Pasteur, quien es reconocido por inventar también el proceso de pasteurización, había estado haciendo pruebas para encontrar una vacuna contra la rabia. Había hecho dos intentos, uno en un hombre mayor y otro en una niña, pero ninguno fue exitoso.

Sin embargo, la madre de Joseph Meister, un niño que, en ese momento, tenía nueve años, recurrió desesperada a Pasteur porque su hijo había sido mordido por un perro con rabia. El químico estaba consciente de los riesgos legales que correría si la vacuna no funcionara, pero decidió tratar de salvarlo de cualquier forma.

Le puso 13 inyecciones, una por día, cada una de las cuales contenía una dosis de virus cada vez menos atenuados. Por fortuna, el pequeño se salvó, y, a partir de ese momento, el antídoto comenzó a usarse. En agradecimiento, después de que Pasteur murió, Meister cuidó de su tumba, la cual está ubicada en el Instituto Pasteur, en París.

6. Fiebre amarilla

La fiebre amarilla era un grave problema para la humanidad, especialmente porque nadie tenía ni idea de cómo se contraía. Fue el doctor cubano Carlos Juan Finlay quién, mientras rezaba el rosario, oyó a un mosquito, lo que lo llevó a pensar en la teoría de que estos propagaban el mal. Estudios posteriores demostraron que tenía razón, y que la responsable del padecimiento era la hembra del mosquito Aedes aegypti.

En 1881, Finlay presentó sus trabajos en la quinta sesión de la Conferencia Sanitaria Internacional, y, aunque fueron recibidos con frialdad, fueron la base para que, más adelante, se creara el antígeno que evita el contagio de esta enfermedad. En los países en donde se encuentra este mosquito, la vacuna ha contribuido en gran medida a evitar que se presenten casos del padecimiento. Una sola dosis protege durante toda la vida, por lo que no necesitas ponerte refuerzos anualmente.

7. Sarampión

La vacuna que protege del sarampión se utilizó por primera vez en 1963, y suele administrarse sola o en combinación con otras. Su eficacia es del 85 % si se aplica a los nueve meses de edad, y del 95 % si se administra a niños de 12 meses en adelante. Si estos no se vuelven inmunes con la primera dosis, se suele alcanzar ese estado con la segunda aplicación.

A diferencia de otras enfermedades, como la tos ferina, la cual la persona puede volver a sufrir, quienes están vacunados y contraen sarampión quedan inmunizados de por vida y ya no vuelven a padecerlo. Hay que recordar que estas vacunas no evitan que la gente se enferme, pero sí atenúan considerablemente los síntomas de la enfermedad para minimizar los daños que las personas sufrirían si no estuvieran vacunadas. La OMS calcula que la vacuna del sarampión salvó la vida de cerca de 21,1 millones de personas entre 2000 y 2017.

8. Tos ferina

Esta vacuna fue el resultado de años de trabajo de diversos investigadores. Los primeros en clasificar a la tos ferina como una enfermedad fueron Thomas Sydenham y, posteriormente, Thomas Willis. Pero quien logró aislar el agente Bordetella pertussis, que es la bacteria que causa este padecimiento, fueron Jules Bordet y Octave Gengou.

A partir de ahí, otros científicos intentaron desarrollar una vacuna inactiva con células enteras. El esfuerzo más significativo fue el del médico Thorvald Madsen, quien probó un antídoto con células enteras en la población de las islas Feroe. Años después, la científica Pearl Kendrick combinó la vacuna de la tos ferina con la del tétanos y la difteria, creando la que hoy se conoce como DPT.

La tos ferina comienza como un resfriado acompañado de fuertes ataques de tos característicos, porque, durante ellos, el paciente inspira de manera prolongada y profunda, y terminan con un sonido agudo. A pesar de que la vacunación puede prevenirla, la enfermedad aún no está erradicada, y se presenta especialmente en los países en vías de desarrollo. Por cierto, a diferencia de otras enfermedades, quienes padecen tos ferina no quedan inmunizados de por vida.

9. Difteria

Esta enfermedad es de origen bacteriano y puede ser muy seria. Es tan antigua que hay registros de casos en el Antiguo Egipto, y el primero que la describió fue Hipócrates. Pero quien descubrió el suero que combate las toxinas de esta enfermedad y las del tétanos fue Emil Adolf von Behring: primero dio con la vacuna del tétanos y, después, utilizando los mismos principios, halló la de la difteria.

Su aportación fue tan importante que, en 1901, le otorgaron el Premio Nobel en Fisiología o Medicina. La vacuna que se administra incluye las del tétanos y la tos ferina, pero la persona necesita recibir un refuerzo cada 10 años.

10. Tétanos

En países en vías de desarrollo, el tétanos es responsable de unas 500 000 muertes cada año. Las causantes de esta enfermedad, que provoca rigidez en los músculos y espasmos, son las bacterias Clostridium tetani. Estas entran al organismo cuando una herida está en contacto con tierra o heces de animales en los que dichas bacterias están presentes, pero también cuando se reciben pinchazos con agujas sin esterilizar.

La vacuna contra el tétanos protege completamente a las personas, siempre y cuando hayan completado la dosis de inyecciones indicadas y se apliquen un refuerzo cada 10 años. En el caso de los niños, esta vacuna forma parte del esquema básico, así que los adultos deben estar pendientes de que reciban los refuerzos puntualmente.

Para la OMS, la mayor incidencia de tétanos se da en el momento del parto. Eso afecta a las madres que no se han vacunado y a los niños. Por lo tanto, esta organización se propuso eliminar este tipo de tétanos en 1989, y, gracias a los esfuerzos internacionales, para abril del 2018, solo quedaban 14 países en los que se presentaban estos casos con frecuencia.

Un movimiento peligroso

A pesar de que es un hecho que las vacunas lograron aumentar la expectativa de vida en el mundo, el movimiento que está en contra de estas ha levantado un alarmante brote de enfermedades que se consideraban casi erradicadas. El origen de esta corriente fue un estudio publicado por el doctor Andrew Wakefield, quien afirmaba que la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) causaba autismo.

Y, aunque posteriormente se demostró que las afirmaciones de Wakefield carecían de veracidad, y de que la revista médica en la que él publicó su estudio se retractó, muchas personas se niegan a vacunar a sus hijos. El resultado de esto es que se han comenzado a presentar epidemias de enfermedades como sarampión, polio, rubéola y tos ferina en varios países del mundo, una situación que resulta realmente preocupante.

¿Qué opinas acerca de las vacunas? ¿Crees que es importante aplicarse todas las dosis recomendadas? Comparte tu opinión con nosotros en los comentarios.

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