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11 Cosas que hacemos para eliminar la suciedad, pero que no son tan efectivas como parece

Existen hábitos de higiene y limpieza que suelen realizarse con frecuencia para eliminar la suciedad y los microbios. Pero contrario a lo que muchos creen, estos métodos son muy poco eficaces y solo causan más daño que beneficio. Algunos incluso pueden llegar a ser innecesarios y pueden reemplazarse por otros para permanecer siempre saludables.

Genial.guru investigó sobre los distintos hábitos que se realizan para mantener la higiene, pero que, en realidad, no son tan efectivos como muchos creen.

1. Extraer los pelos de la nariz

Los pelos de la nariz son importantes para impedir que ciertos gérmenes entren en el cuerpo y afecten la salud. También sirven como barreras para proteger las fosas nasales del polen y otras partículas que pueden generar reacciones alérgicas.

Extraerlos o arrancarlos puede generar problemas de salud a la larga, ya que, según un estudio, la cantidad de pelos de la nariz ayuda a filtrar las partículas que se propagan en el aire. Cuanto más densos son, mejor funciona el sistema de filtrado.

2. Bañarse todos los días

En muchos lugares, las personas se bañan todos los días, más que nada por una cuestión cultural. Sin embargo, esto termina por dañar las capas protectoras que tiene el cuerpo y genera irritaciones en la piel, las cuales pueden terminar causando infecciones.

Los humanos cuentan con barreras naturales que les ayudan a mantener la humectación de la piel y también los protegen de la irritación de productos dañinos como el polvo, el detergente o la fibra de la ropa. Lo ideal sería bañarse dos veces a la semana, además de usar jabón neutro y agua tibia para la higiene corporal.

3. Limpiar la pantalla del celular con paños y aerosoles

Muchas personas limpian su celular de forma incorrecta, creyendo que basta con usar cualquier paño, toalla o papel para remover el polvo que se impregna en la pantalla. Tampoco es recomendable usar aerosoles o productos de limpieza abrasivos, ya que pueden introducirse en las ranuras del aparato y terminar por acortar su vida útil.

Lo mejor es usar toallitas impregnadas en alcohol que sean suaves y sin pelusas. De esa forma, se evita que se queden pegadas al celular. Y, por supuesto, no hay que olvidar lavar las fundas para brindar una mayor protección al dispositivo.

4. Cepillarse los dientes con mucha fuerza

El cepillado de dientes es importante para mantener la salud bucal y evitar la aparición de caries. Pero es un error hacerlo con fuerza, ya que, en lugar de “limpiar mejor” los dientes, solo se causa un mayor desgaste de las encías y esmalte dental, haciendo que pierdan su brillo natural.

Lo mejor es pasar el cepillo sin presionarlo demasiado y, en lo posible, hacerlo después de cada comida. Tampoco hay que olvidar cepillar la lengua y usar hilo dental (solo lo necesario) para una limpieza más profunda.

5. Blanquearse los dientes

Son muchas las personas que desean tener dientes blancos y perfectos, por lo que se someten a diversos tratamientos de blanqueamiento dental para lograr su sueño. El problema es que estos procedimientos son impredecibles, ya que todo depende de la dentadura de cada uno. Además, pueden debilitar la estructura de los dientes.

En realidad, los dientes blancos están más relacionados con un factor de bienestar, aunque se reportaron casos como curación de heridas y reducción de placa. Por otra parte, el efecto del blanqueamiento no es permanente, ya que el color natural puede regresar al cabo de un año. Lo mejor es consultar con el dentista para informarse mejor sobre los efectos de este tratamiento.

6. Jalar la cadena y no bajar la tapa del inodoro

El impulso del agua del inodoro hace que los deshechos sean eliminados rápidamente. Sin embargo, es necesario bajar la tapa antes de jalar la cadena, ya que el impacto del agua puede lanzar gotitas capaces de alcanzar hasta los tres metros de altura.

Y es que con tan solo mantener la tapa arriba se pueden esparcir hasta unas 10 000 bacterias por metro cuadrado. Un sencillo acto puede prevenir las infecciones, sin olvidar el hecho de que puede mantener limpio e higienizado el baño.

7. Dejar platos en remojo

Una de las tareas más tediosas para muchos es lavar los platos luego de comer. Pero es necesario hacerlo para poder remover la grasa acumulada fácilmente y evitar atraer insectos y cucarachas, especialmente por las noches.

El problema es que algunos cometen el error de dejar los platos en remojo, esperando a que se sequen de forma natural. Pero esto puede generar la expansión de bacterias por el agua acumulada en la superficie, causando infecciones y problemas de salud. Es por eso por lo que lo ideal es usar un trapo de fibras o escurreplatos que puedan absorber la humedad sin dejar pelusas.

8. Ignorar la limpieza de la jabonera

Uno de los artículos de baño más ignorados a la hora de la limpieza es la jabonera. Pero es aquí donde se acumula gran parte de las bacterias y suciedad, por lo que puede causar malos olores y la proliferación de enfermedades.

Lo ideal es usar una jabonera con agujeros para que la mezcla de agua con jabón pueda escurrirse fácilmente, evitando así la acumulación de gérmenes. También puedes limpiarla y dejarla secar para que esté bien ventilada y no queden residuos de suciedad en ella.

9. Abusar con la exfoliación

Es cierto que la exfoliación brinda varios beneficios a la piel, ya que la vuelve más suave y limpia. Existen diversos productos y métodos para exfoliar tanto la cara como el cuerpo que pueden tener orígenes químicos o naturales. Sin embargo, no todas las pieles son aptas para la exfoliación.

Uno de los problemas de exfoliar la piel con procesos químicos es que estos pueden causar irritaciones, enrojecimiento, cambios de tono e incluso daños en órganos internos. Lo ideal es consultar con un profesional para un mejor asesoramiento sobre este tipo de tratamiento.

10. Aplicarse mascarillas faciales frecuentemente

Las mascarillas faciales brindan una agradable sensación de frescura y rejuvenecimiento del rostro. También existen diversos tipos según sus ingredientes, como las arcillosas, de resinas o de cera, las cuales, dependiendo del tipo de piel, pueden brindar diferentes resultados.

Algunos productos, en especial los que son a base de tierra, pueden estar contaminados con microorganismos. Y los oxigenados suelen generar irritaciones en la piel, por lo que es necesario realizar una prueba previa antes de usarlos en el rostro. Lo ideal es que este tratamiento sea llevado a cabo cada una semana o quince días para evitar que se reseque la piel.

11. Lavar la ropa con frecuencia

Otro gran error que cometen muchas personas es lavar la ropa todos los días, ocasionando así un gran gasto de agua. Lo ideal es lavarla solo cuando esté sucia y, si se tiene una lavadora disponible, usarla cuando ya se tenga una buena cantidad acumulada.

La excepción es la ropa interior, ya que está en contacto directo con las partes del cuerpo que generan más sudor y olores. En este caso, lo ideal es lavarla con detergentes libres de sustancias tóxicas y minimizando lo más posible la cantidad de agua que se usará.

¿Qué métodos de limpieza has probado y no te resultaron? ¿Cuáles son los hábitos que sueles mantener para eliminar la suciedad y protegerte de infecciones?

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