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12 Tips para mantener los zapatos limpios y en buen estado

Para nadie es un secreto que lo primero en lo que se fijan las personas al vernos es en nuestro calzado, dado que son la parte de nuestra ropa que está más expuesta a la suciedad. Unos zapatos o tenis limpios son una señal de limpieza y autocuidado, especialmente cuando no son nuevos, pero siguen manteniéndose en buen estado. Por otra parte, tener nuestro calzado limpio y cuidado nos ayudará a prolongar su vida útil, de manera que si somos cuidadosos, compraremos menos pares a lo largo de nuestra vida.

En Genial.guru sabemos que quieres lucir impecable y mantener en excelente estado tus zapatos, por esto te compartiremos 12 tips para el cuidado de tu calzado.

1. Mantén la forma original de tus zapatos con unas hormas especiales... o con simple periódico

Uno de los errores más comunes es dejar nuestros zapatos vacíos cuando no los usamos, lo cual impacta en la forma que estos tienen, incluso generando arrugas. La solución es comprar hormas o “árboles para zapato”, que imitan la forma de nuestro pie, ayudando a mantener la estructura. Sin embargo, una alternativa mucho más económica es usar hojas arrugadas de periódico, lo cual no solo cumplirá esa función, sino que también absorberá la humedad restante después de un uso intensivo o incluso luego de haberse mojado.

2. Aprende el orden adecuado para bolear los zapatos

La premisa de “el orden de los factores no altera el producto” no aplica en el caso del cuidado de los zapatos. Un error muy común es aplicar directamente la cera para calzado antes de hacer un cepillado intensivo. Esto genera que toda la suciedad existente se adhiera al material, lo cual puede causar un daño importante. Para un mantenimiento adecuado, primero cepilla intensivamente el zapato, especialmente la zona de las costuras y el frente. Luego aplica la cera con un trapo, distribuyéndola enérgicamente por la superficie. Después cepilla una vez más para sacar brillo y, finalmente, en caso de haber exceso de cera, quítala con el trapo.

3. Nunca uses la lavadora para limpiar tu calzado

La lavadora está diseñada para usarse con ropa o edredones, no calzado. Si bien ciertos modelos tienen supuestas funciones para zapatos, lo más recomendable es apegarse al lavado con agua, cepillo y jabón, puesto que de esta forma tendremos mucho más cuidado con los materiales y pondremos énfasis en ciertas zonas. Recuerda que algunos productos como el cloro pueden ser muy dañinos para el calzado, y que solo ciertos zapatos se lavan con agua. Por ejemplo, los de cuero y gamuza solo se bolean.

4. El secado siempre debe ser a temperatura ambiente o con aire frío

No hay nada peor para nuestros zapatos que la luz solar y el calor excesivo. Secarlos al sol (o en secadora) dañará la forma, los materiales y el color (particularmente en el caso de los tonos oscuros). La recomendación ideal es secar a la sombra o, en casos de urgencia, con la secadora, pero siempre con aire frío.

5. Los zapatos empapados son los más vulnerables, por eso hay que actuar de inmediato

Suciedad de la ciudad, basura, lodo y cloro de la alberca son algunos de los materiales que podemos llevar en nuestros zapatos después de una mojada accidental, dependiendo de dónde haya sucedido. Sin embargo, todos estos componentes dañan de manera casi inmediata nuestro calzado, porque al secarse, son absorbidos, lo cual hará mucho más difícil limpiarlos en el futuro. El cuidado ideal para zapatos empapados es:

  • Retirar con un trapo o cepillo el exceso de lodo o suciedad que puedan tener.
  • Utiliza papel, periódico o hasta arroz (dado su efecto antihumedad).
  • Finalmente, lava el calzado de acuerdo con el material.

6. Usa los materiales adecuados para cada tipo de calzado

Si no todos los zapatos están hechos de los mismos materiales, obviamente no podremos limpiarlos con los mismos productos. Aquí te van unos tips adicionales sobre el cuidado común del calzado:

  • Un complemento ideal para revitalizar nuestros zapatos de cuero es la vaselina, dado que hidratará el cuero, como lo hace con nuestra piel.
  • Para blanquear o quitar suciedad de zapatos de nailon o materiales similares en tenis o sneakers que no son de piel, usa bicarbonato de sodio combinado en proporción 1/3 con agua oxigenada (también conocida como peróxido de hidrógeno).
  • Si bien los zapatos de ante o gamuza son los que necesitan un cuidado más especial, un producto tan simple y económico como el borrador escolar resultará una gran ayuda en el día a día, dado que quitará la mugre como si fuera trazos de lápiz en papel.

7. La cera es una gran amiga

Seguramente habrás visto anunciados aerosoles para impermeabilizar los zapatos. Si bien estos pueden ser funcionales, existen alternativas para otorgar esta protección. La cera para calzado ofrece cierto efecto impermeabilizante, pero si quieres proteger tus zapatos en época de lluvia, puedes aplicar cera de vela común y corriente. Posteriormente fíjala con aire caliente (hazlo rápido para no dañar el zapato). Esto no los hará completamente resistentes al agua, pero sí ofrecerá una protección considerable contra líquido y suciedad en general.

8. A nadie le gustan los zapatos olorosos

No hay necesidad de ahondar en explicaciones. Es desagradable y ya, al punto de que puede ser perceptible no solo al quitarse los zapatos, sino también al usarlos. El mal olor en el calzado es favorecido por factores como la suciedad, ciertos padecimientos en los pies y el sudor del día a día. Para evitar que nuestro calzado huela mal, existen varias soluciones, pero las más simples son el uso constante de talco, el desodorante en aerosol para calzado y las bolsas de té. Otras alternativas menos comunes son el bicarbonato de sodio o la arena para gatos, por su efecto contenedor de olores.

9. Cepillar es la clave, incluso con los zapatos nuevos recién sacados de la caja

Este es el error más común que comentemos: creer que nuestros zapatos recién salidos de la tienda son perfectos y que hay que esperar un tiempo para darles mantenimiento. Cepillar o bolear antes de usar nuestro nuevo calzado generará una capa de protección en el material, además de darle brillo y ablandarlo, lo que reducirá el dolor al amoldar la suela a nuestros pies.

10. Almacena tus zapatos en un lugar adecuado y ventilado

A ninguna persona le gusta buscar zapatos en una caja de plástico o cuando están esparcidos por el piso sin ningún orden. No obstante, el hecho de tenerlos almacenados y organizados dentro de un clóset no significa que estén a salvo. Uno de los grandes peligros para el calzado es la humedad, y los lugares oscuros y sin ventilación (como un armario) son el espacio ideal para generar aire húmedo. Nuestra recomendación es un estante abierto que garantice circulación de aire y luz. Además, el tenerlos a la vista no solo te ayudará a encontrar el par que quieres más rápido, sino que será un incentivo para lavarlos cuando sea necesario.

11. El calzador no solo ahorra tiempo, sino que también cuida tu calzado

Existen muchas razones para usar un calzador o cuerno para calzado, dado que es un excelente aliado, especialmente para esos zapatos que quedan justos. Además, ayudan a no dañar la forma de los talones en el calzado. Si ponerse los zapatos es un problema constante y tienes que forzar el material, es muy posible que se esté generando un daño, el cual puede verse en arrugas o pérdida de color en ciertas zonas. En estos casos, lo más recomendable es el uso constante del calzador.

  • Tip: en casos especiales, puedes usar una identificación o tarjeta bancaria, de preferencia que ya no uses, para evitar riesgos.

12. Reparar es cuidar... tu bolsillo y el medioambiente

La reacción natural ante algo que ya no funciona o no luce como solía hacerlo es desecharlo. Sin embargo, en el caso particular de los zapatos, existe una gran probabilidad de que ese desperfecto se resuelva con poco dinero a través de un oficio noble y ciertamente olvidado por muchas personas. Acudir con un zapatero cuando nuestro calzado requiere reparación no solo prolongará la vida útil de este, sino que también nos ahorrará el gasto de unos nuevos y además reducirá la cantidad de deshechos que generamos.

Recuerda que el mantenimiento del calzado depende tanto del material como del modelo específico, y que es necesario revisar las medidas de cuidado que vienen en la caja al comprarlo o en el interior de nuestros zapatos. A final de cuentas, lo que todos queremos es lucir bien y dar una buena impresión, pero, sobre todo, sentirnos cómodos con nosotros mismos. Para ello no se necesitan unos zapatos carísimos, sino darles mantenimiento constantemente a los que ya tenemos.

¿Qué otro tip para el cuidado de zapatos conoces? Cuéntanos en los comentarios, y no olvides compartir esta lista con tus amigos y familiares si crees que puede serles de utilidad en el futuro.

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