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20 Acciones de clientes que sacan de quicio incluso a los trabajadores de salones de belleza más pacientes

Las historias de las puntas que se “recortaron” en 10 centímetros les son familiares a todas las mujeres. Y cualquier clienta, al menos una vez, se ha ido de un salón descontenta. Pero a la vez, también hay cosas en nuestro comportamiento que pueden decepcionar seriamente a un profesional.

Genial.guru pensó que conocer estos matices ayudará a los profesionales y a sus clientes a entenderse mejor y lograr buenos resultados. Al final, encontrarás un bono: historias de empleados y clientes de salones que muestran cuánta paciencia a veces tienen en reserva los dos lados.

1. Decirle al profesional “peluquero” o “manicurista”

Muchos no lo dirán, pero algunos trabajadores de los salones se ofenden si se los llama peluqueros o manicuristas. Mejor usar la palabra neutral “estilista” o “profesional”.

  • “Peluquera” es ofensivo. Mucho. Lo asocio con la tía Rosa con un manojo de cabello químicamente rizado en la cabeza, que trabaja con tijeras desafiladas y un peine “calvo” en una habitación sucia. El profesional, por supuesto, no mostrará su resentimiento, pero lo recordará, lo anotará en un cuaderno y lo recordará durante mucho tiempo. © MuhoZhuk / Pikabu

  • Me enfurece cuando la gente me llama manicurista. “Voy a mi manicurista”, incluso suena feo. No es elegante. La forma correcta de llamar a una profesional es especialista en manicura.

2. No expresar tus deseos

Cuando un cliente llega al salón sin tener una idea de qué le gustaría cambiar, tanto él como el profesional corren un riesgo, porque el resultado puede decepcionarlos a ambos. La visión de un profesional puede ser muy diferente de la que una persona ve en su mente, por lo que no son raros los caso cuando se brinda un servicio según todas las reglas, pero provoca una reacción negativa.

Es mejor guardar las imágenes que te gustan en tu teléfono de antemano, o buscarlas junto al especialista antes de continuar con el procedimiento.

  • Una amiga estaba tomando un curso con un profesional. Vino una clienta de pelo largo y preguntó específicamente por él. La invitó a una silla, le preguntó qué corte de pelo se quería hacer, a lo que ella respondió: “Confío en tu gusto”. Y entonces, sucedió. El profesional le juntó el cabello en una cola de caballo y lo cortó hasta la raíz. La clienta casi se desmaya, a lo que el estilista dijo que eso era lo que consideraba a la moda y hermoso. © crazzzy / parikmaher.net

  • Una mujer vino al salón, y se podía ver por ella que era conservadora hasta la médula. Dijo: “¡Quiero cambiar, hazme hermosa!”. Pues la profesional lo hizo. Y realmente resultó algo hermoso y moderno: un corte de pelo elegante con estilo, sin ser demasiado llamativo. Pero la clienta, acostumbrada al batido y a la química, simplemente no podía percibirse a sí misma así y armó un escándalo. © Bagira7611 / parikmaher.net

  • Trabajo como estilista. A la pregunta “¿Cómo te lo corto?”, responden: “¡Hermosamente!” o “Bueno, tú eres la profesional, lo sabrás mejor”. Bueno, a mí me encantan los mechones verdes, ¡hagamos eso! © Psycho007 / Pikabu

  • Soy especialista en manicura. Estoy muy cansada de los clientes que eligen un color durante mucho tiempo. Si les llevo muchas paletas, dicen: “¡Oh, son tantas! No sé qué elegir”. Pero si les llevo solo algunos colores, dicen: “¿Eso es todo lo que hay?”. Y al final, después de todo el tormento de la elección, todavía escucho comentarios como: “¡No es lo que quería!”. Pregunto: “¿Y qué querías?”. Responden: “No lo sé”.

3. Intervenir en el proceso de trabajo

A veces, los visitantes de los salones aconsejan a los profesionales sobre cómo implementar el servicio. Porque están acostumbrados a hacerlo así en casa o vieron a su especialista anterior hacerlo. Algunos incluso quitan el instrumento de sus manos e intentan hacer el trabajo por el profesional.

Hay que recordar que una persona que hace un corte de pelo, una coloración, un peinado o una manicura lleva años aprendiendo a hacerlo, y no solo en la práctica, sino también estudiando constantemente la teoría. Al interferir con el proceso, el cliente solo aumenta el riesgo de obtener un mal resultado.

  • Hay personas que trabajan en un campo completamente diferente (economistas, maestros), pero debido a su gran experiencia como clientes, les gusta meter su granito de arena: decir, por ejemplo, que este o aquel profesional lo hacía de tal y tal manera. Bueno, ¿para qué pedir cita conmigo si ese profesional hacía todo de la mejor manera?

  • A veces, chicas vienen a maquillarse después de haber visto a muchas blogueras y memorizar algunas palabras. Una clienta una vez me dijo: “Aplícame cornichon, porque la base no me queda bien”. Pensé, ¿está hablando de pepinillos o qué? Y entonces me di cuenta de que ella se refería al cushion, aunque, básicamente, me estaba pidiendo maquillarla con pepinillos.

  • “Yo misma podría haberlo hecho 100 veces mejor”. Después de escuchar eso piensas: “¿Por qué estoy desperdiciando dinero en capacitación y buenas herramientas? ¿Para qué una vez al mes, o incluso más a menudo, voy a seminarios? ¿Para qué busco después del trabajo videos de capacitación con técnicas interesantes en Internet? Tendría que dejar este desagradable negocio, no vale la pena. Heme aquí, respirando químicos, matándome las piernas, desarrollando alergias, exprimiéndome el cerebro, después de hacer un corte, quitándome el cabello de las manos con pinzas (el pelo afilado a veces se incrusta en los dedos). Mejor voy a ver a la clienta. Me coloreará y me cortará el pelo por 2 USD”. © MuhoZhuk / Pikabu

4. Dar información falsa

A menudo, un especialista hace preguntas al cliente para comprender cómo realizar el servicio de la mejor manera desde el punto de vista técnico. Por ejemplo, un profesional puede preguntar si el cabello fue teñido en casa o en un salón, qué tipo de cuidado prefiere la persona, cuándo se cortó el cabello por última vez. Es importante responder honestamente, como en una cita con el médico, para no terminar con un resultado impredecible que solo molestará a todos.

  • Antes de un teñido, preguntamos en detalle sobre todas las manipulaciones realizadas previamente. Por supuesto, ocultar los procedimientos previamente realizados con el cabello puede afectar drásticamente el proceso de teñido, por lo que no hay que ocultar nada, cuéntalo todo.

  • Tenía una clienta que quería ser rubia platinada. Le pregunté con qué se teñía antes, le cubrí el cabello con un producto y le dije al asistente que lavara el producto cuando llegara el momento. Después de un tiempo, él apareció con una expresión de preocupación en el rostro y entendí que algo estaba mal. Fui al lavabo y vi que los 10 centímetros inferiores del cabello se habían vuelto de un color verde brillante. Nuevamente le pregunté a la joven qué había usado antes. Ella respondió: “¡Oh, olvidé que hace unos 3 años me teñí el pelo con henna!”. Si no quieres convertirte en portadora de un cabello turquesa, lo mejor es ser honesta con tu estilista. © notusha / Reddit

5. Negarse a lavarse el cabello en el salón

Muchos clientes se lavan el cabello en casa y se niegan a volver a lavarlo en el salón. Algunos profesionales consideran que cortar un cabello así afecta negativamente las costosas herramientas de trabajo. Además, la estructura del cráneo humano es individual, durante el lavado, un profesional puede encontrar todas las áreas y características desiguales, lo que ayudará a hacer un mejor corte de pelo, que quedará bien. Después de lavar el cabello, el especialista lo dividirá correctamente en zonas, lo que también es importante para el futuro peinado. Además, este procedimiento desinfecta el cuero cabelludo y le permite mantener la higiene en el salón.

  • Mi colega: “Vamos a lavarte el cabello”.
    Su clienta: “No me lavaré el pelo. ¿Acaso crees que estoy sucia? En realidad, tengo agua y champú en casa”.
    Mi clienta: “Hmm. ¿Y qué clase de circo es este? ¿Es realmente tan difícil? Vienen sucias y, encima, no quieren lavarse el pelo”.
    Yo: “Sí. Y pasa seguido. Bueno, ¡vamos a lavarte el cabello!”.
    Mi clienta: “¿Para qué? ¡Me lo he lavado en casa!”. © KateSova / Pikabu

  • Vale la pena aclarar que, para obtener el mejor resultado de un corte de pelo, necesitamos la cabeza lo más fresca posible. Mínimo: lavada esta mañana, pero preferiblemente recién. El cabello se maneja mejor, el profesional disfruta el trabajo y las herramientas duran más. En muchos salones, el lavado está incluido por defecto en el costo de un corte de pelo, por lo que no te hará daño de ninguna manera. © MuhoZhuk / Pikabu

6. No lavarse el cabello por mucho tiempo antes de teñirlo

La necesidad de lavarse el cabello depende del tipo de tintura: las modernas se producen con un agente oxidante de bajo porcentaje y solo se usan después de lavar el cabello con champú de limpieza profunda. Pero algunos profesionales ya están cansados ​​de explicar que no es necesario aguantar unos días antes de teñirse y caminar con la cabeza sucia.

  • Hay una categoría especial de clientas que creen en un mito anticuado de que, antes de teñirte, no debes lavarte el cabello el mayor tiempo posible. Hace poco le pregunté a una mujer un viernes cuándo se había lavado el cabello. Ella respondió: “Hace poco, el miércoles”.

7. Hacer cita para un servicio y no ir, o ir en otro momento

Todos tienen situaciones de fuerza mayor cuando las circunstancias impiden la implementación de lo planeado. En este caso, basta con llamar al salón y notificárselo al profesional o a la recepcionista. Pero hay clientes que ignoran esta regla y simplemente desaparecen sin contestar las llamadas. A veces, los especialistas van al salón específicamente para atender a ese cliente y gastan mucho tiempo en llegar y prepararse.

  • El año pasado, cedí ante una clienta y la anoté para las 7 de la mañana del 31 de diciembre: no tenía otro momento libre y ella rogó que la atendiera. El turno era para un decapado con coloración y corte de pelo con peinado. Es decir, para varias horas. Llegué al trabajo a las 6:30 a. m., pero la clienta nunca llegó. Esa fue una lección para mí. © Nikola-ru / parikmaher.net

  • Una joven venía tarde y la llamé por teléfono. Ella dijo: “Olvidé el código PIN de mi tarjeta bancaria, he estado parada en el cajero automático durante 15 minutos y no puedo recordarlo. Te llamaré por la tarde y volveré a anotarme cuando recuerde el código PIN”. Pues, aparentemente, lo olvidó para siempre. © lisawow / beauty.net

Historias de empleados de salón de belleza y sus clientes

  • Una clienta llamó una vez a nuestro salón de belleza para anotarse para una fotodepilación. Para comprender cuánto tiempo se necesitaría para el procedimiento, la recepcionista le preguntó: “¿Qué área?”. A lo que la señora respondió como si nada: “Centro de la ciudad”. © “Oídoporahí” / Ideer
  • Soy especialista en manicura. Trabajo en un salón, pero a veces recibo clientes en casa. Hago bien las uñas, tardo mucho tiempo, pero cobro 3 veces más que otros profesionales. ¿Cómo? Permito que mis clientas duerman durante el procedimiento. Primero discutimos todos los detalles y preguntas, luego hago que la persona tome un té relajante, la acuesto en un cómodo sofá y creo belleza mientras duerme. Ya construí una base de clientes, todas las chicas están encantadas. Mi cartera está creciendo, el dinero está lloviendo y planeo abrir mi propio salón, donde el trabajo continuará según el mismo sistema. ¿Acaso no soy un genio? © Habitación № 6 / Vk
  • Una chica vino con un hermoso cabello largo y grueso, e incluso con un increíble color natural. Me pidió que le hiciera un corte carré. Yo estaba en shock. Le pregunté por qué, y la respuesta me mató. Su amiga dijo que con carré se vería mejor, que su cabello largo no le quedaba bien. Convencí a la chica de que no era así. Me agradeció y se fue como después de una anestesia. Algunas no merecen llamarse amigas. © “Oídoporahí” / Ideer

Bono: historia de un cliente

Una vez fui a un salón y dije: “¿Tienen la posibilidad de solicitar una cita por SMS o WhatsApp? Depilación, bikini profundo, un tema delicado, ¿entiendes?”. Me dieron una tarjeta, anotando un número con un bolígrafo. Después de un mes, escribí que quería hacerme una depilación profunda de bikini. De repente, en respuesta: “¿Quién diablos eres?”. Respondí: “Me dieron tu número en este salón” y le envié una foto de la tarjeta. Y entonces dijo: “Oh, yo trabajo en este salón”. Y me mandó la siguiente foto:

¿Alguna vez te has ido decepcionada de un salón de belleza? ¿Estás de acuerdo con las afirmaciones de los profesionales?