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8 Hábitos que pueden estar afectando la apariencia de nuestro rostro

Normalmente pensamos que nuestra apariencia se debe solamente al buen trabajo de la genética y, aunque no podamos negar que tiene mucho que ver, lo cierto es que no nacemos como “un producto terminado”, sino que, a medida que vamos creciendo, muchos de nuestros hábitos y costumbres pueden repercutir en nuestro físico si no tenemos cuidado de mantener una vida saludable.

En Genial.guru creemos que la salud es belleza, por eso te presentamos 8 hábitos cotidianos que pueden afectar nuestra apariencia si no les prestamos atención.

1. Respirar por la boca

Es normal que si no estamos en estado físico y corremos unos cuantos metros, nos quedemos sin aliento. Inspirar por la nariz no nos alcanza para llevar rápido todo el aire que reclaman nuestros pulmones y no nos queda otra que utilizar la boca. Sin embargo, el problema se presenta cuando la respiración oral se convierte en una costumbre, en reemplazo oficial de la nasal.

Cuando respiramos por la boca, corremos el riesgo de afectar la forma de nuestro rostro: se verá más alargado y con la barbilla hundida; la nariz lucirá más caída y las fosas nasales serán más grandes que el promedio. Por este motivo es importante corregir este hábito desde temprana edad.

2. Mala postura corporal

¿Por qué la costumbre de encorvarnos podría afectar a nuestro rostro? ¿No es nuestra pobre espalda la que sufre en este caso? Aunque pensemos que la cara y el cuerpo no se afectan mutuamente, un cuello debilitado puede llevar a que los músculos faciales pierdan rigidez. Cuando utilizamos la computadora o revisamos el celular, solemos inclinar la cabeza y encorvar nuestra postura. Si tenemos esta costumbre, nuestro cuello podría sufrir cambios en su forma.

3. Masticar de un solo lado

Si no tenemos algo que nos lo impida, deberíamos masticar con ambos lados de la boca por igual. La asimetría facial entre la mandíbula y el mentón puede deberse a que se utiliza un solo lado para la masticación. Los músculos de nuestra cara están ejercitándose constantemente al hablar, gesticular y comer, como si estuvieran en un gimnasio. Y si utilizamos un solo lado para comer, entonces la musculatura de esa parte de nuestro rostro se desarrollará mejor, mientras que el otro lado irá debilitándose por falta de uso.

Es como si hiciéramos pesas solo con el brazo derecho; seguramente lucirá muy bien, pero nuestro brazo izquierdo se verá desproporcionado en comparación. Otro motivo para la asimetría facial puede ser la mordida cruzada unilateral, que se caracteriza por una incorrecta presión para morder debido a la posición de los dientes superiores e inferiores.

4. Dormir boca abajo

No, no estamos exagerando. Un estudio evaluó a 147 pares de gemelos y confirmó que aquellos que dormían boca abajo, con una sola parte de la cara apoyada en la almohada, presentaban mayores posibilidades de tener desviaciones en la línea media nasal y asimetrías en la comisura de la boca.

5. Posición incorrecta de la lengua

La lengua en reposo debe ser apoyada en el paladar; los dientes deben estar ligeramente separados mientras mantenemos los labios cerrados. Y lo sabemos, por lo general nadie se detiene a pensar cómo dejamos la lengua cuando no la estamos usando, pero corregir este hábito a temprana edad puede ahorrarnos varios dolores de cabeza, ya que uno de los riesgos de esta mala costumbre es el crecimiento desproporcionado del maxilar.

6. Apretar los dientes inconscientemente

Quienes padecen bruxismo aprietan o rechinan los dientes mientras duermen, así que a la mañana siguiente, suelen levantarse con dolor de cabeza sin comprender la razón. Normalmente los que realizan este tipo de actividad inconsciente necesitan recibir tratamientos para evitar esta conducta y las molestias que puede ocasionar.
Una de las consecuencias físicas que suele provocar el bruxismo es el agrandamiento de los músculos del masetero: la cara se ve más hinchada o cuadrada. Los músculos de la mandíbula, al estar durante tantas horas haciendo fuerza, se van pronunciando cada vez más, y el rostro va perdiendo su forma natural.

7. Masticar chicle o cualquier otro objeto de manera constante

Las personas que se comen las uñas o mastican lápices tienen mayores posibilidades de desarrollar bruxismo, y generan síntomas visibles a causa de sus hábitos inconscientes. Lo mismo sucede con el chicle, ya que el cuerpo puede acostumbrarse a mantener la mandíbula apretada incluso cuando no estamos durmiendo.

8. Uso de chupete

En los bebés, el uso desmedido del chupete, o chuparse el pulgar compulsivamente, puede provocar “dientes de conejo”; esta conducta puede afectar no solo la apariencia, sino también el cierre cómodo de la boca y los labios; además puede generar una mordida cruzada por el crecimiento torcido de la mandíbula.

Lo mejor es que los padres consulten con un dentista o un pediatra sobre qué hacer para que los más pequeños puedan desprenderse de estos hábitos en el momento correcto.

Consulta a un profesional

Recuerda que ante la presentación de algún síntoma, o cualquier duda que tengas con respecto a tu salud y bienestar es importante que te asesores con un profesional para que pueda darte un diagnóstico y recomendaciones acordes a tu estado.

¿Qué otros hábitos inconscientes crees que pueden afectar nuestra salud y nuestra apariencia? Cuéntanos si tuviste la costumbre de morderte las uñas y cómo hiciste para dejarla, seguramente a muchos les servirá tu historia.

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