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Cómo reconocer nuestro tipo de piel y 5 consejos para cuidarla sin que nos cueste un ojo de la cara

Solo tres pasos son necesarios para tener una piel saludable y bonita. Eso es lo que asegura la Academia Americana de Dermatología (AAD). Además, explica cómo usar los productos para que sean efectivos sin necesidad de comprar lo más caro. Pero antes de hacer una rutina de cuidado facial, es importante conocer qué tipo de piel tenemos, para adquirir los cosméticos adecuados.

En Genial.guru queremos ayudarte a sacarles el mayor provecho a tus cosméticos, por eso recopilamos información que puede ayudarte a identificar tu tipo de piel y a seguir una rutina de cuidado facial sin una gran inversión. Recuerda que si tienes dudas o piensas cambiar los productos de tu rutina para el rostro, siempre es importante consultar con tu dermatólogo.

Cómo identificar tu tipo de piel

El primer paso para tener una piel más saludable es saber qué tipo tenemos. Ya que así sabremos qué cuidados requiere. A continuación, te explicaremos cómo es cada tipo de piel para que puedas reconocer cuál es el tuyo:

1. Piel normal

Este tipo de piel es el menos común. Puede decirse que es una piel balanceada, ya que no es ni muy grasosa ni muy seca. Como resultado, es la más elástica y suave. Algunas cosas para tomar en cuenta para identificarla son:

  • Poros pequeños.
  • Tez uniforme, suave y tersa.
  • No tiene parches de piel seca.
  • No hay áreas grasas o brillantes en el rostro.
  • No tiene reacciones desfavorables al uso de productos cosméticos.

2. Piel grasa

Algunas personas suelen confundir el brillo en el rostro con tener piel grasa, pero en realidad toda piel produce sebo. En el caso de tener piel grasa, se presenta una producción de sebo mayor a la normal. Si no estamos seguros de si la grasa en nuestro rostro supera la producción habitual, podemos tomar en cuenta otros factores:

  • Tendencia al acné.
  • La piel se siente grasosa.
  • Poros visiblemente dilatados.
  • Se puede ver aceite al apoyar un papel absorbente en el rostro.
  • La piel puede ser más gruesa o verse pálida en las áreas grasas.

3. Piel seca

La piel seca no produce tanto sebo, el cual es necesario para retener la humedad. Esto provoca una sensación de rigidez. En ocasiones, puede verse escamosa, pero no siempre se ve literalmente como sequedad. Por eso hay que considerar:

  • La piel se ve opaca y envejecida.
  • Es propensa a irritaciones y descamaciones.
  • La piel puede picar o ser propensa a la urticaria.
  • Puede ser sensible a los productos para el cuidado de la piel.
  • Presenta áreas agrietadas o parches de piel engrosados (áreas duras).
  • La piel puede estar seca incluso en las áreas más propensas a producir grasa (la zona T).

4. Piel mixta

Este tipo de piel es una combinación entre la piel grasa y la seca, por lo que presenta áreas grasosas y áreas resecas en el rostro. Quizá parezca difícil de identificar, pero puedes guiarte teniendo presente estas características:

  • Hay parches secos y grasos visibles.
  • La zona T (frente, nariz, barbilla) es más grasosa que en las mejillas y tiene poros más grandes.
  • Cambia de seca a grasa (y viceversa) según cambios ambientales, cambios en la rutina de cuidado facial o biológicos.
  • El tratamiento de la grasa del rostro provoca una sequedad excesiva, mientras que tratar la sequedad genera lo contrario (oleosidad).

5. Piel sensible

La piel sensible es un tipo de piel muy delicada y susceptible al ambiente. Es común que se presente en el rostro, cuello y escote, pero también se puede tener en otros lugares. Sus principales características son:

  • Tendencia a enrojecerse con el tacto.
  • Es muy delicada a los productos químicos agresivos.
  • Reacción exagerada a factores externos (sol, frío, productos cosméticos).

Cómo reconocer una piel sana

Ahora que has identificado tu tipo de piel, puede que te preguntes si le has estado dando los cuidados adecuados, lo cual resultaría en tener una piel saludable. Aunque cada tipo necesita de cuidados específicos, existen ciertas características en común que tiene la piel sana:

  • No tiene imperfecciones.
  • Es suave al tacto, no tiene áreas ásperas.
  • Tiene firmeza al tacto, no se arruga ni se distiende.
  • No tiene exceso de grasa, pero tampoco está reseca.
  • Se ve de un tono uniforme, es decir, no tiene despigmentaciones o manchas.

Cómo hacer una rutina de cuidado facial con poco presupuesto

Si tu piel no se encuentra en su mejor momento, quizá pueda servirte esta guía. Aunque parezca un poco complicado empezar a cuidarla, en realidad no tenemos que rompernos la cabeza para hacer una rutina de cuidado facial efectiva. Por suerte, la Academia Americana de Dermatología (AAD) explica que basta con que nuestra rutina conste de tres pasos: limpiar, hidratarproteger la piel.

Además, al momento de aplicar esos pasos, puedes tener en cuenta los siguientes consejos de los dermatólogos para tener una piel limpia y saludable, sin necesidad de vaciar tu bolsillo:

1. Usa un limpiador suave antes de aplicar los productos para el cuidado de la piel y antes de dormir, así evitarás poros obstruidos

2. Aplica crema hidratante sobre la piel húmeda, para que esta atrape el agua en los tejidos

3. Protege la piel del sol, ya sea buscando sombra, usando ropa protectora o aplicando bloqueador para prevenir manchas y arrugas

4. Usa productos de doble función, como hidratante con protector solar. Y reaplica cada dos horas

5. Si no tienes piel grasa, considera usar vaselina para mantenerla hidratada

¿Qué producto de cuidado facial ha hecho maravillas en tu rostro? Cuéntanos en los comentarios para probar tus consejos.

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