13 Trucos que usan los sitios web para hacernos comprar y gastar más dinero del que planeábamos

Internet es un mundo de infinitas posibilidades, y se instaló como la herramienta principal para comunicarnos, trabajar, divertirnos y también hacer compras. Posiblemente, en alguna ocasión compraste cosas que realmente no necesitabas, o la web te convenció de hacerlo, pero eso no es tu culpa, sino que es parte de los patrones oscuros que los sitios utilizan para despertar en los usuarios sus deseos consumistas.

Aunque no las veamos, estas trampas están frente a nuestros ojos y juegan con nuestro subconsciente para incentivarnos a efectuar una compra. En Genial.guru nos preocupamos por tu cartera y queremos enseñarte los trucos más comunes para que puedas identificarlos.

  • Tal vez te haya sucedido que al finalizar una compra, viste que había otro ítem que no habías seleccionado. Esta acción se llama sneak into basket y significa que productos no solicitados se cuelan en tu carrito de compras, como cuando vas a la tienda y al llegar a la caja notas que tu hijo agregó al carrito su golosina favorita, que no le diste permiso de comprar. Ante esto, los gobiernos debieron actuar y lo consideraron ilegal, así que muchas tiendas han reemplazado este sucio truco por sugerencias de productos relacionados con lo que se está por comprar, basadas en sus recomendaciones o en las compras que hicieron otras personas.
  • Las señales de urgencia y escasez son una de las tretas más comunes, según comenta la directora de un sitio de contenidos de educación: “Esos relojes de cuenta regresiva, que curiosamente se reinician cuando actualizas la página, dan la impresión de que el tiempo se está acabando y solo causan miedo de perderse una oferta limitada”, comentó. La aparición de estos avisos no solo genera más atracción en los consumidores, sino que también los hace comprar bajo presión.
  • Cuando estamos en la tienda, podemos hacer libre uso de nuestra capacidad matemática y comparar los precios de un mismo producto según su peso, cantidad, componente o lo que necesitemos para tomar la decisión final. Pero en las compras en línea, puede ser un poco más difícil, ya que muchos sitios no exponen los precios del mismo producto en sus diferentes versiones, o no dan los detalles suficientes para comparar, por ejemplo, entre una unidad y un paquete, lo que dificulta entender cuál conviene más.
  • Cuando realizas una compra en línea, algunos sitios tienen implícito un servicio adicional que solo podemos ver si somos muy minuciosos. Generalmente está escrito en letras pequeñas y ofrecen alguna suscripción a una revista, un newsletter o un programa de computadora adicional. Aunque entrar sea fácil, salir suele ser muy difícil, ya que pueden tener ciertas condiciones engorrosas, como tener que hablar con alguien, enviar un correo o hacer una búsqueda exhaustiva en el sitio para encontrar el botón que permite cancelar la suscripción.
  • Muchos servicios cuentan con un mes de prueba gratuito, lo que los hace atractivos, pero también tramposos. Al inicio, te hacen ingresar los datos de tu tarjeta, y al finalizar la promoción, la tarjeta comienza a cargarse sin avisar, lo que genera una continuación forzada de algo que tal vez no te convenció.
  • Las preguntas capciosas también están presentes, y si no leemos con atención un formulario, podemos caer en su trampa. Muchas veces, existen casilleros con dos opciones; instintivamente, podemos pensar que una es para recibir ofertas de ese sitio y la otra es para negarse. Pero si leemos con atención, es probable que se trate del mismo enunciado redactado de manera diferente y que terminemos aceptándolo aunque no hayamos querido.
  • Otra táctica que está frente a nuestros ojos, pero es casi invisible, es la de redirigir nuestra atención hacia las opciones más vistosas y hacer casi imperceptibles aquellas a las que podemos negarnos. También suele haber botones con colores llamativos o símbolos como flechas para pasar a la próxima página, que inconscientemente nos hacen apretarlos y aceptar cargos extra u opciones que no queremos pagar.
  • Cuando en un producto o servicio solo tienen testimonios positivos y con una gran calificación, es una señal de alarma. Las recomendaciones de estos “usuarios” generalmente no cuentan con ningún tipo de respaldo que confirme su veracidad, y su identidad es dudosa.
  • Cuando queremos descargar algo o ver algún contenido, solemos encontrarnos con carteles que nos hacen creer que tenemos que hacer clic allí para continuar, pero luego nos redirigen a otra página. Esas son publicidades disfrazadas y, aunque es más común verlas mientras navegamos por una computadora, también aparecen en los celulares, ya que las marcas adaptaron este truco a los formatos de pantalla más pequeños. Según un estudio de la Universidad de Stanford, estos anuncios modernizados (llamados ahora native ads) pueden ser fácilmente distinguibles, pero su secreto no está en los clics que reciban, sino en las acciones posteriores que realizan las personas luego de verlos, incluso horas más tarde, como por ejemplo, entrar a la página por su cuenta o comprar el producto.
  • Seguramente te ha pasado que cuando estás por finalizar una compra, notas que el precio es más elevado de lo que originalmente creías. Estos nuevos números pertenecen a los costos ocultos que tiene, aunque posiblemente no te lo habían aclarado desde el inicio. Las sumas incluyen cargos por servicio y envíos, por eso es importante saber que cuando efectuamos una compra, en la mayoría de los casos no pagaremos el atractivo precio que nos convenció en un principio.
  • Es muy común que cuando estamos navegando por un sitio, de repente aparezca una publicidad con dos opciones: aceptar lo que se promociona o declinarlo, pero escrito de una manera poco amigable. Por ejemplo, se lee “suscríbete para obtener descuentos” y abajo está la opción de “no gracias, no quiero ahorrar dinero”. Este particular truco se llama confirmshaming y manipulinks, y su objetivo es manipular al usuario y hacerlo sentir responsable y avergonzado de no querer aceptar esas ofertas. Es, en realidad, un intento desesperado de influenciar al posible comprador y hacer que se detenga, que considere la oferta y se quede más tiempo en el sitio. Otro truco similar son las ventanas emergentes llamadas please-don’t-go, que aparecen cuando deslizas el cursor hacia la barra de navegación y el servidor interpreta que estás por irte o por hacer clic en otra pestaña de un sitio competidor, entonces pone una oferta o un mensaje sugerente para que te quedes.
  • Muchas veces sucede que, al registrarte en algún sitio, te piden que les otorgues permiso para acceder a tu lista de contactos para completar la tarea o adquirir algún beneficio. Al aceptar, el servicio comienza a enviar correos electrónicos promocionales a tus contactos en tu nombre para llegar así a futuros usuarios o compradores. Tal vez esto no afecte tu bolsillo, pero sí tus relaciones, ya que tus conocidos recibirán spam a tu nombre de algo que tal vez no tenías ni idea.
  • Posiblemente hayas recibido correos electrónicos con ofertas relacionadas a tus gustos e intereses, o te aparecieron publicidades de ese tipo mientras navegas por las redes. Pero no se trata de ningún mago leyéndote la mente, sino de la información personal que has dado en diferentes sitios. Los data brokers son empresas dedicadas a recolectar información de actividades online e historiales de compras, para venderlas a otras compañías con fines de mercadeo. Cuanto más sepan de ti, más atinados y personalizados serán los anuncios, por eso es importante regular la información que compartimos en línea si no queremos estar invadidos por anuncios.

¿Qué recaudos tomas a la hora de comprar en línea?

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