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15 Frases y travesuras épicas de niños ingeniosos

Los niños son impredecibles en sus palabras y acciones, y es algo que nos hace felices y nos molesta a diario. Echa un vistazo a la bañera con papel higiénico o la pulsera de espagueti; descubre más sobre el hechizo “Ofendetus” y de comer dulces en un tazón con agua para asegurarte, una vez más, de que la vida con los niños puede no ser tranquila, pero puedes confiar en que nunca será aburrida.

En Genial.guru estamos familiarizados con las dificultades de criar hijos y siempre tenemos guardadas un par de docenas de historias sobre su ingeniosidad y travesuras. Aquí están las mejores.

  • Mi sobrino de 13 años, recogió una varita del suelo y le dice a su hermana de 10 años:
    — Esta es la varita de Harry Potter.
    Hermana:
    — Este es un palo ordinario.
    — ¿Quieres ver cómo funciona? —le pega con la varita en la cabeza y lanza un hechizo:
    —¡Ofendetus!
    Funcionó. © Cyrteq / Pikabu
  • Acabo de pedirle a mi hijo que me trajera un café. Cuando me lo trajo, estaba leyendo algo en Internet y no le dije “gracias”. Antes de irse me dijo:
    — Podrías haberme dado las gracias por traerte el trago. © irisha / det.org.ru
  • Mi hijo me pide:
    — Mamá, ¡cómprame los caramelos! Mamá, compra-a-a...
    — ¡A ver si se te pega el trasero de comer tantas golosinas!
    — ¡No, no se me pegará! ¡Antes de comerlas, me sentaré en un tazón con agua caliente! © Igor Saprykin
  • Vamos al jardín de niños con mi hija de 5 años. La mañana está programada hasta el más mínimo detalle. Preparé su ropa y salí a pasear el perro. Cuando regresé mi hija estaba hablando por teléfono con su abuela diciendo que no podía entender cómo ponerse el suéter. La abuela intentaba explicárselo, a lo que la niña dijo: “Espera, déjame tomarle una foto para enviártela”. Sabe cómo tomar una foto y enviarla usando un teléfono inteligente, pero no tiene idea de cómo ponerse un suéter. © fochkina / Pikabu
  • Cuando llegó el momento de ir al 1er grado, mi madre me llevó a la escuela especializada en matemáticas. Reprobé la prueba de ingreso. Recuerdo que mi madre estaba muy decepcionada y, cuando nos fuimos a casa, estaba a punto de echarse a llorar. Decidí consolarla:
    — Mamá, no te preocupes, no necesito ir a esta escuela, ¡porque quiero ser conductor de tranvía! © Alexograf / Pikabu
  • Mi hija fue al 1er grado. Le gustaba tanto la escuela que quería convertirse en maestra. Tomó todos sus peluches, los acomodó en escritorios improvisados hechos de sus libros, les entregó los cuadernos, los bolígrafos y les impartió la clase con una voz estricta. En ese momento, mi esposa estaba lavando el piso. Ya había lavado todo, solo quedaba la habitación de nuestra hija. Abre la puerta, entra y comienza a lavarlo. En ese momento, la niña suelta la frase:
    — No se distraigan con la señora de la limpieza, niños, continuamos la clase. © KostaGrass / Pikabu
  • — Niños, ¿de qué color es el cocodrilo? — pregunta la maestra en el jardín de niños.
    — ¡Es rojo! — responde Pablo.
    — ¿Por qué rojo? — la maestra está sorprendida.
    — ¡Es verde! — gritan los demás niños.
    — “Solo por fuera”, protesta Pablo.
    Los demás niños se quedan callados. © Pikabuchkin / Pikabu
  • Hoy iba en el autobús y escuché una conversación de dos niños pequeños que estaban sentados a mi lado. Uno de ellos estaba mirando por la ventana al cielo y dijo que sus padres no le permitían tener un perro, por lo que miraría al Sol hasta quedarse ciego para que le compraran un perro guía. © Hablan los niños / Facebook
  • Cuando mi hija y yo íbamos de viaje, ella se tomó el asunto en serio. Decidió que si incluso ella, una niña de 6 años, tenía un pasaporte, entonces su muñeca también necesitaba uno. Dibujó una “fotografía”, ingresó el nombre completo de la muñeca: María Fernández.
    Y aquí estamos en el control de pasaportes en el aeropuerto, detrás del cristal está una oficial con la cara muy seria. Agarra nuestros pasaportes. Hace un par de preguntas. Pone los sellos en nuestros pasaportes y nos deja pasar. De repente, mi hija me dice: “¿Qué pasa con el pasaporte de María?”. Lo tenía preparado, sosteniéndolo en sus manos. Yo sabía que debíamos continuar y tenía que explicarle a mi hija que había mucha gente esperando detrás de nosotros, y a María la dejarían pasar de todos modos. La mujer uniformada se dio cuenta de que se había producido un retraso y me preguntó: “¿Qué ocurre?”. Entendiendo que era todo un desafío, le presenté el pasaporte rosado de María: “Aquí tenemos uno más, el de la muñeca...”.
    La oficial respondió sonriendo: “Entonces, echemos un vistazo”. ¡Sí, ella sonrió! Realmente revisó el pasaporte de María, un papel pintado doblado por la mitad. Además, dijo: “Hagámoslo bien”. Y puso su sello rosa en el pasaporte rosa. Con esta máquina de acero para poner sellos, puso su sello en el pasaporte de la muñeca. ¡En la frontera estatal del país!
    Si no fuera por la barrera y el cristal, habría besado a esa mujer. © Alexey Beliakov / Facebook
  • En la mañana, mi hija de 5 años vino a dormir en mi cama. Le pregunto:
    — Tienes tu propia habitación y tu cama, ¿por qué no duermes allí?
    — Bueno mamá, ¿cómo quieres que te abrace durmiendo allí si estás aquí?
    No supe qué decirle... © El sueño del poeta / det.org.ru

¿Qué historias sobre la ingeniosidad y travesuras infantiles suelen contar en tu familia?

Imagen de portada ElectricBOOTSxo / Reddit