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7 Consejos de psicólogos para madres cansadas que se sienten enojadas todo el tiempo

Las mamás rara vez admiten que les cuesta ser madres y que detrás de las fotos felices en las redes sociales se esconden la vida cotidiana monótona, el enojo provocado por los llantos de los niños, así como el desorden perpetuo y la molestia de que el niño reclame el 100 % de su tiempo.

Este artículo no trata sobre cómo criar hijos, sino sobre cómo cuidarte a ti misma. Genial.guru recomienda no ignorar tus sentimientos y emociones, sino tratarlos con cuidado. Aquí hay algunas formas de superar el estado cuando la energía paternal se está agotando.

1. ¿Cómo se manifiesta el agotamiento paternal?

Con la llegada del niño, cualquier padre siente que ya no se pertenece a sí mismo. Por ejemplo, querías ducharte, pero el bebé se despertó y se echó a llorar. Parece normal, pero si tales situaciones ocurren constantemente durante mucho tiempo, entonces se acumula fatiga, que con el tiempo puede convertirse en agotamiento nervioso, cuando todo se te cae de las manos, no tienes fuerza para nada, y el niño te molesta porque siempre necesita algo de ti. La sensación de que “soy una mala madre” agrega a todo esto el sentimiento de culpa, y todas tus quejas parecen exageradas a los demás: tienes una lavadora, tu bebé lleva pañales, mientras que en el pasado las mujeres daban a luz en el campo, y no se quejaban.

Pero el sistema nervioso también puede enfermarse. La fatiga crónica suele causar el agotamiento. Esta condición está incluida en la Clasificación Internacional de Enfermedades y tiene varias etapas: desde irritación sin motivo hasta apatía completa. Y aunque no hay formas universales de repararla, hay ciertas instrucciones para actuar.

2. Mantén la calma

Por lo general, estamos dispuestos a apoyar a la gente de nuestro alrededor, y para nosotros mismos solo tenemos órdenes como “¡contrólate!” y luego nos culpamos por otro colapso emocional. Pero la culpa nos agota y debilita, y todos los cambios para mejor ocurren solo con el aumento de la fuerza mental, así como con la oleada de autoconfianza y el deseo de vivir. Cuando llega la irritación o la ira, la psicóloga Lyudmila Petranovskaya recomienda escuchar tus propios sentimientos y no culparte a ti mismo, sino compadecerte de ti mismo.

Pregúntate cómo puedes cuidarte ahora, qué hacer, no solo porque es necesario, sino porque lo quieres y es agradable. Después de todo, cuidarte es cuidar a tus seres queridos, porque para compartir tu energía con los demás, primero necesitas obtenerla. ¿Recuerdas cómo se dice en el avión? “Primero ponte tu máscara de oxígeno, y luego se la pones a tu hijo”.

3. Desvía la atención del niño hacia sí mismo

A excepción de los primeros meses cuando la madre y el bebé están lógicamente unidos, no hay necesidad de pasar por alto tus propias necesidades y moldear tu vida alrededor del niño. La psicóloga Lyudmila Petranovskaya escribe: “Estás en pleno derecho de irte a trabajar, y tu hijo tiene el derecho de estar molesto por esto. Tienes el derecho de tener nuevos hijos, y el niño tiene el derecho de estar celoso de ellos. Tienes el derecho de divorciarte y el niño tiene derecho a sufrir por ello. Tienes derecho a cambiar tu lugar de residencia y estilo de vida, y el niño tiene derecho a protestar y extrañar a lo que se acostumbró”.

Tienes derecho a vivir tu vida, y el niño debe adaptarse a tu forma de vida. Este es precisamente el programa establecido por la naturaleza: seguir a tu adulto y centrarte en él. Después de todo, son adultos los que tienen hijos, y no al revés.

La psicóloga Katerina Murashova asegura que los padres modernos crían y entretienen a sus hijos al máximo, olvidando darles tiempo para estar a solas y aprender a entretenerse. Vive tu vida. Ser padre no es el único papel que desempeñas, y tal vez ni siquiera el principal.

4. No te esfuerces por ser perfecta. En cambio, sé una madre lo suficientemente buena

Los estudios demuestran que los padres que quieren darles a sus hijos lo mejor se agotan más rápido. El deseo de ser un progenitor ideal requiere tantas fuerzas que los padres comienzan a tratar a los niños con indiferencia e incluso con crueldad. Son las madres “ideales” las que gritan a sus hijos que lloran en el supermercado: “¡Me das vergüenza!”, porque la histeria de los niños no coincide en absoluto con la imagen ficticia creada en su cabeza.

Los que se rinden desde el principio ganan. Dichos padres reconocen que son imperfectos y que no existen reglas universales para la crianza de los hijos. Hagas lo que hagas, siempre habrá errores. Una madre suficientemente buena simplemente hace todo lo que está en su poder, se escucha a sí misma e intenta estar en contacto con el niño, reconociendo que no puede controlarlo todo.

5. Baja tus estándares

No te compares con las mamás ideales de Instagram, revisa tus propias expectativas y requisitos hacia ti misma. ¿Cómo pueden ser mitigados? ¿Qué se puede delegar y qué asuntos puedes pasar por alto? ¿Tal vez una limpieza del hogar cada 2 semanas es suficiente, y en lugar de cocinar tú misma, a veces se puede pedir comida con entrega a domicilio? ¿O tal vez pedirle a una vecina jubilada que lleve a tu hija a las clases de baile por una paga modesta? Tal vez sea hora de hacer caso omiso a detalles insignificantes como una mancha en el uniforme escolar o la camisa sin planchar.

La madre y bloguera Hayley Hengst cree que la maternidad es como un millón de bolas con las cuales tienes que hacer malabarismos. Algunas de ellas caerán inevitablemente. Nadie puede manejarlo todo. Pide ayuda, es absolutamente normal.

6. Encuentra una fuente de energía

Los padres ponen muchas emociones y energía en la crianza de los hijos, y si estos recursos no se restauran, entonces surge un desequilibrio y el mismo agotamiento paternal. Busca formas de reponer las reservas de energía: vete a algún lugar sin tu hijo, haz lo que quieras, no esperes a que tus seres queridos adivinen que necesitas ayuda y pídela, gasta tiempo y dinero en ti misma: para un niño es más importante que su mamá sea feliz que otro juguete nuevo.

La psicóloga Laura Mazza, madre de 3 niños que sobrevivió a la depresión posparto, y autora del blog “The Mom on the Run”, escribe: “Cuando te conviertes en madre por primera vez, parece un tornado que te lleva y luego te escupe. Contratar una niñera, dormir, dejar al bebé con tu pareja o acostar a tu hijo para tomar un respiro está bien. Eres una persona independiente. No tienes que agotarte para ser una buena madre. A veces no nos las arreglamos”.

Si sientes que estás a punto de estallar y te quedas sin fuerzas, consulta a un psicólogo. También puedes llamar a una línea de ayuda psicológica.

7. Mantente en contacto con tu hijo

Quizás, en tu infancia, cuando estabas enojado, triste o llorabas, tus padres no encontraron el recurso en sí mismos y, en lugar de reproches, simplemente abrazarte y consolar. Pero puedes enseñarles a tus hijos un patrón de comportamiento diferente.

Cuando su crisis se quede atrás, piensa en lo que podrías cambiar en la relación con tu hijo. Independientemente de si entrenas la empatía, aplicas la teoría del apego o encuentras tu propio camino, es importante que el niño comprenda que cualquiera de sus sentimientos, incluso negativos (miedo, celos, inseguridad, irritación, tristeza), es absolutamente legal y que le ayudarás a vivirlos. Porque el bienestar del niño no depende de las condiciones materiales en las que vive, sino del ambiente emocional en la que se encuentra.

Y tú, ¿cómo manejas el agotamiento paternal?

Ilustrado por Natalia Tylosova para Genial.guru