13 Personas que se encontraron en una situación para la que la vida no les había preparado en absoluto

Historias
Hace 2 semanas

«Bueno, ¿qué nos puede sorprender, sofisticados usuarios de la red», pensamos, a veces. Pero la vida es a menudo más intrincada que cualquier ficción, y he aquí la prueba: un artículo con historias cuyos protagonistas se enfrentaron inesperada e imprevistamente a un giro tal que solo te deja con la boca abierta.

  • El día de mi cumpleaños decidí reunir a mis amigos y colegas en un café. En el último momento, todos empezaron a negarse a venir, alegando que estaban muy ocupados. Solo una, mi colega y mejor amiga, aceptó venir. Ella se puso a consolarme cuando yo lloraba, haciendo correr mi maquillaje. Recuerdo cuando salimos del trabajo y fuimos a la cafetería para celebrarlo. Me convenció diciendo: «Venga, que les den, lo vamos a celebrar juntas, tú y yo». Y yo lloraba. No quería ir a ninguna parte, quería tomar un taxi e irme a casa. Apenas pudo convencerme. Al final, todos me esperaban allí con globos, gorras y otros objetos de celebración. Me felicitaban ruidosamente, y a mí no me hacía ninguna gracia, aunque intentaba fingir alegría. Resultó que fue aquella amiga quien lo había inventado todo. Recuerdo aquella «fiesta» con horror.
  • Una amiga embarazada de 9 meses se quedó atrapada en un atasco de tráfico. No podía salir ni seguir adelante, ¡y tenía muchas ganas de ir al baño! Logró llegar hasta el puesto de la policía de tráfico. Puso las luces de emergencia, bajó del coche y empezó a hacer gestos a los policías. Se asustaron, pensando que estaba de parto. Bloquearon el tráfico, ella corrió hacia ellos y les pidió ir al baño. Y estaban tan contentos de que no fuera a dar a luz allí mismo que la dejaron entrar sin la menor objeción.
  • Hice 200 fotos de mi gata sin pelo porque me hace gracia cada vez, como si fuera la primera, su ausencia de pelaje. La aplicación combinó estas fotos en una película. La película se llama «Mi peluda». © sh_fitzwalter / Twitter
  • Entré en mi vagón, no había nadie en el compartimento. Cerré la puerta y decidí cambiarme de ropa. De repente se oyó tal estruendo que pensé que la puerta se vendría abajo. Abrí y entró una familia: marido, mujer e hija. Pusieron comida en la mesa, y la mujer palpó las almohadas y los colchones y eligió los mejores. Llegó el revisor y empezó a echar a la familia. Resultó que tenían billetes para este tren, en este vagón, para estos asientos, pero exactamente dentro de un mes. Protestaban diciendo que no era culpa suya, que en la taquilla se habían equivocado, y se negaban rotundamente a marcharse. Todo el personal del tren se reunió para convencerlos, pero se mantuvieron firmes. El tren se puso en marcha, el revisor tiró abajo el freno de emergencia. Solo las palabras del jefe de tren de que el retraso y las reclamaciones económicas de los pasajeros correrían a su cargo les hicieron entrar en razón. Y yo seguí solo en el compartimento, feliz como una perdiz.
  • Tenía un novio, acabábamos de empezar a vivir juntos. Y una vez me dijo: «Vamos a vender tu coche, el dinero se lo damos a mis padres, añaden un poco y se compran un todoterreno. Y nos darán su viejo coche». OK, le dije, entonces que registren su viejo coche a mi nombre. Si no, resulta que vendo el mío, ustedes tienen dos coches y yo nada, y ¿qué pasa si no funciona lo nuestro?«. ¡Me gritó que así no se empezaba una vida juntos! ¡Que ya estaba pensando en dejarlo! Y también algo de mi mercantilismo.
  • Una vez le pedí una cita a una chica. Después, ella me dijo: «¡Wow, me encanta que seas tan educado con el personal!». Más tarde la encontré en las redes sociales y escribió: «Sal con alguien que sea educado con el personal del restaurante». Después empezó a salir con otro chico. © excesstential / Twitter
  • He esperado un mes a que me hicieran una estantería tipo loft. Ayer llegó, me puse a revisarla: el tirador del cajón inferior se había caído. El repartidor: «Puedes ponerle superglue». Le contesté: «No armemos jaleo, llévalo a la fábrica, que lo vuelvan a hacer». Buscó en algún papel suyo, y allí frente a mi dirección estaba escrito en mayúsculas: «No discuta en ningún caso». Ahora tengo una teoría sobre quién me tiene fichado como clienta loca. © Hrustaleva__ / Twitter
  • Un tipo con un bolso de marca falsa me pidió mi número. Le contesté que ya tenía novio y se puso en plan: «Qué pena, te iba a llevar a cenar en mi coche», y señaló con el dedo mi coche. © CTheCurator / Twitter
  • Quiero alquilar un departamento. Le pregunté a un propietario en una página de anuncios si podía sacar la vieja tele y otras cosas viejas. La respuesta me mató: «Hay muchos departamentos sin estos muebles. En este caso, la chica se adapta a los muebles, no al revés». © mnogookoe / Twitter
  • Una vez llegué tarde a un entrenamiento y el entrenador me hizo correr unas vueltas como castigo. El entrenador es mi padre. Él fue quien me llevó a este entrenamiento. © WarKy12 / Twitter
  • Me enteré de que un amigo había estado reenviando mis chistes a una chica, ella se rió mucho y aceptó salir con él. En principio me alegro por mi amigo, pero es un poco frustrante que sea yo la que haga las bromas y otro tenga el amor. © LVTV_02 / Twitter
  • Salía de una tienda cuando empezó a pitar la alarma de seguridad. Bueno, volví a entrar y salí de nuevo, pero la alarma seguía pitando. Entonces se me acercó un guardia de seguridad. De repente me dijo: «¡Pase, señorita! Esta alarma quedó encantada ante su belleza!». ¡Dios bendiga a los hombres que saben hacer cumplidos! © Hrustaleva__ / Twitter
  • Varios años seguidos fui a la misma cafetería a tomar un cacao. La frase clave: «Con una pizca de canela, por favor». Casi siempre me lo hacía el mismo barista. Pasaron unos años, hacía tiempo que cambié de trabajo. Y un día quise tomar mi cacao favorito. Fui a la primera cafetería que encontré y pedí: «Un cacao con una pizca de canela». Entonces de la trastienda se oyó el grito: «¡Yo lo hago!». Y salió corriendo el director de la cafetería. ¡Mi antiguo barista! Oyó la frase clave y no pudo resistirse.

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