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Por qué 15 de cada 17 niños se irán con un extraño, aun sabiendo que está estrictamente prohibido

El escuadrón de búsqueda “Liza Alert”, en el verano de 2019, realizó un nuevo experimento social en una ciudad de Rusia: personas desconocidas intentaban llevarse a niños de entre 3 y 12 años del parque infantil (por supuesto, sus padres estaban al tanto). De los 17 participantes en el experimento, 15 niños confiaron en el desconocido y solo dos niños de 6 años se negaron rotundamente a abandonar el parque.

Genial.guru recuerda que, cada año, solo en el Reino Unido, desaparecen aproximadamente medio millón de niños (y esto es más que toda la población de Islandia) y reflexiona sobre por qué sucede esto.

Cómo se llevan a los niños de los parques abarrotados

Una de las observaciones más aterradoras durante casi todos los experimentos con un intento de llevarse a los niños es una sorprendente indiferencia de todos los que los rodean. Según los expertos de “Liza Alert”, ellos se llevan a los pequeños de los parques llenos de gente, mientras que ningún adulto que observó la situación trató de averiguar qué es lo que estaba pasando.

Llama la atención que los “secuestradores” recurren a frases bastante comunes, que deberían alertar a cualquiera:

  • “¿Quieres que te compre algodón de azúcar?”.
  • “¿Vamos a alimentar a las palomas?”.
  • “Allí hay ardillas. ¿Vamos a verlas?”.
  • “Tu papá me pidió que te llevara con él. ¿Vamos?”.

Entre las frases que funcionan, a menudo, se encuentran peticiones para ayudar a sacar pequeños gatitos o cachorros de debajo de un auto o un sótano. Con frecuencia, los delincuentes se hacen pasar por policías, médicos o bomberos.

La motivación del secuestrador puede ser diferente: por lo general, quiere hacer daño o secuestrar al pequeño con el propósito de retenerlo durante mucho tiempo. La historia puede terminar miserablemente en ambos casos, aunque se conocen muchos precedentes cuando, incluso después de 10 años de secuestro, los niños que ya se habían convertido en adultos huyeron de sus secuestradores y regresaron a sus hogares.

Una de las causas menos frecuentes es el secuestro para una posterior adopción. Los nuevos padres, por lo general, no sospechan cómo este niño acabó llegando a ellos. En este negocio existe incluso una rama especial: el secuestro antes del nacimiento. Roban los embriones que se conservan en centros especiales. La ley considera este robo como el secuestro de un niño.

Incluso los niños mayores se van con desconocidos

La posibilidad de que un niño se vaya con un desconocido aumenta considerablemente si el papel de secuestrador lo interpreta una mujer o un adolescente. Además, cada uno, intuitivamente, se imagina al delincuente como un personaje típico de una película de terror: alto, hostil y muy enojado. Es necesario explicar que un malvado puede ser tanto una anciana con un pañuelo en la cabeza o una niña con un lazo y una trenza larga.

Los niños que participaron en el experimento de Rusia respondieron a la pregunta de “¿por qué te fuiste?” de diferentes maneras:

  • “La mujer me dijo que fuera con ella”.
  • “¡Me di cuenta de que era un experimento!”.
  • “Pensé que mamá me estaba esperando allí”.

La situación parece aún más alarmante si recordamos que los sujetos sabían perfectamente cuáles podrían ser las consecuencias de interactuar con un extraño. Con cada uno de ellos, en más de una ocasión, se mantuvieron conversaciones explicativas, las cuales, aparentemente, no tienen ningún efecto especial.

Al niño se le debe detallar qué extraños son peligrosos. Al fin y al cabo, los vendedores en las tiendas y los vecinos del portal, e incluso otras madres en el parque infantil son extraños. Por eso, la regla de “nunca hables con desconocidos” es, en sí misma, imposible de cumplir.

Una forma de resolver el problema es organizar un determinado comité de padres. Los adultos, por turnos, estarían de guardia en el patio y vigilando a todos los niños a la vez.

No estará de más realizar, de vez en cuando, un examen con los más pequeños: pregúntales cómo actuarían en una u otra situación. Un día, este tipo de entrenamiento puede salvarles la vida, como sucedió con dos niños estadounidenses de 8 y 10 años en la primavera de 2019. Un niño y su hermana estaban en un auto, esperando a su abuela, cuando un joven saltó al asiento del conductor. El niño de 8 años reaccionó de inmediato: abrió la puerta y saltó a la calle, para después agarrar a su hermana de la mano y ayudarla a bajar. El delincuente pronto fue atrapado.

Qué impide que el niño se aparte y huya

Otro comentario inquietante de los promotores del experimento: incluso cuando la víctima ya comprende que no le van a enseñar ninguna ardilla, no intenta escapar. A la pregunta razonable de los padres, “¿por qué?”, los niños respondieron vagamente que les daba vergüenza gritar o pedir ayuda.

La instrucción de “grita si estás en peligro” para el niño, por lo general, acaba siendo una frase hueca. Le pasa por la cabeza en ese momento un millón de preguntas: qué gritar; con qué fuerza; y si nadie me oye; y si me oyen, pero no me ayudan. Una de las posibles soluciones es ensayar “gritos sonoros” (“¡Socorro!”, “¡No lo conozco!”, “¡Aléjate!”) en zonas boscosas o en parques. El propósito de este entrenamiento es eliminar el fenómeno de la timidez de los niños.

Además de la vergüenza, el niño suele tener miedo de parecer tonto ante un extraño. En la cabeza de una persona pequeña, la situación se ve de la siguiente manera: “Y si no quiere hacerme daño y yo empiezo a gritar, pareceré un tonto y todos comenzarán a reírse de mí”. Un elemento disuasivo adicional es la autoridad indiscutible de cualquier adulto que crece a partir de nuestras frases favoritas: “¡los adultos son más inteligentes!”, “¡cállate cuando hablan los mayores!”, “¡esto es para adultos y no para niños!” y así sucesivamente.

Algunos consejos de expertos estadounidenses en la búsqueda de niños desaparecidos

  • No pongas una etiqueta con el nombre del niño en su ropa. Los pequeños tienden a confiar en aquellos que los llaman por su nombre.
  • Si el niño se pierde en un gran centro comercial, debe dirigirse a cualquier empleado del centro. En ningún caso debe ir al aparcamiento para encontrar a sus padres por su cuenta y riesgo (ahí es donde se producen con frecuencia los secuestros).
  • Si el niño ya ha sido secuestrado y lo llevan a un lugar bajo la amenaza de sufrir represalias, es mejor que ya sepa cómo puede dar una señal a los demás de manera imperceptible para los secuestradores. En 2007, un secuestrador llevaba a una adolescente en un avión. Ella dejó una nota en el baño pidiendo ayuda. Al llegar a la terminal, la policía esperaba al extraño pasajero.
  • No se recomienda a los adolescentes hacer autostop, a pesar de su gran popularidad.
  • En un lugar público, un especial peligro puede ser el baño. No permitas que los niños vayan allí solos, es mejor acompañarlos hasta la entrada y esperarlos hasta que salgan.

¿Crees que tu hijo se habría ido con los supuestos secuestradores si hubieras participado en este experimento? Comparte tus reflexiones en los comentarios.

Ilustradora Yekaterina Ragozina para Genial.guru
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