Por qué vivir con tus padres después de los 30 puede ser bueno para ambas partes y algunos consejos para llevarse mejor

Cada vez más adultos de 30 viven con sus padres, y para algunas personas, esto puede ser abrumador, pues en otras generaciones se esperaba que para esta edad ya se hubiera alcanzado una lista de objetivos como graduarse, casarse, tener hijos, entre otros. Sin embargo, ahora tenemos más opciones para diseñar nuestro plan de vida, lo que puede llevarnos de regreso a casa después de emprender una aventura o demorar un poco más en volar fuera del nido.

En Genial.guru creemos que cualquier situación es una oportunidad para crecer, siempre y cuando veamos el lado positivo.

Cada vez más adultos viven con sus padres

Algunas personas ven este hecho como algo vergonzoso o como una realidad que les gustaría cambiar pronto, pero también es cierto que en la actualidad son cada vez más los millennials que aún duermen en la misma recámara que de niños después de los 30. Y esta tendencia va en aumento, pues muchos de estos adultos jóvenes eligen perseguir otro tipo de metas que no necesariamente involucran mudarse a otra ciudad o casarse, o que simplemente se ajustan mejor a su presupuesto. Por ende, no hay nada de qué avergonzarse.

La ventaja de permanecer en el nido

Comparados con los miembros de otras generaciones, los millennials tienen objetivos muy diversos en sus vidas y también actividades. Algunos se gradúan, otros emprenden su propio negocio, cuentan con un empleo o tienen varias ocupaciones. Sin embargo, la gran mayoría tiene un objetivo en común, y este es vivir sin deudas, lo cual se hace más sencillo si viven en casa de sus padres. Esto también les da la oportunidad de viajar, estudiar o simplemente ahorrar para su futuro en lugar de pagar una renta.

Vivir juntos puede ser beneficioso para ambos

Es probable que para algunos hijos, vivir con sus padres sea una fuente de estrés y que cuestiones como la privacidad y el espacio generen discusiones entre ambas partes. Sin embargo, un estudio reveló que aquellos adultos que viven con sus padres son más propensos a tener una relación más sana con ellos y a brindarles o recibir apoyo que aquellas personas que viven fuera de casa, si las interacciones son conscientes y reguladas. A su vez, tener relaciones sanas es una gran fuente de salud y felicidad, lo cual es un buen motivo para compartir el techo con papá y mamá.

Asegúrate de tener un ingreso

Una cosa es vivir con nuestros padres en la edad adulta y otra muy distinta es que ellos sigan dándonos sustento. Tener fluidez económica puede abrirte a más posibilidades de las que tendrías si vivieras por tu cuenta, pues podrías dividir también los gastos cotidianos y así contribuir con el hogar, haciendo la carga más ligera para todos en la familia. Además, esto podría ayudarte a sentirte mejor contigo mismo.

Cómo tener una convivencia más saludable

  • Establece límites sanos: hacerlo puede ayudarlos a tener un vínculo más amigable. Es importante también que los padres sepan que su hijo ha crecido y que aunque sigas ahí, ahora eres un adulto.
  • Mantén tu espacio en orden: si has vivido fuera de casa, sabrás que conservar el orden y la limpieza lleva tiempo y esfuerzo. De modo que también se recomienda ayudar con algo más que tu cuarto.
  • Cuida los pequeños detalles: algunos gestos, tales como llegar con un poco de despensa, comprar la cena o echar una mano en los deberes de la casa siempre serán bien recibidos y harán una gran diferencia.
  • Mantén tu propia rutina: si vuelves a casa de tus padres, evita alterar el curso de tus días y realiza tu rutina como siempre, para que sea más sencillo recuperarla cuando vivas fuera de nuevo.

¿Qué experiencias o actividades te hacen conectar mejor con tus padres?

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