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Un nuevo plástico creado en México a partir del nopal brinda una solución a uno de los grandes problemas de contaminación del planeta

El nopal es tan importante en México que forma parte de su escudo nacional. La planta es conocida como “oro verde” ya que de ella se producen alimentos (sus frutos, las tunas o higos chumbos, son muy populares), medicamentos, cosméticos y hasta gas. Como si fuera poco, a esa enumeración ahora se le puede sumar el plástico biodegradable, gracias al trabajo de una científica que está dando vueltas al mundo.

Genial.guru te cuenta los detalles de este descubrimiento que brinda una respuesta sustentable y ecológica a uno de los grandes problemas de contaminación que existen en el planeta.

El plástico está en todos lados y tarda siglos en degradarse

El plástico nos rodea en un sinfín de objetos de la vida cotidiana. La mayor parte de ellos son derivados del petróleo y son muy utilizados por su bajo costo, fácil fabricación y maleabilidad. Pero este material tiene dos grandes problemas: las materias primas utilizadas para su producción son limitadas y es altamente contaminante, ya que puede tardar siglos en degradarse.

Es cierto que existe una cultura cada vez más fuerte del reciclaje y que la mayoría de los distintos tipos de plástico pueden ser fundidos para moldear nuevas productos. Sin embargo, se estima que cada año terminan en el océano unas ocho millones de toneladas de objetos de ese material y que su producción seguirá en aumento.

Una solución ecológica a partir del nopal

Ante esta situación, Sandra Pascoe Ortiz, profesora de la Universidad del Valle de Atemajac, en Guadalajara, comenzó a investigar la forma de producir un plástico biodegradable a partir del nopal, una planta de la familia de los cactus que representa una fuente renovable y que está presente en grandes cantidades en zonas desérticas de México.

“El proyecto surge de una inquietud ecológica para tratar de suplir, no al 100 por ciento quizás, los plásticos derivados del petróleo, y se propone de cierta manera sustituir los materiales plásticos que tardan muchos años en degradarse”, señaló la ingeniera química y maestra en procesos biotecnológicos.

Una planta que abunda y representa a México

La idea surgió en la búsqueda de un sustituto para las bolsas plásticas de uso diario, hechas generalmente en polietileno, uno de los tipos de plásticos más utilizados. En algunos países, incluso no pueden ser vendidas en grandes comercios por su lenta descomposición y su impacto negativo en la salud.

El nopal, en tanto, fue seleccionado tras observar que se podía generar el bioplástico a partir del mucílago que segrega la planta, es decir, la sustancia viscosa que se encuentra en algunas especies. También fue elegido debido a su simbolismo para México y ya que es una planta que abunda, lo que facilita su uso como recurso para experimentación.

El paso a paso para la producción del bioplástico

El primer paso para la producción de este bioplástico es la obtención del jugo de nopal, una planta que tiene un contenido de agua cercano al 90 %. Esto se hizo, de acuerdo al estudio, moliéndolo en un extractor de jugos casero. Luego, por medio de decantación, se separa un ingrediente viscoso y más espeso que será la materia prima.

Ese ingrediente del nopal será el 60 % de la composición a la que le agregan sustancias como glicerina, proteínas naturales y, en algunos casos, colorantes de origen natural para mejorar la estética del producto. Pascoe Ortiz indicó que se ha experimentado con las proporciones de los materiales para obtener una mayor dureza, resistencia a la tensión y elasticidad del producto.

Un material no tóxico logrado tras cuatro años de investigación

El resultado final, obtenido tras cuatro años de investigación, es un material que a la intemperie puede degradarse en tres meses o en dos semanas si está en contacto con agua. Otra ventaja es que no es tóxico para los animales en el caso de que llegue a los ríos y mares.

La meta es desarrollar y estandarizar esta tecnología para producir de forma masiva este bioplástico que, en un principio, está pensado para fines más sencillos, como es servir como envoltorio de productos, y más adelante, cuando se mejore la resistencia y el volumen, con otro tipo de usos.

Desde pequeños poblados hacia el mundo

La científica mexicana, que suele adquirir los nopales para sus ensayos en un pequeño poblado a las afueras de Guadalajara, espera obtener este año la patente del plástico para después buscar su producción en masa.

Mientras tanto, su trabajo da vuelta al mundo a través de notas que le dedican distintos medios internaciones que recalcan este logro sustentable. Incluso el Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente destacó su investigación.

¿Qué te parece el trabajo de esta científica mexicana? ¿Tienen un programa eficiente para reciclar el plástico en tu comunidad? ¡Déjanos saber en los comentarios a continuación!