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12+ Casos ridículos que solo pudieron ocurrir en la oficina

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En el trabajo pasamos la mayor parte de nuestras vidas, por lo que la oficina puede considerarse de manera legítima como un segundo hogar. Quizás, cualquiera de nosotros pueda albergar docenas de situaciones divertidas en el trabajo que se pueden compartir. Algunas de ellas se olvidan rápidamente, mientras que otras se convierten en leyendas de oficina.

Genial.guru ha profundizado en las historias del día a día en el trabajo publicadas por distintos usuarios de Internet y las mejores de estas han entrado a formar parte de nuestra selección.

  • El primer lunes después de las vacaciones, volví al trabajo. Todo aquel con quien me topé se quedaba en estado de shock y guardaba silencio. Entré en la oficina y vi mi foto en un marco de luto y una vela delante de esta. Resultó que en la misma ciudad donde yo estaba de vacaciones, alguien con mi mismo nombre tuvo un accidente y mis colegas ya no esperaban volver a verme. Cuando entré, pensaron que yo era un fantasma o un caso raro de resurrección. © Peter Hendriks / Quora

  • Para aquel momento, llevaba ya trabajando en la oficina cuatro años, “me sentía como en casa”. Como suele ser habitual en todas partes, juntábamos unos 4-5 USD para celebrar cumpleaños. Entonces, el mío coincidió con la Cuaresma y, como regalo, recibí menos dinero coincidiendo exactamente con el número de personas siguiendo el ayuno. Para ellos, compré frutas y para los demás, pasteles y pizza. Más tarde me explicaron: dado que no comían pasteles, no veían necesidad de poner el dinero. Pero las frutas sí que las comieron. © AlexMatre / Pikabu

“La gente se quejaba de un gato callejero cerca de la oficina de un despacho de abogados, por lo que este lo contrató. Conoce a Leon Advogato, Esq”.

  • Trabajaba en un call center. Y allí decidieron hacerlo un poco “a la moda”, todo gratis: té, café instantáneo, azúcar, galletas... Pero en una semana gastamos 12 botes enteros de café, aproximadamente, mil bolsitas de té y 20 kilos de azúcar. Y se acabó la “oferta”. Mi colega, que se sentaba a mi lado, estaba indignado, diciendo que nadie lo tomaba. Pero al día siguiente, se descubrió que este vecino, en su mochila, se llevaba todo lo que podía, lo atraparon con un pack de papel para impresora, un par de botes de café e incluso un kilo de azúcar. © Rofelka / Pikabu

“Esto era lo que me esperaba al volver de las vacaciones. ¡Todo estaba envuelto en papel de aluminio! E incluso los clips y gomas para los documentos”.

  • Mientras trabajaba en un laboratorio fotográfico, tenía acceso a muchos productos químicos. Una vez, se me ocurrió gastarle una broma a mi compañero: cubrir las ruedas de su sillón con una sustancia especial que explota al mínimo contacto y emitiendo una nube de humo. Para mi gran horror, por la mañana en vez de mi compañero, entró mi jefe y decidió hablar conmigo. Durante la conversación, se apoyó con la mano en el sillón vacío de mi colega y ¡boom! Hubo una explosión ensordecedora y una nube de humo púrpura flotaba por el despacho. Tuve la suerte de haber conservado el empleo. © Frank Dauenhauer / Quora

  • Estaba con mis compañeros, en el comedor, compartiendo planes.
    — Siempre pasamos las vacaciones en la capital, ¡ya debería buscarme un departamento y mudarse! — me reí.
    En ese momento, como resultó, nos estaba escuchando una auxiliar de enfermería chismosa. Al pasar un par de horas, me invitó a su despacho la jefa y me dijo:
    — Julia, ¿ya has encontrado alguien que te reemplace?
    — ¿Estoy siendo despedida?
    — Según los rumores, te vas a mudar a la capital y ya has encontrado trabajo y un departamento allí. © JxaJxa / Pikabu

“En nuestro edificio de oficinas hay un halcón peregrino que viene y se posa en el alféizar de mi ventana”.

  • Trabajaba en una empresa grande, con más de 100 empleados por planta. Aproximadamente, dos veces al mes, se me acercaba un compañero activista, recaudando dinero: alguien tenía cumpleaños, otro tuvo un hijo o pasaba por una pena dolorosa en la familia. Todos aportábamos a la causa. Un día, di el dinero para el cumpleaños de un empleado con quien a menudo me comunico en el trabajo. Me topé con él, lo felicité alegremente y vi por la expresión de su rostro de que algo, claramente, no cuadraba. Resultó que nuestro activista se dejaba todo su sueldo en las máquinas tragamonedas y luego pasaba por los departamentos, recaudando de este modo lo que le hacía falta para el almuerzo. © LRAss / Pikabu

  • La empresa en la que trabajo desde hace más de 10 años acaba de contratar al primer empleado masculino. Se queja constantemente y se comporta como una pequeña princesa. No me lo puedo creer. © stacasaurusrex / Reddit

  • Mis compañeros traen la comida desde casa y la guardan en el refrigerador. Algunos la olvidan y allí empieza a estropearse. El lunes, eché un vistazo al refri: había dos huevos duros de alguien en una bolsa transparente. El martes: todavía estaban. Miércoles: 2 huevos en una bolsa. Jueves: siguen ahí. Pensé: “Alguien se ha debido olvidar de ellos”. El viernes por la mañana se me acabó la paciencia y los huevos acabaron en la basura. Durante el almuerzo, uno de los compañeros más glotón gritó a toda la oficina:
    — ¿Quién se ha comido mis huevos? ¡Todos los días traigo nuevos y los coloco en este estante!
    Guardé silencio como si fuera una tumba. Metí la pata hasta el fondo. © Fixedb / Pikabu
  • En mi despacho entró el director general. Hablamos de los momentos de trabajo y aproveché la ocasión para quejarme de que se oía en mi despacho. Y entonces, detrás de la pared, se oyó cómo alguien empezó a marcar un número y una voz femenina dijo:
    — ¿Te imaginas, el director general me quitó el bono trimestral. Bueno, ahora voy a grabar todas las conversaciones con él en un teléfono. Estoy a la espera de que falle en algo.
    Oímos que alguien salía de la oficina y ya la voz de un hombre estaba gritando histéricamente al teléfono:
    — ¡Te dije que no metieras aquella cuchilla de la excavadora! ¿Te imaginas qué sucederá si de eso se entera el director general? Esto ni siquiera será un despido, ¡estaríamos hablando de un delito penal!
    Y entonces el director me susurró:
    — Vamos a intercambiar nuestros despachos, ya que este no te va bien. © MiaVia / Pikabu

“Manualidades de la oficina. Construí una estatuilla con clips de papel. Ahora está en mi escritorio, se llama Gruber”.

  • Hoy, visitó nuestra oficina el director de una organización asociada y luego, durante el descanso para tomar café, nos pusimos a platicar. Él:
    — ¿Eres tacaño? Yo, por ejemplo, puedo simplemente darle 10 USD a un mendigo, decirles a los dependientes que se queden con el cambio en una tienda, o dejar una propina generosa en un restaurante.
    Entonces, suena su teléfono, él escucha y dice:
    — Entrégale 200 USD de la caja.
    Le pregunto:
    — ¿Pasó algo?
    — Un empleado entregó una solicitud de ayuda económica, pero ¿acaso soy una bestia? Le dije al responsable de las cuentas que le diera 200 USD.
    De repente, recordó algo, agarró el teléfono, marcó un número y gritó:
    — ¡No te olvides de restar estos 200 USD de su sueldo! © al56.81 / Pikabu
  • Hoy, una de mis compañeras de trabajo, que durante un tiempo bastante prolongado, por razones que no me quedan para nada claras, ha estado tratando de molestarme y una vez incluso trató de tenderme una trampa, me ha dicho lanzando un suspiro:
    — Pues, ¿y por qué no eres para nada conflictiva?
    Me siento confundida. © Йожа / Twitter
  • Mi compañero de trabajo inventó cómo convertirse en más productivo. Para ello, es necesario, dice, simplemente, asignarse menos tareas. Creo que es una solución del todo brillante. © alinkerka / Pikabu

¿Has vivido algunas situaciones divertidas en el trabajo? Compártelas con nosotros.

Imagen de portada AlexMatre / Pikabu
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