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15 Historias honestas de los lectores de Genial sobre el momento en que se dieron cuenta de su edad

El tiempo pasa volando y el cuerpo envejece mucho más rápido que el alma. Apenas ayer teníamos 17 años, y de repente nos damos cuenta de que nuestros hijos están por terminar la universidad, nuestra fecha de nacimiento está en el siglo pasado y que pasaron más de 30 años desde los 90.

En Genial.guru creemos que las personas son hermosas e interesantes a cualquier edad, pero no pudimos evitar sonreír con las historias de nuestros lectores sobre el momento en el que se dieron cuenta de que ya llevaban bastantes años sobre sus hombros.

  • Una vez me subí a un autobús. Iba lleno, y una chica (adolescente) me miró y me ofreció el asiento. Era uno de los destinados a las personas mayores. Mi esposo no podía más de la risa y yo, toda indignada, le dije que no. No me veo tan vieja, es más, me veo menor de lo que soy, pero ese día me di cuenta de que ya no estoy tan joven. Igual, no me importa, vivo feliz. © Catherine Escobar / Facebook
  • Una vez, en un bazar, vimos una grabadora de casetes y mi hijo me preguntó qué era eso. Le respondí y me dijo “Eso se ve muy antiguo, como de los años 80”. Obvio que yo tuve una así. © Yarehd Caporal / Facebook
  • A mi esposo le gusta jugar básquetbol, y en un partido se cayó. Todos los muchachos dijeron “Paren el juego, veamos si el señor se lastimó”. Y como dice el chiste, si te caes y se ríen, eres joven, pero si te caes y se preocupan, ya estás viejo. © Selene Pereyra / Facebook
  • Pues siempre me daban menos edad de la que tenía y se sentía bien. Por ejemplo, al tener 25 años me daban 18 o 20, o cuando tenía 23 o 24 me preguntaban si ya era mayor de edad. Por eso, el shock de mi vida fue cuando, ya teniendo 30 años, todos me trataban de SEÑORA. © Isley Gineth Sayago de Vasquez / Facebook
  • Mi hija preguntó la fecha de mi nacimiento, yo contesté: “1984”. Ella puso cara de preocupación y enfatizó gritando: “¡¿MIL NOVECIENTOS?!”. Nunca me sentí tan vieja, y eso fue cuando tenía 34 años. © Karlangas Lira Trujillo / Facebook
  • En la secundaria tenía 4 compañeros que conformaban una banda musical e intentaban hacer sus propias composiciones y sus letras. 30 años después, un compañero de la universidad inauguró un pequeño bar y contrató a una banda musical que nadie conocía. Cuando los escuché, inmediatamente reconocí la letra y la música de aquellos compañeros de la secundaria. Me sorprendió ver qué se veían estupendamente jóvenes. Me acerqué a saludarlos para ver si me recordaban. En cuanto dije el nombre de la secundaria, ellos me sacaron de mi error, y me dijeron que eran los hijos de aquellos compañeros. © Gabriela Luevanos Corona / Facebook
  • Andaba en mis cuarenta cuando un hombre me dijo: “Usted debe haber sido muy bella”. Al ver mi cara de sorpresa me dijo: “¿O lo es?”. ¡Me sorprendió que hablara en pasado! © Juanita Ramírez / Facebook
  • Cuando salía a comprar o lo que fuera, me decían niña o Lola. Hasta el día en que me dijeron: “¿Qué va a llevar, señora?”. Ya no era joven. © Maria Parraguez / Facebook
  • Mi hija de 16 años siempre me dice: “Mamá, ¿en qué siglo naciste?”. ¿Y saben qué? ¡Es literal! Soy del siglo pasado. © Ani Ibarra / Facebook
  • En una reunión con dos mamás de compañeros de preescolar de mi hijo, una comentó que había chocado su auto con el de una señora “ya grande, como de 40 años”. Ellas tenían 20 y algo, ¡y yo 42! © Ara R Pacheco / Facebook
  • Te das cuenta de que te has hecho viejo cuando planeas ir a comprar algo al día siguiente y en vez de preguntarte a qué hora cerrará la tienda, te preguntas a qué hora abrirá. © Salvador Perera / Facebook
  • La diferencia generacional es extraordinaria. Hace unos años, mis hijos tenían 13 y 10, más o menos, y fuimos a pasear unos días a Buenos Aires. En la esquina del hotel había un cilindro rojo brillante con una abertura al frente y una tapa por detrás. Yo pasaba todos los días sin mirarlo siquiera. Un día me preguntaron: “Mamá, ¿qué es eso?”. “Un buzón”, les dije. Ellos consultaron con cara de asombro: “¿Para qué sirve?”. “¡Para enviar cartas!”. Y me preguntaron qué eran las cartas. Vaya, pensé, ¡estos chicos nacieron en la época de la computación! Y en casa les mostré unas cartas y postales que nos enviábamos con familiares y amigos. “Eres muy antigua”, me dijeron. ¡Y a mucha honra! Viví en 2 siglos, vi al hombre llegar a la Luna, a las mujeres cortar polleras y usar minifaldas, ¡envié y recibí cartas! ¡Ahora uso un celular! ¿Y qué? En unos días cumpliré 60. No lo puedo creer. Feliz, feliz de la vida. © Grace Marti / Facebook
  • Cuando mi hija tenía 4 años me preguntó si cuando yo era pequeña, las cosas eran en blanco y negro... Tengo 38 años. A una de mis tías le preguntó si conoció a Miguel Hidalgo (independencia de México), jaja. © Perla LM / Facebook
  • Cuando cumplí 30, todavía recibía comentarios como “te ves de 25, no aparentas tu edad, te ves más joven, etc.”. Después de cumplir 34, una persona me dio 38 años y tuve un ligero shock. Recién cumplí 36, y los adolescentes ya me hablan de usted o la gente se dirige a mí como “señora”. Ya estoy en proceso de aceptación. © Marlene De Jesus / Facebook
  • Me di cuenta de que estaba viejo cuando el menor de mis hijos me pidió ayuda con su tarea. Consistía en entrevistarme a mí. Reconozco que me sentí importante, pero la primera pregunta me ubicó en la realidad.
    Mi hijo: “¿En tu infancia te tocó jugar a los juegos antiguos?”.
    Yo: “¿Cuáles son los juegos antiguos?”.
    Mi hijo: “El balero, el trompo, las canicas...”.
    Yo: “Sí...”. © Manuel G Vela / Facebook

¿Tuviste un momento en el que te diste cuenta de tu edad o crees que solo es un número?

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