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17 Cálidas historias que dan ganas de cantar

Por más Óscar que se le entreguen a los guionistas de Hollywood, las mejores historias las sigue escribiendo la vida misma. Ella, con su mano generosa, trenza destinos que condimenta con milagros y coincidencias, y nosotros solo podemos sorprendernos y decir: ¡no hay nada que no pueda pasar en este mundo!

Genial.guru ha recopilado las mejores y las más cálidas historias de los sitios Pikabu, "Oído por ahí" y "Habitación N° 6".

  • Mi hermana no camina desde que sufrió un accidente automovilístico. Pasó mucho tiempo, sus heridas sanaron, está haciendo la rehabilitación, pero no puede caminar sola. Los médicos dicen que es algo que sucede, y que necesita alguna clase de empujón. Hoy paseábamos por el parque, la nieve se está derritiendo, hay charcos en todas partes. Junto a nosotras, un ciclista pasó a toda velocidad y salpicó a mi hermana. Yo, en pánico, saqué las servilletas, traté de calmarla, pero ella me empujó, se levantó de la silla de ruedas y, gritando maldiciones, cojeó como pudo detrás del sujeto. Cuando entendimos lo que había sucedido, mi hermana ya se había dejado caer en ese mismo charco y había comenzado a reír a carcajadas. Gracias, amigo, ¡fue un excelente empujón!

  • Recién, el conductor de nuestro tranvía se detuvo en medio de la calle y corrió hacia otro tranvía para besar a su mujer, que también es conductora. Y ustedes siguen inventando excusas de que no tienen tiempo para verse, muchachos.

  • Cuando estoy de mal humor y tengo un montón de problemas, me acerco a personas desconocidas en la calle para decirles algo bueno. Elogiar cómo se ven, el peinado, el color del cabello o, si la persona está leyendo, el libro. Me gusta ver cómo la gente primero queda pasmada, y luego sonríe y agradece.

  • Estoy camino a las clases, el cielo está lleno de nubes oscuras, yo, sumergida en mis pensamientos tristes, paso cerca de un edificio en construcción. Un obrero me detiene y dice: "Jovencita, ¿podrías hacerme un favor?". Le pregunto: "¿Cuál?", y él me dice: "Colecciono sonrisas hermosas, ¿podrías regalarme una?" Yo, por supuesto, enseguida sonrío, y él dice: "¡Muchas gracias!", a lo que contesto: "¡Gracias a usted!". ¡Qué poco necesita una persona para sentir felicidad!

  • Mi hijo menor me regaló para mi cumpleaños un pequeño espejo, pero tapó el vidrio con su propio dibujo de un sol. Al explicar el significado del regalo, dijo: "Puedes tener diferentes caras, pero nosotros siempre te vemos así".
  • Y yo tengo una historia de cómo conocí a mi esposo. Me había registrado en un sitio para conversar con hablantes nativos de inglés. Me escribía con diferentes extranjeros, pero un día decidí eliminar mi cuenta. Encontré el botón "Eliminar", estaba a punto de hacer clic, y en ese momento recibí un nuevo mensaje. Decidí leerlo y luego borrar mi cuenta. Me escribía un francés que quería aprender mi idioma, y pedía mi ayuda. Le respondí. Después de 2 semanas me invitó a París, 4 meses más tarde me propuso matrimonio, llevamos casi 10 años felizmente casados y tenemos un bebé maravilloso. Y yo todavía me pregunto qué sería de mí si borraba esa cuenta sin haber leído su mensaje.

  • Estoy con un amigo en un café. Yo estoy de mal humor, y él está radiante de alegría y optimismo. Suspiro y le digo que me encantaría ser como él. Él, sin dudarlo, me muerde el hombro e informa alegremente: "¡Listo, ya te infecté, ahora tú también serás feliz!".

  • Hoy recibí un mensaje de texto que decía que la sangre donada por mí fue usada y salvó la vida de una persona.

  • Mi novio me regaló para mi cumpleaños una taza con la foto de mi pintura favorita de Van Gogh. Dijo que la había hecho a pedido y que, cuando la llenabas de agua caliente, la imagen cambiaba. Cuando se fue a trabajar, me serví un té y, de pronto, "La noche estrellada" cambió por la inscripción "Cásate conmigo". Por primera vez en mi vida, lloré de felicidad.
  • Mi amigo pasó toda su vida alimentando gatos y perros de la calle, gastando todo su dinero de bolsillo en la escuela y luego en la universidad. Siempre pensé que él no tenía futuro y que necesitaba pensar en él mismo, y no en los gatos, por mucha lástima que les tuviera. Pasaron 5 años, y me enteré de que él había construido un refugio de animales, en el que invirtió bastante dinero, después abrió una red de tiendas de mascotas y veterinarias. Su negocio está en auge, y él continúa haciendo el bien, creando nuevos fondos para ayudar a los animales. Probablemente, este sea un caso en un millón, pero qué bien demuestra que tarde o temprano el bien volverá multiplicado.

  • Cuando era estudiante universitaria, salía con un pintor. Vivíamos en ciudades diferentes y viajábamos cada 2 semanas para vernos. Una vez le escribí: "Ojalá el verano llegara más rápido para caminar descalzos sobre la hierba". Pasó alrededor de un mes, viajé a verlo, y en su departamento enconntré una habitación vacía con hierba en el piso. Había pintado las paredes con mariposas y flores, trajo tierra y plantó la hierba sobre el celofán. Los 3 días que pasé en esa habitación fueron los más felices de toda mi vida.

  • Me atrasé con el trabajo y fui la última en irme. Caminé por el pasillo y escuché en alguna parte el rápido ritmo de Single Ladies. Me asomé por una esquina y vi en una de las computadora el clip de Beyonce, y a nuestro guardia, un ex combatiente bastante severo, que repetía muy hábilmente los movimientos de la cantante, tarareaba en voz baja y, claramente, disfrutaba mucho del momento.

  • Le pregunté a mi hijo de 4 años quién de las niñas de su jardín de infantes era la más hermosa. Nombró a absolutamente todas las niñas de su grupo. ¡Está creciendo un caballero!
  • Cuando regreso a casa en el autobús y estoy cerca de la puerta, dibujo emoticones en el vidrio, eso me sube el ánimo. Una vez que viajaba en mi lugar habitual, a mi lado viajaba un hombre sombrío de mediana edad. Bueno, dibujé una carita sonriente como de costumbre. Usualmente la gente no reacciona de ninguna manera, pero esta vez fue diferente: el hombre le dibujó a mi emoji un torso-palito. Acepté el desafío y le dibujé unos brazos; él, unas piernas; yo, el cabello; él, un sombrero. El autobús ya se acercaba a mi parada, y finalmente le dibujé al pequeño hombre una lengua. Mi compañero ocasional de dibujo no encontró nada más que agregarle y levantó un poco los brazos, admitiendo la derrota. Intercambiamos miradas y nos sonreímos antes de bajar.

  • De estudiante, muchas veces vivía a base de pan y agua. 10 años más tarde, tengo un departamento, un automóvil, un negocio. A veces voy a la biblioteca, tomo los atlas, los libros y los manuales, y escondo dinero dentro de ellos. A mí no me hace ninguna diferencia, y alguien recibirá un aumento de la beca.

  • Encontré en el ático un viejo cuaderno con los poemas de mi padre. Los leí y me conmovieron mucho. No sabía que él escribía... En secreto, los pasé a computadora, los imprimí, le pedí a un artista que hiciera una portada, hice publicar el libro y se lo regalé a mi papá en su cumpleaños N° 50. Por primera vez en mi vida vi cómo llora mi padre. Ha valido la pena.

  • Llevamos casados 8 años, mi esposo casi nunca me dice "Te amo". En lugar de eso: una cena caliente, la tarea con nuestro hijo; y ayer me sorprendió así: antes de que yo llegara a casa puso mi bata de entrecasa en un calefactor para que yo, congelada por el camino a casa, me pusiera algo calentito... Al diablo las flores y las palabras, el amor se ve en las acciones .

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