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17 Recordatorios de que deberíamos observar a los niños con más frecuencia y aprender de ellos

La percepción del mundo de un niño es muy diferente a la de un adulto. Incluso sin tener experiencia alguna, los pequeños encuentran formas no estándares de salir de cualquier situación, nos confunden con sus preguntas y sinceramente no entienden por qué a los adultos les encanta complicar tanto las cosas. Y a nosotros solo nos queda observarlos y tratar de aprender nuevamente a tener esa sinceridad y espontaneidad que ellos poseen.

En Genial.guru recopilamos historias de usuarios sobre las acciones y pensamientos de niños que podrían enseñarles mucho a los adultos.

  • La hija de mi amiga tiene 8 años. No es muy popular en su clase: es demasiado diferente a los niños de su edad. Hace poco, un compañero que la molestaba más que otros se enfermó gravemente. La niña no se regodeó en absoluto e incluso le pidió a su madre que le comprara un regalo y que pidiera en el chat de los padres que los demás también le compraran algo. Todos los regalos fueron entregados a los padres del niño. Y cuando este se enteró sobre quién había organizado todo, llamó a la niña y le pidió perdón durante mucho tiempo.
  • Les compramos teléfonos inteligentes a nuestros niños. Nuestro hijo mayor cuidaba del suyo, pero mi hija rompió el de ella, y no había forma de repararlo. Le dimos uno viejo con botones, ya que no pudo cuidar del nuevo.
    Mi hijo (de 12 años) tomó mi juego de desarmadores y se pasó todo el día con el teléfono, tratando de arreglarlo. Y luego se me acercó y me entregó el dinero que le habíamos regalado para su cumpleaños:
    —Papá, compremos un teléfono para mi hermana.
    —Ella tiene un teléfono.
    —Hay que comprarle uno bueno. Se van a burlar de ella en la escuela.
    —¿Y si lo vuelve a romper? ¿Tendremos que comprar otro?
    —Entonces le regalaré el mío y me quedaré con el viejo. © Sibirskix / Pikabu
  • En los primeros grados de la escuela, mi hijo compartía el pupitre con una niña de una familia de bajos ingresos, y en secreto le prestaba bolígrafos, cuadernos y cosas así. Para el cumpleaños de esta pequeña, le compré un hermoso estuche con todo lo necesario y mi hijo le entregó el regalo. Ella abrazó el obsequio emocionada y lloró durante mucho tiempo. © doovy / Pikabu
  • Cuando mi hija tenía 4 años, le encantaba ir a la casa de una vecina que tenía mi edad. Y esta me contó que le había preguntado a mi hija si quería tener un hermano o una hermana, y que ella le había dicho que no.
    —¿Por qué?
    —Porque dar a luz es doloroso. Y yo no quiero que mi mamá sienta dolor.
    —Pero tu madre te dio a luz a ti y no le pasó nada.
    —En ese entonces yo aún no estaba y no sentía pena por mi madre. Pero ahora sí estoy, y siento pena por ella. © Lavantina / Genial.guru
  • Mi sobrina de 4 años me enseñó a desearle buenos días a mi familia. Siempre se lo deseamos a los amigos y colegas, pero rara vez se lo decimos a los miembros de la familia. © Aditya Jhingan / Quora
  • Mi sobrina de 10 años tiene un aspecto oriental expresado y unas cejas pobladas que se juntan en el puente de la nariz. En uno de los no mejores días, sus compañeros de clase comenzaron a burlarse de sus cejas. Ella corrió a casa llorando y mi hermana, al enterarse de los motivos, se ofreció a depilarle las cejas. Pero la niña, secándose las lágrimas, se indignó: “Claro que estoy ofendida, pero ¿y si mañana no les gusta otra cosa? Me da igual, yo creo que me parezco a Frida Kahlo”. Al final, no aceptó cambiar su apariencia, y sus compañeros de clase pronto se cansaron de burlarse de ella.
  • Viajaba en autobús por la mañana. Una niña muy conmovedora le contaba a su papá sobre sus observaciones: “Papá, sabes, mamá dijo que los tusilagos aún no habían florecido. Pero yo sí vi una flor abierta, ¿te lo puedes creer?”. © Tot_F***_Dark / Twitter
  • Ayer noté que mi pequeño estaba sentado en el sofá con el ceño fruncido. Obviamente algo había pasado. Me acerqué, pregunté y me empezó a contar. Mientras escuchaba, entendí que a su edad nunca hablaría de problemas así con mi padre. También se lo mencioné. Nos quedamos un rato abrazándonos en silencio, y luego dijo: “Pero ¿con quién debería hablarlo entonces?”. P. D. Mamá no tenemos. © Serdobol / Pikabu
  • Cuando mi hijo menor tenía 3 años, tomó una pelota de baloncesto y practicó hasta que pudo acertar a la canasta 3 veces seguidas. A los 5 años se dedicó a esquiar, a los 6 practicaba snowboard y a los 7 hacía trucos de yoyo y jugaba al hockey. Yo ni siquiera puedo lanzar bien el yoyo: ¡me doy por vencida de inmediato! Un día, mi hijo me dijo:
    —Mamá, siempre cuando empiezas a hacer algo, no te sale muy bien, pero tienes que seguir intentándolo y no decepcionarte.
    Desde entonces trato de acordarme de su consejo a menudo. © Pam Wallace-Knopp / Quora
  • Conversando con mi hijo:
    —Mamá, ¿por qué no?
    —Porque yo creo que es lo correcto.
    —"Yo creo que es lo correcto" no es una respuesta, es solo una frase.
  • Hablábamos con mi hijo sobre el hantavirus. Trataba de explicarle:
    —Es una enfermedad muy dañina. La transmiten los ratones, es por eso por lo que los animales enfermos deben ser aniquilados.
    A lo que me respondió:
    —Pero ¿por qué hay que aniquilar a los ratones, en vez de curarlos?
  • Estábamos visitando a mis padres. Mi papá es medio grosero, pero nos queremos mucho: no siempre piensa antes de decir algo, y a veces puede soltar frases un poco fuertes. Una vez se tomó la libertad de decirle a mi mamá que su lugar estaba en la cocina. Ella se ofendió un poco, lo pude ver en sus ojos. Pero mi hijo intervino a tiempo y corrigió a su abuelo: “¡Abuelo, de hecho, el lugar de toda mujer está en el balneario! ¿Cuándo vas a llevar a la abuela de vacaciones?”. © Habitación № 6 / VK
  • Una vez estuve entreteniendo a unos invitados todo el día y estaba muy cansada. Mi hija, al notar el cansancio en mi rostro, me sugirió que descansara un rato. Pero no quería acostarme en mi habitación cuando había gente en casa. Entonces ella se ofreció a entretener a los invitados para que yo pudiera tomar una pequeña siesta. © Maneesha Rally / Quora
  • Una vez estaba tratando de ir a un festival de música que se haría fuera de la ciudad. Me acerqué a personas que obviamente iban al mismo evento: resultó que estaban esperando a un amigo en auto. Una mujer respondió bruscamente que no había más lugar en el coche, pero su hija adolescente comenzó a discutir con ella:
    —¡No la podemos dejar así, no podrá ir si no la llevamos!
    Ya me había alejado bastante y estaba a punto de regresar a casa cuando esa chica me llamó. ¡Estaba tan feliz, ya que pude escuchar a una banda que había estado esperando durante 4 años! Y le compré una hermosa pulsera a mi salvadora.
  • Una vez al mes, nuestro angelito de 6 años nos organiza un día libre para mi esposo y para mí: ella misma llama a su abuela y arregla para que esta la venga a buscar para pasar la noche en su casa. Nos enteramos de esto en el momento en que la suegra viene a buscar a su nieta. Y la pequeña, ya con la mochila armada, corre a ponerse los tenis, cantando al mismo tiempo: “¡Ay, amor, amor! ¡Que la pasen muy romántico!”. Vale la pena aclarar que la relación entre mi esposo y yo es buena. ¡Pero qué niña tan encantadora, ya que se le ocurrió tal cosa! © Habitación № 6 / VK
  • Le enseñé a mi hijo a hornear pan y él quiso regalarle una hogaza a su profesor de matemáticas. Su madre le aconsejó que no lo hiciera, de lo contrario, todos pensarían que estaba tratando de sobornarlo. Pero mi hijo pudo encontrar la salida y simplemente le vendió ese pan al profesor. © Jeniay / Pikabu
  • Me fui de vacaciones de mal humor: había muchos problemas sin resolver en casa. Desafortunadamente, no había elección de asiento, y en el avión me tuve que sentar en el asiento del medio, entre un niño en edad preescolar y un anciano. Pronto el hombre se quedó dormido, y yo, esperando que el niño que miraba por la ventana no se diera cuenta, comencé a llorar. Pero el pequeño lo notó y empezó a expresar simpatía: “¿Por qué lloras? ¡No llores, déjame ofrecerte mi asiento! ¡Insisto!”. Durante el resto del vuelo, me senté en la ventana, y la sonrisa no abandonaba mi rostro.

¿Has tenido una situación en la que los niños se hayan convertido en un ejemplo para ti?

Imagen de portada Jeniay / Pikabu
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