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18 Personas que se cruzaron con alguien cuya opinión fue igual de suave que el tacto de una lija

En este mundo hay mucha gente que primero habla y después piensa, cuando todos sabemos que debería ser a la inversa. No es inusual que las preguntas y los comentarios poco éticos de vecinos, parientes o incluso desconocidos nos desconcierten tanto que no seamos capaces de encontrar una respuesta adecuada y sutil.

Nosotros en Genial.guru hemos pasado por varias situaciones en las que la falta de tacto de quienes nos rodean traspasó todos los límites razonables. Pero esto no es nada en comparación con las situaciones con las que se toparon los protagonistas de nuestro artículo.

  • Mi mamá y yo decidimos ir a la piscina. Compramos una membresía y, de repente, la cajera me dijo que las mujeres embarazadas pueden visitar la piscina con un certificado médico de un ginecólogo. Pero no estaba embarazada, solo me había puesto un suéter voluminoso. Entonces, mi mamá le dijo: “Ella no está embarazada, solo está gorda, y ya está demasiado vieja para embarazarse”. ¡Gracias, mamá! Eres la mejor apoyándome. © Lilia Zhuravleva / Facebook
  • Estaba en camino de la capital al pueblo de mis padres. Luego hice una escala y me subí a un autobús que pasaba por dos pueblos. Era invierno, me tocó un autobús pequeño y me acomodé en el asiento trasero. Cerca del conductor estaba sentada una conocida de mi mamá, una señora de nuestro pueblo. Y en voz alta, para que escuchara todo el mundo, me preguntó si estaba casada. Los pasajeros de ambos pueblos se dieron vuelta y esperaron con ansias una respuesta, como diciendo ¿aún no? Me reí, y en casa se lo conté a mi madre indignada, y ella me dijo: “¡Es la señora Vero! Ella nunca se queda callada”. © Olga Zinkevich / Facebook
  • Tengo piel morena, y mi hijo nació con piel blanca e incluso rubio como su padre. Estaba lista para las bromas de los desconocidos, que podrían decir que yo era su niñera. Pero me quedé pasmada cuando un amigo de mi esposo bromeó diciendo que así era mejor, porque mi esposo podía estar seguro de que el hijo era suyo. Aunque fue una broma, ahora esta persona aparece en nuestra casa muy rara vez. © Ay Nur / Facebook
  • Me puse un vestido oversize largo con estampado de flores, sandalias, un sombrero de paja con ala pequeña, muy de moda... Fui a la estación de tren para comprar boletos. Me acerqué a la caja y escuché una voz detrás de mí: “Abuelita, ¿estabas formada aquí?”. Me di vuelta desconcertada, vi a una señora con shorts anchos y mayor. Me dijo: “Oh, lo siento”. No todos comprendieron mi look a la moda. © Eelena Kostyukova / Facebook
  • Cuando me compré un coche, un vecino me preguntó de dónde lo había sacado. Y le dije sin pensar que me lo había regalado un novio. Ahora, todas las viejitas de nuestro complejo habitacional creen que mis novios me compran coches, departamento y una casa de campo, así que no tengo problemas, porque si quiero hacer una remodelación, me la hacen. Mi mamá se enteró, comenzó a indignarse, diciendo que no era verdad y que todo lo había comprado con mi propio dinero. Y yo pensé: “¿Tiene sentido discutir con gente estúpida para la que los rumores son más interesantes que la verdad?”. © Elena Makarenko / Facebook
  • Di a luz a una niña. En el hospital de maternidad, un doctor y una enfermera la examinaron y dijeron: “¡Qué bonita! Piernas largas, pestañas de una muñeca, nariz pequeña”. Luego se voltearon hacia mí, me miraron con escepticismo y agregaron: “¿Pero de quién las habrá heredado?”. © Lilia Zhuravleva / Facebook
  • Entré a una tienda de ropa, se me acercó un vendedor y de inmediato me dijo: “No vale la pena que entres aquí, no encontrarás nada adecuado para ti”. Me sorprendió su descaro, me ofendí y me fui. Todo el día me sentí ofendida. Y recién al día siguiente, al volver a pasar por esta tienda, miré el letrero y vi que era una tienda de ropa de tallas grandes. Era cierto, con mi altura y mi peso, no habría podido encontrar nada. © Maya Tsekhansky / Facebook
  • Yo tenía unos 40 años. Fui a un centro comercial y me gustó mucho el mostrador de una tienda de moda. Entré, empecé a mirar alrededor y, de repente, la vendedora (una chica joven de unos 25 años) me dijo: “¡Aquí no se vende nada para su edad!”. Me quedé desconcertada e incluso confundida por tal gesto “cortés”. Ella respondió: “Se nota que usted tampoco compra prendas en esta tienda”. Me fui sin comprar nada. © Lala Zhukova/ Facebook
  • Dado que soy una persona con estrabismo y mala vista, constantemente me topo con preguntas como: “¿Qué pasa con tus ojos? ¿Fuiste al médico? ¿Qué te dijo? ¿Te operaron? ¡Ahora se puede tratar cualquier cosa!”. Además, lo escucho de personas que apenas conozco. Para lidiar con la falta de tacto, uso la franqueza diciéndoles que sí, fui al médico y me hicieron varias operaciones. Esta afección de los ojos es consecuencia de las tecnologías médicas de los años 80-90 y un error médico durante una de las operaciones. ¿Más preguntas? Por lo general, las personas dejan de preguntar y cambian rápidamente de tema. © Natali Özdemir / Facebook
  • Mi esposo y yo nos conocimos en la escuela, ya que éramos maestros. Salimos durante seis meses antes de casarnos, tratando de no revelar la relación. En la víspera de la boda, debido a la felicidad, comencé a aumentar de peso notablemente. Por supuesto, tenía colegas muy “agradables” que suponían cosas... Aproximadamente 4 meses después de la boda, cuando ya había subido 10 kilogramos, se me acercó una colega y me preguntó: “¿Cómo te sientes?”. Yo le dije: “Bien. ¿Por qué?”. Y me preguntó: “¿Cuándo das a luz?”. Qué cara la suya cuando le dije que había engordado de felicidad. Sin embargo, los rumores existieron durante mucho tiempo y me sentí como una elefanta que llevaba embarazada 18 meses. © Olga K. / Facebook
  • Una vez me preguntaron por qué mi hija no hablaba a los 2 años. Respondí: “Ella no tiene nada que decirles a ustedes”. Ahora mi hija tiene 12 años y pone en su lugar a cualquiera. © Vitalia Kravchenko / Facebook
  • Cuando estoy con mi nieto, mucha gente me dice que es mi hijo. A su vez, mi nieto exclama alegremente: “No soy su hijo, soy su nieto”. O grita ante toda la gente: “¡Abuela Ilona!”. Es que tiene muchas abuelas y bisabuelas, necesita distinguirnos de alguna manera. Por lo general, las personas se quedan muy asombradas. Y luego suelo recibir preguntas sin tacto: “¿A qué edad diste a luz? ¿A los 13?”, “¿Quedaste embarazada cuando todavía estabas en la escuela?”, “¿Tus padres al menos te ayudaron con tu hijo para que te graduaras en la escuela?”. Por cierto, di a luz a mi primer hijo a los 19 años. Y me convertí en abuela a los 40. © Ilona Kuzmina / Facebook
  • Estaba buscando un vestido de novia. Estaba entre una talla M y una L. Entré a una tienda, me echaron un vistazo con desdén y me dijeron: “No vendemos vestidos de novia de tu talla”. Me dijeron muchas cosas desagradables. Por supuesto, encontré un montón de vestidos “de esas tallas” en otra tienda. © Ekaterina Bubuka/ Facebook
  • Estaba esperando a mi hermana después de un viaje de negocios. Ella llevaba puesto el uniforme de policía en ese momento. Yo antes no entendía por qué mi hermana no iba a ninguna parte con su uniforme, pero luego la llevé a una cafetería, porque tenía mucha hambre. Pedimos todo lo que necesitábamos y la vendedora me preguntó cuántos años tenía mi niño, ya que ella también quería inscribir a su hijo en la escuela de cadetes. Pues, me entristeció, porque mi hermana y yo somos gemelas, solo que yo me parezco a mi madre y mi hermana parece un niño. Ambas hicimos la misma cara. © Vera Cheremnykh / Facebook

¿Qué comentarios de este tipo te han hecho a ti? ¿Cómo reaccionaste?

Ten en cuenta: este artículo se actualizó en mayo de 2022 para corregir el material de respaldo y las inexactitudes fácticas.
Imagen de portada Maya Tsekhansky / Facebook
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