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18 Lectores de Genial recuerdan las peores comidas que tuvieron la mala suerte de probar

Mucha gente ha estado envuelta en situaciones extrañas relacionadas con la comida; desde probar algo que no les gustó hasta engullir lo que no debían. Por otro lado, hay personas que no reparan demasiado en lo que están a punto de ingerir y acaban arrepintiéndose enseguida. En realidad, esto puede suceder con cualquiera de nosotros, y lo que suele quedar después son algunas buenas historias.

En Genial.guru también nos divertimos con esas experiencias alimentarias fuera de lo común. Y reunimos algunas de las mejores compartidas por nuestros lectores.

  • Casi me comí una pulga mientras secaba a mi perro. Pensé que era un pedacito del almuerzo que se había quedado en un diente, cuando percibí que era demasiado crujiente, ya que había almorzado POLLO. Me quité de la boca la pulga en tres pedazos. Confieso que las pulgas no tienen ningún sabor. © Paula Roberta Rebouças / Facebook
  • Probé caviar cuando era pequeña en una fiesta. Me dio ansiedad y ¡me traumó! ¿Y cómo no? Es muy caro. Apenas me alcanza para la comida “japonesa” que yo, una pobre mortal, disfruto y no siempre me puedo comprar. © Camila Moraes / Facebook
  • Una vez, una amiga mía hizo una fiesta y los bocadillos eran pocos. Entonces, ella tuvo la brillante idea de servir la comida de su perro en forma de croquetas. Aderezó el alimento con especias y salsa, lo empanizó y lo frio. Todo el mundo comió, hasta yo probé uno o dos. Años después, ella me contó que había hecho eso porque no recordaba que yo había estado en la fiesta. © Jovana Monteiro / Facebook
  • Flor de pomarrosa. La comía mucho cuando era pequeña y la como hasta hoy. Es ácida al principio y dulce al final. © Michely Glaucy / Facebook
  • Un amigo de la infancia tenía la manía de abrir nuestro refrigerador sin permiso. Un día, vio un poco de requesón, metió la cuchara y se llenó la boca. En realidad, era grasa de cerdo que mi mamá usaba para hacer bocadillos. © Wantuil Martins Lopes / Facebook
  • Yo no tengo ninguna anécdota propia, pero un día, el novio de mi hija llegó antes que ella y yo estaba ocupada con mi trabajo. Le dije si quería prepararse algo para comer, ya que mi hija aún no llegaba. Él se hizo un sándwich de paté para gatos... luego se hizo otro. Fue a mi escritorio y dijo: “Me encanta este paté, lo voy a comprar”. Yo: “Mmm, ¿paté? ¿Qué paté?”. Cuando descubrí de qué se trataba, no pude ni hablar, abría la boca y no conseguí decirle nada. © Tess Astra / Facebook
  • Mi marido se comió los bizcochos de los perros y encima hizo un escándalo diciendo que nuestras mascotas comen mejor que él. © Tatiana Riberto / Facebook
  • Fui a almorzar a un restaurante y encontré a una pareja amiga disfrutando de la entrada. Me convidaron un poco y me pareció una delicia. Hasta les comenté: “¡Qué bocadillo de pollo tan sabroso!”. Ellos me miraron con espanto y dijeron que era carne de rana. © Shirley Bragon / Facebook
  • Sucedió en un almuerzo con personas que yo no conocía bien. La mamá de una prima lejana preparó espagueti con pulpo. La mesa llena de gente y yo con un pedazo de pulpo en la boca, masticando, masticando, sin poder tragar y sin coraje de escupirlo. © Yara Moema Cabral Monteiro / Facebook
  • Yo nunca había comido cangrejo en mi vida. Una vez, estaba en un restaurante y, viendo que el cangrejo era barato, lo pedí para probar. Decidida, abrí el caparazón de uno y comí la carne oscura que había dentro. El sabor era HORRIBLE. Vino el mozo y me dijo que solo debía comer la carne de las patitas, porque el resto eran VÍSCERAS. © Daniele Bragion / Facebook
  • Fui a la casa de una señora y vi un dulce de guayaba en la despensa. Comí un trozo y hasta ahí todo normal. Horas después, sentí un sabor extraño. Sí era dulce de guayaba, pero hacía cinco años que había vencido. Piensen en mi desesperación, creyendo que estaba envenenada. Gracias a Dios no hubo mayores consecuencias. © Luciana Araújo / Facebook
  • Cuando era niña me metí un cubito de caldo de verduras en la boca creyendo que era un bombón. El envoltorio era muy parecido. ¡Imaginen mi reacción cuando me di cuenta de que no era chocolate! © Carla Georg / Facebook

¡Ahora te toca a ti! ¿Cuál fue la peor comida o la cosa más extraña que probaste alguna vez?

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