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20+ Coincidencias afortunadas que no pudieron ser más que un regalo del cielo

Un hallazgo inesperado o una sorpresa agradable pueden convertir un día cotidiano en una verdadera fiesta. Al mismo tiempo, no importa en absoluto cuál sea el valor real de lo que fue hallado; lo principal es que ese regalo del destino sea exactamente lo que le hacía falta a la persona que lo encontró en ese momento.

En Genial.guru hemos leído cientos de historias sobre cómo el universo le arroja a la gente regalos inesperados de una forma u otra, y nos sorprendieron las muchas coincidencias agradables que tienen lugar en la vida de casi todos. Al final del artículo encontrarás un bono que demuestra que también hay que tener cuidado con algunos de esos hallazgos; de lo contrario, podrías lamentarlo.

  • Esta situación me sucedió en mi juventud, cuando fui de viaje con una amiga a otra ciudad. Mamá me había dado dinero para que comprara un regalo. Mientras estábamos en el metro, abrieron mi bolso y sacaron la billetera con casi la totalidad de mis billetes. Cuando lo descubrí, casi me desmayé. ¿Qué iba a decirle a mi mamá? Comenzaron a caerme las lágrimas y mi boca se secó por completo. Miré a mi alrededor y vi que había máquinas con refrescos, así que fui a ahogar mi pena. Tomé una botella, me hice a un lado y me puse a beberla mirando los charcos. A través de las lágrimas vi o me pareció ver un gran anillo de oro en el barro, y no había nadie alrededor. Lo recogí, lo guardé y quedé atónita. Por la noche llamé a mi madre y le dije que había gastado todo en un regalo aún mejor que el que ella se imaginaba. Tardé mucho tiempo en recuperar el aliento. © Elena Schmidt / Facebook

  • Esto pasó cerca del Año Nuevo. Teníamos, por decirlo suavemente, poco dinero, y a veces incluso pasábamos hambre. Estábamos paseando al perro cerca de la casa a altas horas de la noche y encontramos varias latas de comida enlatada: champiñones, piñas y algo más. Estaban arrugadas; aparentemente, el paquete de alguien se rompió y cayeron sobre el asfalto. Dimos vueltas alrededor de estas latas por unos 20 minutos (por si volvía el dueño), pero nadie apareció. El lado moral del problema, por supuesto, interfería enormemente. Al final, las llevamos a casa e hicimos una deliciosa pizza. Recuerdo que había tanta alegría, ¡como si hubiéramos encontrado una bolsa de regalos! © wow kozz / AdMe

  • Hace unos 20 años, cuando todavía había tranvías en nuestra ciudad, me quedé atrapada en una parada en un lugar desconocido al cambiar a otra ruta. Mi tranvía llevaba 2 horas demorado, de verdad. Estaba oscureciendo, no había autobuses y había poca gente. Me quedé allí pensando: “¿cómo terminé así? ¿Qué me mantiene aquí?”. Un anciano estaba cruzando la calle con un paquete envuelto en periódicos en sus manos. Se me acercó y me preguntó: “Jovencita, ¿le gustan las rosas? Las corté en mi trabajo, era hora de limpiar todo”. Me dio las flores y se fue. ¡Y 5 minutos después llegó mi tranvía! En casa abrí el paquete y había 118 rosas de jardín. ¡Y realmente amo las flores! © Zulfiya Usmanova / Facebook

  • De vez en cuando clasifico las cosas que ya no uso, las junto y las entrego a un centro de voluntarios. Menos mal que siempre reviso los bolsillos primero. ¡Encontré 500 USD en un abrigo viejo! Recordé que me habían pagado una deuda, puse el dinero en el bolsillo y lo olvidé. © Tatiana Kayumova / Facebook

  • Una vez, en un período difícil, estaba caminando tristemente por la calle. Mis botas se estaban mojando y no tenía suficiente dinero para unas nuevas. Entonces, una gitana se me cruzó en el camino: “Ay, hermosa, ¡pronto recibirás una alegría inesperada!”. No le presté atención, pensando que era un engaño para sacarme dinero. Sin embargo, al otro lado de la calle miré el piso y vi un billete debajo de mis pies, en un charco. Lo justo para unas botas nuevas. © Marina Volik / Facebook

  • Sé ganar, pero tiene que ser una situación en la que no haya dinero en absoluto y sea muy necesario conseguirlo. Saqué un boleto de lotería de un tambor y gané 10 USD: era 1984. Y otra vez aproveché mi suerte en un viaje con mi hijo a Finlandia y Suecia. Nos quedamos sin dinero, ya que habíamos llevado lo justo. Él me persuadió para que pusiera una moneda en una máquina tragamonedas una vez. Pagó tanto que fue suficiente para no negarnos nada durante 3 días. Siempre ganaba cuando, por ejemplo, se distribuía un par de botas en el trabajo para 20 personas. Ni siquiera lo dudes, me tocaría a mí. Pero es el destino y no puede ser tentado. No lo he estado usando durante los últimos 20 años, porque todo está bien como está. © Tatiana Shevarova / Facebook

  • Una vez, caminaba del trabajo al metro bajo la lluvia y pensaba: “¡Si tan solo tuviera un paraguas!”. Bajé al metro, subí al vagón, quise sentarme y allí estaba... ¡un paraguas! Pregunté de quién era: no encontré al dueño. Salí del metro con el tesoro que había hallado y lo dejé en el asiento del autobús con una nota que decía “Paraguas de servicio”. © Kamilla Gappoeva / Facebook

  • En noviembre pasado estábamos paseando con mi hija, caminando por el parque y hablando. Su cumpleaños sería en una semana (7 años), y yo le había prometido ir a una cafetería (con la familia), además de celebrar una fiesta para sus amigos en casa. Pero el presupuesto solo me alcanzaba para uno de los dos eventos... Me preguntaba frenéticamente de dónde podía sacar el resto. Y entonces, mi hija recogió algo del asfalto: “Mamá, ¿es dinero real?”. ¡Y me mostró unos 70 USD! Así pudimos pagar por el café. Fuimos a un happy hour y con ese descuento la factura para 6 personas fue de 69,99 USD. Un verdadero milagro. © Marina Gorbaheva / Facebook

  • A mediados de los 90, mi padre perdió su trabajo. Como eran unos años difíciles y tenía que alimentar a una familia con 3 niños pequeños, se fue a trabajar como conserje. Trabajó un mes, luego otro. Y entonces trajo a casa una caja con un televisor Toshiba. Todos estábamos atónitos: ¿de dónde había sacado el dinero? Mamá incluso se asustó de que él se hubiera involucrado en algún tipo de estafa. Resulta que estaba quemando basura y encontró 300 USD en unos libros viejos, ¡una gran cantidad en ese momento! Y con eso compró un nuevo televisor. August Evening / Facebook

  • Compré gafas en una óptica. Las vendedoras me dijeron que por comprar cierta cantidad podía participar en un sorteo. Como resultado, ¡gané un viaje para dos personas a Egipto! Solo cuando estaba en el hotel por fin creí que era verdad. © Tanya Podkolzina / Facebook

  • Se me dio por ir a un baño público en el centro de una ciudad no muy limpia. Por lo general, no voy a esos sitios, pero en el octavo mes de embarazo había mucha presión sobre mi vejiga. Hice mis cosas y me incliné para tirar un trozo de papel a la basura. Estaba apuntando cuando vi que algo brillaba en el recipiente. Miré más de cerca: entre los trozos de papel había un brazalete que parecía de oro, grueso, como los que usan las señoras marroquíes. Lo saqué, lo lavé y me lo llevé conmigo. Se lo dimos al joyero familiar para que lo revisara. Resultó que había unos 15 gramos de oro puro en él. © Daria Shagalina / Facebook

  • Estaba amueblando de a poquito mi habitación. Compré una computadora nueva, un subwoofer, una mesa y un teclado. Pero tuve que dejar mi trabajo y no pude darle el toque final: conseguir una buena silla. Me sentaba en una vieja de madera. Al final, en un concurso gané una silla gamer. Por cierto, mi madre no creyó que había ganado hasta el último momento, cuando armé esa silla. Ella pensaba que era un engaño. © Zenonas Barsov / AdMe

  • Hace unos años, en una subasta en línea, luché por una estatuilla de un perro que se parecía como dos gotas de agua a mi mascota recientemente fallecida. Perdí, porque los precios ya eran más altos de lo que podía pagar. Otra mujer la ganó. A la mañana siguiente sonó el timbre. Ella estaba en el umbral. Me tendió la estatuilla y dijo: “Sé lo que es perder a un animal”. Se dio la vuelta y se fue. Le grité “gracias”. © Anna Ivanova / Facebook

  • En 2017, eché a mi exmarido de la casa, y todos los días me atormentaba la pregunta: “¿No habré exagerado?”. A la mañana siguiente dije: “Dios, dame una señal de que hice todo bien”. Entonces me puse unos pantalones y había algo en el bolsillo. Lo saqué ¡y eran 300 USD! Así terminé de entender que había actuado bien. © EUPHORIA / AdMe

  • Cuando era pequeña, encontré 1 dólar justo debajo de mis pies. Fui con una amiga a un parque, ella montó 2 veces en el carrusel, ¡y yo 3! Los boletos costaban 20 centavos cada uno. Todavía lo recuerdo. © Neurótica feliz / AdMe

  • Hace unos 15 años, mi hija y yo encontramos una billetera en el patio de juegos del edificio, la cual contenía más de 2 000 USD. Pegamos anuncios en las puertas de todas las entradas, y al anochecer se encontró al dueño, un reparador que había perdido el anticipo de toda la brigada. De la alegría, me agradeció dándome 100 USD. © Alena Dunaevskaya / Facebook

  • A principios de los 90, estaba caminando desde el metro a través de un mercado y vi uvas en un mostrador. Me dieron una ganas terribles de comer algunas, pero solo tenía suficiente dinero para la leche y el pan para la familia. Me puse tan triste que me fui caminando con la cabeza baja. Me alejé a 5 metros de distancia, ¡y de repente vi 5 USD debajo de mi zapato! Y en mi cabeza escuché mi propia voz: “¡Es para tus uvas!”. © Irina Serebryakova / Facebook

  • Era 2002. Saqué el último billete que quedaba en mi bolsillo y fui a buscar leche y pan para mi hijo. De camino a la tienda, me di cuenta de que había perdido el dinero. Saqué todas las pequeñas monedas que tenía y me alcanzaban justo para un cartón de leche. Fui a la tienda y en el suelo, justo delante de la puerta, vi unos 10 USD, así que compré varios cartones de leche. No he deseado tanta salud, felicidad y buena suerte a nadie en mi vida como a la persona que perdió ese dinero. © Vasilya Bikmullina / AdMe

Bono: a veces hay que tener cuidado con los regalos del destino

Una vez encontré un bolso de mujer con dinero y documentos que claramente se le había caído a alguien. Llamé al número que había en un recibo y vino una señora con su esposo. Le di el bolso con la cartera, ella la abrió y comenzó a gritar que yo sí que había aprovechado la oportunidad, y exigió que le devolviera 500 USD. Si no lo hacía, ella llamaría a la policía. Yo estaba estupefacta. “Vaya estafadores”, pensé. Estaba a punto de responderle algo con dignidad cuando su esposo dijo: “Cariño, ayer dijiste que los gastaste en joyas”. ¡La madame le dio una mirada verdaderamente asesina! Después salió corriendo sin siquiera disculparse, y su esposo se disculpó por ella. Ese suceso me enseñó una o dos cosas. © Liebre salvaje / AdMe

¿Qué regalos del destino has recibido en tu vida? ¿O eres de los que no creen en tales coincidencias y piensan que nada llega de forma gratuita?

Imagen de portada EUPHORIA / AdMe