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20 Lectores de Genial explican por qué trabajar en un restaurante puede ser una pesadilla

Comer afuera puede ser una experiencia increíble y placentera, o transformarse en una verdadera pesadilla. A pesar de que existen normas de seguridad para la cocina, no todos los establecimientos cumplen las reglas, y tampoco son inspeccionados todo el tiempo. La verdad es que los clientes no suelen saber lo que ocurre tras bastidores con la limpieza y los alimentos. Si no lo crees, ¡sigue leyendo!

  • En el segmento de comida rápida, siempre entra un insecto en la máquina de helados por el canal por donde sale el helado. Eso sucede durante la madrugada, cuando las máquinas no están funcionando. Cuando llega el empleado de la mañana, hace la limpieza de la máquina y remueve todo para servir a los clientes y que queden satisfechos. ©️Rosangela Dias/Facebook
  • Siempre que voy a un restaurante, primero entro al baño: si está limpio, me quedo a comer. En caso contrario, doy media vuelta y busco otro lugar. ©️Maria Bernadete/ Facebook
  • Vivo en Londres desde hace 10 años y trabajé en la galería de arte más famosa. Algunos colegas no tenían el menor cuidado en la preparación de los sándwiches. Muchas veces, en el horario del té de las 5, servían el resto de la leche que quedaba en una mesa en otra, ¡un horror! Cuando había inspección, era una correría para cumplir con los protocolos de seguridad de los alimentos. Hoy en día, me da cosa comer en varios lugares. ©️Lenne Oliveira/Facebook
  • Trabajé en varios restaurantes y hubo uno donde el jefe mandaba a lavar bien la carne y a bañarla en vinagre para disfrazar el olor y el mal sabor. La carne se volvía azul. ©️Vanessa Cristina/ Facebook
  • Soy gastrónomo y trabajé en muchos lugares donde hasta Dios duda de la cantidad de normas incumplidas. Suciedad acumulada, llegando incluso (en uno o dos locales) a tener infestación de cucarachas. Lo peor es que son lugares superfamosos y frecuentados por celebridades. Eso es cocina profesional, gente. Y no, muchas veces no es culpa de los empleados, pero sí de los gerentes con su pésima administración y distribución de tareas, cargando a los empleados con millones de funciones. ©️Joel Junior/ Facebook
  • Trabajo como chef desde hace más de 10 años y para mí la cocina tiene que ser limpiada todos los días. Lógicamente, no quiero que se realice cuando el restaurante está lleno. Pero ¿quieren un consejo? Se limpia cuando el restaurante está a punto de abrir: como los cocineros y los mozos no están cansados, limpian mucho mejor que cuando están casi cerrando. ©️Carla Fittipaldi/ Facebook
  • Una conocida trabajaba en un restaurante, pero renunció porque no aguantó. Utilizaban el trapo de piso como paño para los platos, no higienizaban los alimentos antes de prepararlos. Además, estaba lleno de cucarachas y no limpiaban la máquina cortadora de carne. ©️Su Braga/ Facebook
  • Si quieren ahorrar tiempo, pregunten si hay una nutricionista de producción en el local. Además de estar atenta a toda la parte burocrática y a los valores nutricionales de los alimentos servidos, ella estará siempre con el manual de buenas prácticas en la cabeza. ©️Danielle Setta/ Facebook
  • Trabajé en varios restaurantes durante 14 años y muchas de las veces vendía un plato por el precio, no por el producto. No sabía cómo era el sabor de la comida, porque no podía probarla. Es una enorme ironía creer que quien trabaja en un restaurante se alimenta bien. Es la peor área para ofrecer comida adecuada a los empleados. Yo me llevaba un tupper, o hasta trabajaba con hambre porque no teníamos qué comer. ©️Daniela Reis/ Facebook
  • Trabajé dos días en un restaurante y nunca más volví. La dueña dejaba la loza sucia de lunes a viernes, o quién sabe cuánto tiempo. No me dejaba lavarla, solo tiraba las bandejas en el fregadero o las llenaba nuevamente con comida para llevarlas al bufé. Cuando cortaba las verduras, no me dejaba lavarlas, para no perder tiempo. Incluso tenían orugas. Al final del día, me dijo que me sirviera un plato, pero obviamente no lo hice. Cuando la vi quitando esos bichos blancos del fregadero, fui al salón lleno, miré a ese montón de personas comiendo y me dolió el pecho. ©️Tamara Andrade/ Facebook
  • Trabajaba en una panadería donde dejaban el aceite para freír debajo del fregadero, abierto. El perro de ellos iba allí todo el tiempo y lo lamía. Sin mencionar a las cucarachitas que andaban por todos lados. ©️Camila Trajano Ferry/ Facebook
  • Trabajé en el restaurante de una famosa red hotelera donde la tarifa media diaria costaba alrededor de 1400 USD. La cocina era un asco, con todo tipo de suciedad en el piso, la gente tenía que andar con cuidado para no resbalarse, caminando con firmeza. El personal metía las manos sucias dentro de los frascos de palmitos para preparar ensaladas e “higienizaban” los platos con un trapo de cocina sucio. No logré terminar la prueba y pedí la renuncia, pues era todo lo opuesto de lo que había aprendido en la facultad de gastronomía. ©️Lou Mafra Ariane Mafra/ Facebook
  • Mi esposo trabajó en un restaurante de comida japonesa; después de eso, no come en este tipo de lugares. También trabajó como ayudante en una carnicería y me enseñó cuáles son los cortes de carne que se pueden comprar y cuáles no. Por ejemplo: el pollo frito solo sirve para disimular lo estropeado, y lo único que tiene de diferente la carne molida de segunda de la de primera es el valor. ©️Karina Ribeiro Souza/ Facebook
  • Trabajé en varios restaurantes y hubo uno en el que si las personas vieran la mitad de lo que yo vi, nunca más pondrían un pie allí. Qué pena que no tengo las fotos de las ollas sucias, el fregadero tapado, el refrigerador con todo mezclado y descubierto. Sin mencionar que los mozos bebían jugo de la jarra en la que se servía a los clientes y la chica de la limpieza retorcía el trapo de piso en el fregadero donde eran lavados los vasos. También hacían salsa con salchichas vencidas. ©️Cleci Rosa da Costa/ Facebook
  • Trabajo desde hace muchos años en la gastronomía y puedo afirmar que la cocina no tiene nada que ver con el salón. Si hay alguna duda sobre la cocina, solo hay que pedir que te dejen echarle un vistazo. Si te dan permiso, es porque el lugar es de calidad. Pero dejo aquí un buen consejo: háganlo en un horario razonable. Que no sea apenas abren o cuando están cerca de cerrar. ©️Ezequiel Florencio/ Facebook
  • En un restaurante desconocido, principalmente en la carretera, fíjate si es parada de camioneros. Si a los camioneros, que son clientes recurrentes, les gusta el local, ¡es bueno y barato! Si el lugar solo tiene carros pequeños y familiares, entonces es una trampa para turistas: o está sucio o es muy caro. ©️Aldemir Nascimento Filho/ Facebook
  • Trabajé en la cocina de un hotel en Francia y ciertos empleados no se preocupaban en hacer la limpieza. Decían que no tenían tiempo para eso. Yo me ofrecí a limpiar y todavía hubo quien reclamó. ©️Vana Botelho Vana Botelho/ Facebook
  • Generalmente, el arroz y otras guarniciones se agregan a las sobras del día anterior. Me cansé de comer varias veces en un lugar donde un día te servían bistec y al otro, arroz con pedacitos de bistec. ©️Rodrigo Alexandre de Sousa/ Facebook
  • Trabajé en un restaurante y la puerta del baño de los empleados abría hacia la cocina. Había un olor horrible. ©️Ray Canpos/ Facebook
  • Cuando la persona que manipula la comida está usando guantes, puedes estar seguro de que no se lava las manos, porque cree que no están sucias. Y no se cambia los guantes porque cree que se “autolimpian”. ©️Patricia Teixeira/ Facebook

¿Viviste alguna situación semejante en un restaurante? ¿Conoces a alguien que haya trabajado en una cocina y te contó algo que te dejó perplejo?

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