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6 Leyendas de culturas americanas que hablan sobre animales

Con el fin de explicar algún fenómeno natural, brindar una enseñanza o intentar descifrar el origen de los seres vivos, las leyendas americanas comenzaron a formar parte importante de distintas culturas a lo largo de los siglos. En el caso de los animales, estos se han convertido en protagonistas de historias fascinantes que encantan a niños y adultos, y que incluso en el presente siguen difundiéndose por toda América.

Genial.guru recopiló para ti algunas leyendas donde los animales son los protagonistas, las cuales fueron transmitidas de generación en generación para preservar las tradiciones narrativas de las distintas culturas americanas.

1. La leyenda del colibrí

El colibrí era considerado el portador de pensamientos por los mayas, por lo que estaba prohibido capturarlo y encerrarlo en jaulas, ya que “no se pueden encarcelar los pensamientos”. Quizás debido a su diminuto tamaño y a la ligereza de su vuelo es que se lo asoció con la transmisión de ideas.

Todo inició con la creación de los animales por parte de los dioses, los cuales habían fueron diseñados para cumplir un propósito en esta vida. Sin embargo, se olvidaron por completo de los pensamientos, y, al percatarse de eso, ya no les quedaba barro ni maíz para crear a otro ser vivo.

Fue entonces cuando encontraron una piedra jade muy pequeña y se les ocurrió tallarla hasta formar la figura de un ave diminuta con la forma de una flecha. Finalizado el esculpido, soplaron sobre ella y salió volando. La bautizaron como x’ts’unu’um, y le encargaron la misión de transportar los pensamientos de un lugar a otro. Es así como nació el colibrí, cuyas plumas reflejan hermosos colores, y el movimiento de sus alas le permite situarse delante de una rosa sin mover sus pétalos.

2. La serpiente y la noche

Esta leyenda norteamericana cuenta el origen de la noche y el surgimiento de la serpiente de cascabel, la cual es considerada una descendiente del gran jefe de las serpientes debido a un trato que esta hizo con los nativos de tribus norteamericanas.

Según cuenta la leyenda, las serpientes eran las únicas criaturas del mundo que podían dormir en la noche, debido a que la tenían resguardada en un palacio sombrío para no tener que defenderse de los humanos o de los depredadores. Al no tener extremidades ni garras para defenderse o huir del peligro, eran más vulnerables a los ataques.

Pero un día, un representante de los humanos se acercó al jefe de las serpientes y le suplicó que entregara a la noche para poder dormir, y que, como pago por su pedido, le ataría un cascabel en la cola para que pudiera entretenerse. Sin embargo, la serpiente le dijo que el cascabel solo le permitiría cederles la noche por unos días, y que, si querían tenerla para siempre, debían entregarle algo con qué defenderse.

El humano empapó unas flechas con veneno capaz de matar a otros animales y se las entregó a las serpientes. El jefe, a cambio, le entregó un saco enorme donde guardaba a la noche, y, desde aquel entonces, todos los seres vivos pueden descansar, mientras las serpientes se defienden gracias a sus colmillos.

3. Los sapos y la lluvia

Si alguna vez te has preguntado por qué los sapos cantan en la época de lluvias, es porque, según cuenta la leyenda, estos la guían al campo para que los cultivos puedan germinar gracias al agua. Todo comenzó hace muchos años, cuando unos campesinos plantaron tantos maíces que no podían regarlos por completo

Para atraer a la lluvia, los campesinos les pidieron ayuda a los sapos Cachetón, Patón, Enano y Bocón, quienes se caracterizaban por ser muy organizados. Cachetón era el líder, y le ordenó a cada miembro de su equipo que subiera a un cerro diferente. Cachetón subió hasta donde estaba la lluvia y le dijo que saltaría muy alto y cantaría en cada cerro para acompañarla hasta el maizal donde la esperaban los humanos.

La lluvia lo siguió, pero enseguida lo perdió de vista, por lo que los sapos comenzaron a cantar uno a uno para que pudiera acercarse a los cerros sin problemas. Al final consiguieron llevarla hasta el maizal, donde lanzó sus gotas al suelo cultivado y consiguió que los maíces enterrados ahí germinaran. Desde entonces, los sapos siguen cantando como recuerdo de aquel día.

4. El conejo de la Luna

Para los aztecas, las manchas presentes en la Luna representaban a un conejo. Y es que existe una leyenda que dice que el dios Quetzalcóatl bajó a la Tierra disfrazado de humano para conocer a los seres vivos que habitaban en ella. Pero, de todos ellos, el que más lo conmovió fue el conejo, debido a que decidió ayudarlo cuando lo vio solo y hambriento por el mundo.

Cuando el dios se sentó a descansar, vio que un conejo estaba comiendo dentro de su madriguera. Le pregunto qué hacía, y el animal le dijo que cenaba un zacate, pero, al verlo con hambre, le convidó un poco. Quetzalcóatl se negó porque no comía eso, a lo cual el conejo se ofreció a sí mismo para que lo comiera.

El dios reconoció la bondad que poseía el corazón del conejo y decretó que todos los seres vivos lo tomarían como ejemplo, grabando su imagen sobre la Luna en honor a su noble gesto.

5. La leyenda del cóndor

Esta leyenda es de origen peruano, y trata sobre un cóndor que se enamoró de una humana. Un día, se hizo pasar por un muchacho y se acercó a la joven para ser su amigo. Entre juegos y risas, él la aventó por el aire y le reveló su identidad, diciéndole que quería tomarla por esposa y llevarla a lo alto de la montaña.

La muchacha se casó con el cóndor y tuvieron un hijo, pero ella extrañaba tanto a su padre que quiso regresar a casa. Un día, vio pasar a un picaflor y le pidió que le avisara a su padre lo que había sucedido con ella. El ave se acercó al hombre y le explicó lo sucedido, diciéndole que tenía un plan para rescatarlos a ella y al pequeño. Para eso, debían llevar a la montaña un burro viejo y un par de sapos de distintos tamaños.

Dejarían correr por la ladera al burro para distraer al cóndor, mientras que los sapos serían dejados en el nido. El ave, al ver al animal, pensó que sería un buen festín y fue a perseguirlo, mientras que el picaflor le decía a la muchacha y al niño que corriesen montaña abajo donde su padre los esperaba.

Cuando el cóndor regresó, el picaflor le dijo que la muchacha y el pequeño se habían convertido repentinamente en dos sapos. Al comprobar que no mentía, se sintió tan triste que decidió volar por el cielo solo por el resto de su vida.

6. La leyenda del cangrejo

Y, por último, existe una leyenda guaraní que explica por qué los cangrejos caminan al revés. Todo comenzó con Yrasema, una niña de hermosa voz a la que le gustaba cantar cerca de los ríos guaraníes. Sin embargo, un día, cayó enferma de la garganta, haciendo que su madre, Sypave, enviara a su hijo, Japeusa, a buscar hojas de agria y cáscaras de inga para aliviarla.

Japeusa, quien envidiaba a su hermana, recogió hojas de ka’ati, ortiga y naranjas agrias para preparar un brebaje fatal que cerraría para siempre la garganta de Yrasema. Pero al ver lo que había causado, se arrepintió y comenzó a saltar por todas las hierbas altas del bosque. Los cantos de su hermana fueron repetidos por la tierra y las plantas, provocando que el joven siguiera corriendo hasta un río, en el cual se sumergió.

Días después, el río devolvió a la tierra el esqueleto de Japeusa, y, de él, salió un animal muy extraño que caminaba al revés con respecto a otros seres vivos, al cual se le llamó cangrejo. Y es que Tupá, el dios de los guaraníes, castigó al joven obligándolo a caminar siempre al revés para que recordara el crimen que había cometido contra Yrasema.

¿Qué es lo que más te gusta de las leyendas de animales? ¿Piensas que estas narraciones pueden aportar una gran enseñanza de vida? Cuéntanos en la sección de comentarios.