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A los 22 años, a esta chica le diagnosticaron una grave enfermedad, pero ella no se rindió y se convirtió en una modelo de Gucci

Olga Zapivokhina es el nombre que más se escucha actualmente en el negocio del modelaje. Sin embargo, ella llegó a ese mundo por absoluta casualidad. La chica no es tan alta (167 centímetros) y tiene un aspecto físico inusual, pero eso no le impidió formar parte de ese ámbito, sino que le facilitó su ingreso. Olga jamás imaginó que, después de medio año de pasar por una operación en donde le extrajeron un tumor cerebral y durante la cual le afeitaron su cabeza, ella firmaría un contrato con Gucci y desfilaría en las mejores pasarelas del mundo. La chica con un destino complicado nos demostró a todos que debemos creer en nuestra vida, y que los obstáculos que se nos presenten tienen que hacernos más fuertes y no rompernos.

En Genial.guru quedamos anonadados por la fuerza del espíritu de esta frágil chica, y por eso decidimos contarte cómo fue su camino hacia el éxito.

Olga Zapivokhina nació en Nizhni Nóvgorod, una ciudad de Rusia. Ella siempre estuvo rodeada por el amor de sus padres y sus dos hermanas: Natalia y Tatiana. La chica practicaba activamente deporte y baile. Hasta los 13 años, Olga no se consideraba una niña guapa, el reconocimiento de su atractivo llegó a los 14 años, cuando con una regularidad envidiable la empezaron a invitar a sesiones fotográficas de moda local.

En ese tiempo, ella pensó por primera vez en convertirse en modelo, sin embargo, su baja estatura le impidió realizar sus planes. La chica no se echó para atrás con su sueño e incluso hacía gimnasia para aumentar su altura, pero los intentos no fueron exitosos. Al despedirse de sus planes, Olga ingresó a la Universidad de Nizhni Nóvgorod, donde estudió marketing. Paralelamente, ella trabajaba en una tienda de ropa, y logró ascender desde el puesto de vendedora hasta el de subgerente.

Mientras estudiaba, Olga padecía de dolores fuertes en la cabeza. Ella le dijo a un amigo íntimo y él de inmediato la llevó al hospital donde descubrieron que la chica tenía un tumor en el cerebro. Resultó que sobrevivió varias hemorragias internas en su cabeza, y los doctores estaban sorprendidos de que todavía siguiera estando consciente. Para realizarle la craneotomía, tuvieron que afeitarle la cabeza: “Me vi al espejo, calva, y sonreí plenamente. Le dije a la chica que me estaba afeitando: ‘Mire qué cuello tengo’, ella solamente movió la cabeza de manera sorprendente, esperando que llorara debido a la pérdida de mi largo cabello”.

No siendo tan religiosa anteriormente, Olga comenzó a rezar, y antes de la operación que fue realizada con éxito en septiembre de 2017, incluso fue a uno de los grandes centros religiosos de la Rusia ortodoxa que se encuentra en Diveyevo. Mientras estaba en el hospital, le escribió su amigo Ilya, quien estaba relacionado con el negocio del modelaje. En respuesta a la pregunta “¿Cómo estás?”, Olga le envió fotografías suyas en donde estaba envuelta con vendas. Después de darle de alta, Ilya le realizó una pequeña sesión fotográfica y la grabó en un video. Todo el material, de manera secreta, fue enviado al diseñador de la colección femenina de Gucci, David René.

Ilya llamó a su amiga después de unos días y le dijo que los representantes de Gucci estaban interesados en ella, y que la esperaban en Milán. La chica, muy sorprendida, de manera urgente tramitó su visa y después de una semana ya estaba en la capital de la moda, en donde empezó a ensayar. Unos pocos días más tarde, festejó sus 22 años.

Un día antes del show que se llevó a cabo después de medio año de la operación de Olga, recibió un aviso en el ensayo. Por un giro del destino, la pasarela tenía decoraciones de un quirófano. Al escuchar el sonido conocido para ella del medidor cardíaco, Olga tocó la pared, levantó sus ojos y empezó a parpadear frecuentemente para no llorar por los recuerdos que nublaron su mente. Pero la chica se concentró a tiempo y terminó brillantemente la pasarela, realizándola al 100 por ciento.

Después de la pasarela, los representantes de Gucci firmaron un contrato por un año con Olga Zapivokhina. Hoy en día, la chica trabaja como modelo en las afueras de Marsella. Ella visita a menudo Nizhni Nóvgorod para ver a sus familiares, amigos y, por supuesto, para sacar a pasear a su perro, el cual adoptó de inmediato después de la operación.

La historia de esta chica demuestra que la vida puede darte sorpresas de todo tipo. Y cuando piensas que todo ha terminado, resulta que es el comienzo de algo nuevo y genial. Dicho episodio de la vida de Olga Zapivokhina puede servir como inspiración para cualquier persona que ha perdido la fe en sí misma, para que no se rinda y continúe luchando por sus sueños. ¿Te impresionó esta historia? Cuéntanos en la sección de comentarios.

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