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En un consultorio oftalmológico, un gato ayuda a los niños a aceptar el uso de anteojos

Nuestra vida no sería la misma sin nuestras mascotas. Nos dan amor, compañía, nos cuidan, nos entretienen, nos hacen reír y, además, nos ayudan (y mucho). Perros que ofician de lazarillos, que rastrean a personas extraviadas, que nos defienden ante ataques de extraños, gatos que establecen vínculos con niños con dificultades para relacionarse con el mundo exterior... Los ejemplos son muchos, pero, aunque creamos que lo sabemos todo sobre ellos, siempre nos sorprenden.

Genial.guru quiere compartir con sus lectores la historia de Truffles, un gato que colabora con una optometrista en una difícil misión: hacer que los niños que deben usar anteojos o parches lo hagan con alegría.

Danielle y Truffles

Hace dos años, Danielle Crull, una optometrista, rescató de un refugio a un gato al cual bautizó Truffles, y pronto se dio cuenta de que el minino era especial. Su personalidad era tan amistosa que entre ellos se estableció un vínculo poco común entre un felino y un humano. Truffles se mostraba dispuesto a aprender trucos divertidos a cambio de un obsequio, y jamás demostraba fastidio.

Un día, Danielle probó colocarle anteojos y, para su sorpresa, él no se los quitó, como si se tratara de un truco más. Y fue así como la mujer tuvo una idea brillante.

Los niños y los anteojos

Cualquiera que haya tenido que convencer a un niño de que use antejos sabe que no suele tratarse de una tarea sencilla. La mayoría de ellos se resiste, tanto por la comodidad como por la cuestión estética. Y, cuando se trata de los parches que se utilizan para corregir el ojo vago, el asunto se pone peor.

Danielle se dio cuenta de que Truffles podría colaborar con ella para amigar a los niños con estos accesorios, y fue contratada por el centro oftalmológico infantil A Child’s Eyes para que ella y su gato transformaran el uso de anteojos y parches en algo divertido.

El trabajo de Truffles

Desde entonces, este dúo se aboca a esa tarea exitosamente. Truflles está en el consultorio 5 días a la semana, y acepta colocarse los parches y los antejos que luego los niños deberán usar. El minino, que se muestra a gusto y hasta hace sus divertidos trucos sin quitarse los antejos o los parches, provoca la risa de los niños y hace que ellos vean a esos accesorios como algo divertido.

¿Quién puede odiar los anteojos o los parches después de ver a Truffles lucirse con ellos? Los niños lo adoran, lo acarician, juegan con él y salen de consultorio contentos por la experiencia vivida.

Truffles, la celebridad

Tal es el éxito obtenido por esta divertida metodología, que Danielle decidió publicar fotos y videos de Truffles haciendo locuras con anteojos o parches. Y el público se enamoró de él de inmediato. Esas publicaciones recolectaron cientos de corazones y “me gusta”, y Truffles se transformó en toda una atracción.

Sin dudas, Danielle nos demostró que siempre pueden buscarse nuevos caminos para lograr que los niños acepten aquello que, aunque les hace bien para su salud, les provoca rechazo o fastidio. Es cuestión de usar la imaginación, de agregarle amor a lo que uno hace. Y, si se cuenta con un hermoso aliado con Truffles, muchísimo mejor.

Truffles en acción

¿Tienes alguna foto de tu gato con anteojos o con algún disfraz? ¿Conoces alguna mascota que, como Truffles, ayude a algún profesional a realizar su labor? ¿Tu felino se parece a este adorable minino? Comparte sus fotos con nosotros en la sección de comentarios.