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Esta historia de un simple aficionado brasileño conmoverá incluso a aquellos que no soportan el fútbol

Clovis Acosta Fernandes era un fiel y legendario aficionado de la selección de fútbol de Brasil. En su vida visitó 60 países siguiendo a su equipo favorito, y acudió a más de 150 partidos. Clovis, con sus propios ojos, vio 6 Copas del Mundo, 6 Copas América, 4 Copas Confederaciones, y acudió hasta a las Olimpiadas.

Genial.guru decidió compartir su historia con ustedes, en la cual un simple, sonriente y amable abuelo de la ciudad brasileña de Porto Alegre, se convirtió probablemente en el aficionado más popular y conocido en toda la historia del fútbol gracias a su inmenso amor por este deporte.

Clovis Acosta Fernandes

Clovis heredó su gran amor hacia el fútbol y hacia el equipo nacional de Brasil de su padre. Cuando era pequeño, en 1958 y 1962, su papá disparó fuegos artificiales en el patio de su casa en honor a la victoria triunfante del equipo brasileño comandado por el legendario Pelé.

Cuando el joven Fernandes siguió por TV la Copa Mundial de 1970, nació su sueño: convertirse en parte de la atmósfera de este grandioso acontecimiento, y apoyar a su equipo favorito desde las tribunas y no sentado frente al televisor. Pero que se celebrara el Mundial en ese país en aquella época era algo inimaginable. Entonces, Clovis decidió: si la Copa del Mundo no viene a Brasil, yo iré hacia ella.

Clovis Fernandes y su esposa, Débora

"Una mayor alegría que la victoria de Brasil en la Copa Mundial, fue solo cuando nacieron sus hijos", Gustavo Fernandes

Hasta 1990, Clovis llevaba un estilo de vida completamente habitual criando 4 hijos junto a su esposa, y al igual que todos los brasileños, estaba totalmente enamorado del fútbol. Tenía una pequeña pizzería, la cual prácticamente había consumido su tiempo, impidiéndole irse de vacaciones durante muchos años. Pero unos meses antes de que comenzará la Copa Mundial de Fútbol en Italia, Fernandes entendió que era hora de realizar el sueño que tenía desde hacía tanto tiempo.

Las hijas del legendario aficionado: Marjorie y Karine

Los hijos de Clovis Fernandes, Gustavo y Frank, siempre seguían a su padre

Para ir al campeonato en Italia, Clovis vendió su pizzería. Con ese dinero, le compró a su esposa un piano que había deseado durante muchos años, y, a pesar de que ella estaba en contra de tal locura, el regalo consiguió convencerla de aceptar la idea. Los amigos de la familia Fernandes lo consideraban loco y consolaban a Débora diciéndole que lo bueno era que no había abandonado a su familia, comentando que el impulso de Clovis era una crisis de la mediana edad.

Pero Gaucho, el sobrenombre de Clovis que significa "vaquero" en portugués, simplemente quería centrarse en el mundo del fútbol y apoyar a su equipo favorito. Para vivir un mes en Italia, cuando estaba en curso el campeonato, incluso tuvo que ganar dinero trabajando en una de las pizzerías de ese país.

A pesar de que en ese campeonato Brasil perdió frente a Argentina y quedó fuera del Mundial en los octavos de final, Clovis regresó a casa siendo completamente otra persona: estaba ansioso por viajar, tener experiencias emocionantes y nuevos amigos. En aquel momento, sus hijos comenzaban a crecer, y su esposa empezó a comprender la pasión futbolística de Clovis.

En la segunda Copa Mundial de su vida, en 1994, Clovis viajó a EE.UU. llevando consigo a su hijo Frank, el cual de antemano aprendió a hablar en inglés para ayudarle a su padre con las traducciones. El Gaucho habla portugués exclusivamente, aunque está convencido de que el fútbol es la lengua internacional de comunicación.

En ese campeonato, Brasil consiguió la victoria, y un pequeño grupo de apoyo encabezado por Fernandes, recibió el nombre de "Gaúcho da Copa" (Gaucho de Copa, en español). Sobre este grupo de fanáticos escribieron en todos los periódicos brasileños, y los jugadores les agradecieron por su apoyo. De pronto los "vaqueros" tuvieron patrocinadores y financiadores que les ayudarían a viajar para seguir a su equipo favorito.

Fernandes con su nieta en la Copa del Mundo 2014, después de la demoledora derrota de Brasil

El pico de popularidad del mismísimo aficionado empedernido brasileño, el cual ya era una estrella en su país, llegó en 2014, cuando por fin Brasil se convirtió en la sede del Campeonato Mundial. Entonces, el equipo favorito de Clovis le regalo la más grande desilusión en 25 años: perdieron en las semifinales contra Alemania con un humillante marcador 1:7. Fernandes no pudo contener las lágrimas, y su foto en la cual llora jalando a su pecho la copa, voló a todos los medios de comunicación internacionales. Clovis fue bautizado entre los periodistas como el "hombre más triste de Brasil".

El bigotudo Gaucho repartiendo autógrafos a sus admiradores

Después de la derrota de su equipo con un marcado de 1:7, Clovis le dio la copa a una aficionada del equipo alemán: "¿Ves lo difícil que es sostenerla? Pero tú te la mereces"

Fernandes lucho 9 años contra el cáncer

Clovis Acosta estaba seguro de que su adorado equipo nacional de Brasil sin duda ganaría la Copa Mundial 2018 en Rusia. Pero el Gaucho, por desgracia, no podrá ver si eso sucederá o no con sus propios ojos.

El legendario aficionado brasileño llevaba 9 años en la lucha contra un cáncer renal, continuando activamente con el apoyo a su equipo, viajando por todo el mundo. Incluso en los momentos más difíciles, estando atado a la cama, Clovis se las arreglaba para sonreír y regalar cosas positivas a todos los que lo rodeaban.

En agosto de 2015, Fernandes rechazó una quimioterapia al haber tomado la decisión de pasar las últimas semanas de su vida con su gran, feliz y amistosa familia.

Los nietos de Clovis Fernandes: Eduarda, Gabriela, Theo, Manuela, Felipe y Benjamin

Gustavo y Frank en la Copa Mundial 2018 en Rusia, sin su padre...

Clovis Fernandes, con una copia de la Copa Mundial y el sombrero con insignias de las ciudades y países a los que él viajó, acudiendo a más torneos y partidos que cualquier futbolista profesional en toda su carrera, ya no está entre nosotros. Sus hijos, en honor a su padre, llevaron la legendaria copa y el sombrero a Rusia, al Mundial 2018.

Este es el primer campeonato en los últimos 30 años en el cual, entre los aficionados, no se verá al siempre sonriente y participativo anciano. Pero al ver ese sombrero con insignias y esa copa, todos entenderán que el legendario Gaucho no se ha ido, y nunca lo hará.

¡Querido lector, cuéntanos sobre ti! Tal vez tengas reservada una historia de cómo tu afición o tu amor hacia un asunto personal se convirtió en un largo viaje en la vida. Cuéntanos sobre eso enviando un correo electrónico a redaccion@genial.guru con el asunto "Mi historia".

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