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Físico creó un santuario para perros ancianos y abandonados, y su trabajo lo ha convertido en el mejor amigo de los canes

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Pelear por comida, buscar refugio ante las tormentas, encontrar un lugar seguro para dormir... Ser un perro callejero es difícil, pero vivir en las calles siendo un anciano es aún peor. Con la edad, al igual que como sucede con los humanos, los animales tienen menos energía, problemas de salud y necesidades. Sin una persona que vele por ellos, los perritos de la tercera edad son muy vulnerables. Por ello, cuando el físico Russell Clothier inauguró un albergue para cuidarlos, el mundo entero aplaudió su iniciativa.

Genial.guru quiere compartir contigo esta historia llena de amor y desinterés, la cual puede inspirar a muchos a llevar a cabo inciativas similares.

Hacer voluntariado lo transformó en el mejor amigo del perro

Russell, un profesor de física, no era exactamente un amante de los perros, pero cuando empezó a hacer voluntariado en un refugio de rescate de animales se dio cuenta de que las personas casi nunca adoptan a los canes más ancianos. Al poco tiempo, adoptó a Shep, un beagle-basset hound de 10 años, después de comprender un aspecto serio de la realidad: los animales mayores requieren grandes inversiones en veterinarios, medicinas y alimento por su edad. Así que decidió tomar cartas en el asunto. En sus propias palabras, “es un recién converso al mundo de los perros, por lo que está tratando de recuperar el tiempo perdido”.

La pequeña gran hazaña de Shep’s Place

Russell decidió recuperar el tiempo con creces al fundar un santuario para perritos mayores. El lugar se llama Shep’s Place, en honor a su mascota, y se encuentra en Misuri, Estados Unidos. Allí, todos los trabajadores son voluntarios, y se dedican a acoger y cuidar únicamente a perros ancianos que no tuvieron la suerte de ser adoptados debido a su edad, o que fueron abandonados en las calles por ser muy viejos.

Cómo encuentran a ​​​​​​​los perritos

Ellos trabajan directamente con los refugios de rescate de animales, quienes entregan a su cuidado a los perros más viejitos. Al recibirlos, abren un espacio en sus instalaciones para que otro animalito desafortunado de las calles pueda albergarse allí. Los voluntarios de Shep’s acogen a estos canes y los proveen de amor y bienestar hasta que puedan encontrar una familia nueva.

No es simplemente ​​​​​​​otro refugio

Sin embargo, la idea no era que los perros sintieran que iban de un refugio a otro un poco mejor, sino que verdaderamente entraran a un nuevo hogar, aunque fuera transitorio. Es por ello que Russell diseñó la casa como un ambiente de familia, con comodidades especiales para canes, como camas confortables, jaulas más amplias, un jardín vasto en donde pueden jugar e incluso duchas especiales para ellos.

Russell recibió la ayuda de muchas personas con un gran corazón

Comprar el albergue, ambientarlo y satisfacer todas las necesidades de los perros cuesta mucho dinero, claro está. Pero todo fue posible gracias a Russell, a los voluntarios comprometidos y a decenas de generosos donantes que ofrecieron su ayuda a través de GoFundMe. De hecho, su historia tocó a tantos de ellos que fue difundida por redes sociales, en donde muchos elogiaron su cariño y compromiso con los animales.

Es emocionante pensar en lo que una persona puede hacer por otros seres vivos cuando hay compromiso y cariño de por medio. ¿Qué piensas de esta iniciativa? ¿Hay albergues similares a este en la ciudad en donde vives? Comparte tus pensamientos con nosotros en la sección de comentarios.

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