La historia de una cocinera que infectó a más de 50 personas con una enfermedad mortal mientras que ella misma se mantuvo sana

“María Tifoidea” era el nombre de una mujer que infectó a más de 50 personas con fiebre tifoidea mientras que ella misma se mantuvo sana. Su caso demostró que cualquiera puede portar una infección peligrosa sin presentar ningún síntoma. En inglés, la frase “María Tifoidea” (Typhoid Mary) se ha convertido en una frase hecha: este es el nombre que reciben las personas que propagan enfermedades a propósito o por pura casualidad.

Genial.guru se interesó en la vida de esta mujer que creía sinceramente en su inocencia, pero fue recluida en un isla, donde pasó un total de 26 años.

Cocinera con una infección mortal

Mary Mallon nació en 1869 en uno de los distritos más pobres de Irlanda del Norte. A la edad de 14-15 años, emigró a los Estados Unidos, donde, después de un tiempo, comenzó a trabajar como cocinera en familias adineradas. Mary era una buena cocinera y sus dueños no tenían motivos para quejarse de ella.

Desde 1900 hasta 1907, la mujer logró trabajar en 7 casas diferentes. Dos semanas después del inicio de su trabajo en la pequeña ciudad de Mamaronek, aparecieron los primeros pacientes con fiebre tifoidea. Mary se mudó a Manhattan, pero la familia donde se instaló enseguida presentó síntomas de fiebre y diarrea, además, la lavandera murió. En el futuro, la enfermedad siguió acompañando a la cocinera: en la familia de un abogado, la fiebre tifoidea abatió 7 de los 8 familiares; en la siguiente casa, 10 de 11 residentes se enfermaron. Durante mucho tiempo, Mary ayudó a cuidar a los enfermos, sin sospechar que, de hecho, solo les hacía más daño. Cambió 3 familias más, y en cada una de ellas volvió a pasar lo mismo.

Los mismos problemas surgieron en la casa de un exitoso banquero de Nueva York, Charles Warren. Warren alquiló una casa en Long Island, cerca de la Casa Blanca de verano de Theodore Roosevelt, y se llevó a Mary con él como cocinera.

Long Island. La casa Museo de Theodore Roosevelt, cerca de la cual Charles Warren alquiló la mansión.

Pero cuando 6 personas contrajeron fiebre tifoidea, la sociedad se quedó sorprendida. Esta enfermedad se consideraba una enfermedad de la pobreza, de los barrios marginales y no estaba asociada de ninguna manera con la vida de la clase alta. Al propietario de la casa le preocupaba que los rumores de fiebre tifoidea pudieran impedirle alquilar la mansión nuevamente, por lo que contrató al inspector sanitario George Soper, quien tuvo que averiguar la causa de la enfermedad.

Helado con melocotones insidioso

Soper examinó el sistema de suministro de agua, luego estudió los mariscos que se servían en la mesa y resultó que nada de esto podría provocar la enfermedad. Sus sospechas recayeron en Mary, pero así como toda la comida que servía se sometió a un tratamiento térmico, no pudo contener la bacteria tifoidea. Y solo cuando se enteró de que la cocinera también servía su helado de melocotón en la mesa, Soper se convenció de que la mujer era la portadora de la enfermedad.

En aquella época, fue un descubrimiento brillante, ya que nadie había sospechado anteriormente que una persona sana podría ser una fuente de infección. Para confirmar su teoría y evitar una mayor propagación de la infección, el inspector fue en busca de la irlandesa.

Mary cambiaba constantemente de patrones, se mudaba de una casa a otra y no dejaba ninguna dirección, por lo que Soper no la pudo encontrar por mucho tiempo. La descubrió solo después de la segunda muerte por fiebre tifoidea. Esta vez, Mary mató a una joven de una familia rica.

Captura de un “león enfurecido” llamado Mary

Soper hizo una visita a la casa donde trabajaba Mary y trató de convencerla de la necesidad de pasar las pruebas. Sin embargo, la mujer respondió atacándolo con un gran tenedor de cocina. Soper se vio obligado a retirarse, pero al cabo de un rato, regresó acompañado de un médico. Mary echó a los dos de la casa.

Se las arreglaron para detenerla solo con la ayuda de 5 oficiales de policía, y después de una larga búsqueda y una pelea. Mary estaba convencida de que estaba siendo perseguida ilegalmente, aunque no había hecho nada malo. Según el médico que participó en la captura de la mujer, acompañarla en la ambulancia equivalía a estar en la jaula con un león enfurecido.

Las pruebas de Mary confirmaron que tenía bacterias tifoideas en la vesícula biliar. Además, durante el interrogatorio, resultó que la mujer rara vez se lavaba las manos antes de cocinar, ya que no creía que era necesario.

La primera reclusión en la isla

Mary Mallon enojada en la cama hospitalaria, año 1907.

Durante 3 años, la mujer fue recluida en la isla de North Broter. El único ser vivo con el que compartía su bungaló era un perro. Al sentir la injusticia de los funcionarios de salud que la convirtieron en una leprosa, después de 2 años de reclusión Mary, los demandó, pero la decisión no fue a su favor. La mujer tenía motivos para estar indignada: los resultados de las pruebas que envió personalmente a un laboratorio privado no mostraron signos de enfermedad (probablemente, en este momento estaba en remisión) y, por lo tanto, su retención era ilegal.

Después de 3 años, Mary fue liberada con la condición de que ya no trabajaría como cocinera. Por tener muchas ganas de liberarse, la mujer se conformó con estas condiciones.

Al principio, realmente consiguió un trabajo de lavandera, pero resultó ser menos remunerado y, además, más difícil. Entonces, Mary Mallon, sin pensarlo dos veces, cambió su nombre y se puso a trabajar en la cocina nuevamente. Logró pasar 5 años en libertad, propagando enfermedades y la muerte hasta que llegó al hospital de maternidad haciéndose pasar por la Sra. Brown. Después de que 25 personas se enfermaran de tifus, y dos de ellas murieran, se reveló el engaño y Mallon fue detenida de nuevo.

Segunda y última reclusión

Hospital abandonado “Riverside” en la isla de North Broter. Mary Mallon pasó los últimos 6 años de su vida aquí después de un ataque de apoplejía que sufrió en 1932.

La última reclusión en la isla de North Broter duró hasta su muerte: unos 23 años. Después de algún tiempo, a la mujer se le permitió trabajar como enfermera y lavar las probetas en un hospital donde estaban ingresados los pacientes con tuberculosis. Se convirtió en una especie de celebridad, y fue visitada con bastante frecuencia por los periodistas, a los cuales se les prohibió tomar incluso un vaso de agua de sus manos.

Mary murió en 1938 de neumonía.

Debido al hecho de que la mujer a menudo cambiaba de casa y conseguía empleos usando diferentes nombres, todavía no se sabe con exactitud cuántas víctimas pesan sobre la conciencia de “María Tifoidea”. La mayoría de las fuentes afirman que la mujer infectó a unas 50 personas. Pero, a juzgar por los registros de Soper, esta cifra llegó a 122, de las cuales 5 personas murieron.

Cartel histórico que describe el mecanismo del contagio de la fiebre tifoidea por los portadores como Mary. Se infectaba cualquier alimento que no se sometía a tratamiento térmico.

La reclusión de 26 años en la isla podría considerarse bastante justa si no fuera por algunos aspectos de este asunto.

Primero, en el momento de la muerte de Mary, los trabajadores de salud en Nueva York identificaron a más de 400 personas que eran portadoras asintomáticas de Salmonella typhi, pero ninguna de ellas fue perseguida o enviada a cuarentena forzada.

En segundo lugar, durante todo el tiempo, ninguno de los médicos trató de explicarle a la mujer la amenaza que representaba para los demás, pero a menudo la obligaron a someterse a exámenes y le ofrecieron extirpar su vesícula biliar. Esta operación podría resultar en la muerte de la paciente, e incluso en el caso de éxito, no la haría más segura para la sociedad.

Bono: lo que realmente sintió la mujer recluida en la isla

Escena de la película Typhoid Mary, 2019.

Como mencionamos anteriormente, en 1932, la mujer tuvo un ataque de apoplejía, lo que le causó parálisis y la encadenó a la cama por el resto de su vida. Además, en 1907, cuando Mary llegó a la isla por primera vez, tuvo problemas en los ojos debido al estrés. Así es cómo Mary describió su condición en sus notas:

“Cuando llegué aquí por primera vez, estaba muy conmocionada y casi aturdida por la pena y los problemas. Mis ojos comenzaron a temblar, y mi párpado izquierdo se quedó paralizado y no se movió. El ojo permaneció en este estado durante 6 meses. Había un oftalmólogo que visitaba la isla 3 o 4 veces a la semana. Nunca se le pidió que me visitara. No me dieron nada para cubrirme el ojo. Tuve que sostenerlo con la mano mientras caminaba y vendarlo por la noche”.

“De hecho, para todo el mundo, yo era como una especie de peepshow”.

Un peepshow es una secuencia de imágenes vistas a través de una lente o un agujero en una caja, que antes se ofrecía como entretenimiento público. Probablemente, Mary quiso decir con esta frase que se había convertido en una especie de diversión para las personas que iban a la isla solo para verla (nota de Genial.guru).

“Incluso fui entrevistada por pasantes que me preguntaron sobre los hechos, ya conocidos por todo el mundo... El Dr. Park describió mi caso en la revista Chicago. Me pregunto, ¿al mencionado Dr. William H. Park le gustaría que lo humillaran, publicaran un artículo sobre él y lo llamaran a él o a su esposa ’Sr. y Sra. Tifoideo William Park’”?

¿Crees que Mary Mallon era una criminal o una víctima accidental de circunstancias y mala suerte personal? ¿Te parece que lo que le hicieron fue justo?

Imagen de portada Lupo / Wikimedia
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