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La verdadera historia de los pilotos que inspiraron la película “Ford vs. Ferrari”

Una epopeya. Una narración de superación. Un relato de dos amigos que buscaban cumplir un sueño, por más inalcanzable que pareciera. De todo eso y mucho más trata Ford vs. Ferrari (titulada en algunos países como Contra lo imposible), la multipremiada película estrenada en 2019, basada en hechos reales y protagonizada por Matt Damon y Christian Bale.

Genial.guru está ajustándose los cinturones y encendiendo el motor para contarte la verdadera historia de Carroll Shelby y Ken Miles, los protagonistas de una hazaña inspiradora tanto para los amantes de los autos como para quienes no son fanáticos de la velocidad.

Un rechazo inició una historia de venganza

En 1963, la automotriz Ford de Estados Unidos decidió comprar Ferrari para ingresar en las competencias de automovilismo, mejorar la imagen de la marca e incrementar las ventas. Sin embargo, el trato se cayó, ya que Fiat ofreció más dinero y, además, le permitió a la escudería italiana seguir participando de los diversos certámenes. Ese rechazo inició una trama de venganza.

Henry Ford II, nieto del fundador de la empresa, decidió entonces construir su propio vehículo deportivo con un solo objetivo: ganarle a Ferrari en Le Mans, una carrera de resistencia que dura 24 horas, considerada una de las más prestigiosas del mundo y que, en los primeros años de la década del 60, fue dominada sin problemas por sus nuevos rivales.

El aliado perfecto para desarrollar el auto

La empresa Ford contrató a Shelby para el proyecto. Su currículum hablaba por sí mismo: un expiloto retirado por una afección cardíaca, ganador de Le Mans en 1959 y reconocido diseñador de autos. La velocidad siempre fue su pasión, tanto en las pistas como en el aire durante su etapa como instructor de vuelos.

Antes de sentarse detrás del volante probó con los negocios de la basura, el petróleo y hasta la cría de aves, datos que, por una cuestión de tiempo, el personaje interpretado por Matt Damon no profundizó en la película. Hoy es recordado principalmente por su papel en la fabricación del Shelby Mustang y el Shelby Cobra, dos modelos muy apreciados por los enamorados de los autos.

El gran desconocido que se llevó todas las miradas

Además de un buen auto de carreras, se necesitaba a un virtuoso piloto, y ahí es cuando Ken Miles entró en la historia. De origen británico, su amor por la mecánica lo llevó a trabajar desde adolescente para un fabricante de vehículos y en una unidad de tanques durante la Segunda Guerra Mundial. Participó en el desembarco de Normandía, operativo clave para la victoria aliada, y, tras el fin del conflicto bélico, emigró a Estados Unidos.

Ya en Los Ángeles, se dedicó a mejorar autos y ganar en circuitos menores, mientras luchaba por mantener a su esposa e hijo con los ingresos de su taller. Su carácter difícil es reflejado a la perfección por Christian Bale en la cinta, como también su dedicación laboral. Este talento lo llevó a ser piloto de pruebas para Shelby y a pegar el salto a las competencias internacionales cuando fue contratado por Ford.

La versión de Hollywood vs. la historia real

Para hacerlo más espectacular, la versión de Hollywood mostró que Shelby, Miles y un minúsculo equipo fueron los responsables de convertir el modelo GT40 en el auto de carreras más rápido del mundo. La historia real es que, detrás del proyecto, hubo un grupo mucho más numeroso. La cinta también omitió que Ford volvió a Le Mans en 1964 y fracasó en esa carrera.

Sí se menciona la edición del año siguiente, pero, para agregarle dramatismo, la película cuenta que Miles no participó por cortocircuitos con los directivos de la empresa, principalmente con su vicepresidente, y tuvo que seguir la competencia por la radio. Lo cierto es que sí corrió y quedó afuera por problemas con la caja de cambios.

Una de las carreras más famosas (alerta de spoiler)

En 1966 comenzaron a llegar los éxitos: Ford ganó los circuitos de Sebring y Daytona, y, con la frente en alto, llegó a Le Mans, la prueba principal. Tal como se refleja en la cinta, Miles tuvo que competir las primeras vueltas con la puerta abierta por un choque, y la tormenta que se desató a la noche no fue un recurso cinematográfico agregado para darle más dramatismo a la escena, sino que realmente ocurrió.

También es real lo que pasó en el final: a pesar de no ser el favorito, Miles logró estar al frente y acató las órdenes de bajar la velocidad para que los tres autos de Ford que lideraban cruzaran juntos la meta. Esto le terminó costando el triunfo, ya que los organizadores indicaron que su compañero, Bruce McLaren, había comenzado unos metros más atrás la carrera, y, por lo tanto, fue declarado vencedor.

Cómo siguió la historia

Esa carrera de 1966 cambió todo. Hasta ese entonces, era impensado que alguien le arrebatase el dominio a Ferrari, pero los italianos no volvieron a ganar nunca más en Le Mans. Con el paso de los años, la escudería concentró todos sus esfuerzos en la Fórmula 1 y logró obtener ese título del automovilismo en 16 oportunidades.

En cuanto a los protagonistas, lo ocurrido con Miles es retratado en la película: falleció al estrellarse el auto que manejaba en una prueba. Por su parte, Shelby tuvo una prolífica carrera en el desarrollo automotor y murió en 2012 a los 89 años. Ambos forman parte del Salón de la Fama del Motor de Estados Unidos.

¿Qué sueño que parece inalcanzable te gustaría cumplir? ¿Qué otra película recomiendas como inspiración para alguien que busca luchar contra lo imposible? Cuéntanos en los comentarios.