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Las guardabosques de Zimbabue demostraron ser más efectivas que los hombres para detener la caza ilegal de elefantes

Se hacen llamar akashinga (“las valientes”, en lengua shona), y tienen bien ganado ese nombre. Son un cuerpo de guardabosques formado íntegramente por mujeres veganas que protegen a una de las poblaciones de elefantes más grande que existe en Zimbabue, sur de África. Y lo hacen con éxito, ya que desde su creación (hace casi tres años) lograron disminuir en un 80 % la caza ilegal.

Genial.guru te invita a viajar a una de las áreas más salvajes del mundo para conocer la historia de estas guerreras que arriesgan su vida para salvar a los animales.

Un freno a la caza ilegal en una zona olvidada

La unidad opera en la zona de Phundundu, de unas 350 000 hectáreas de extensión, en donde la vida silvestre convive con algunos poblados pequeños. La región es un terreno fértil para los cazadores furtivos, quienes desde el 2000 hasta el 2017 asesinaron a unos 8 000 elefantes para comercializar el marfil de sus colmillos y su carne.

Esta situación llevó a Damien Mander, un exsoldado del ejército australiano que dirige la Fundación Internacional contra la Caza Furtiva (IAPF), a tomar cartas en el asunto. Inspirado en las “Mambas negras”, la unidad femenina que lucha contra la caza ilegal en el parque nacional Kruger, en Sudáfrica, formó un cuerpo de mujeres que logró reducir los asesinatos de animales en un 80 %, y que hasta la fecha ya realizó 115 arrestos.

El programa empodera a mujeres víctimas de violencia

En un inicio, la división estaba formada por 16 mujeres, y actualmente tiene la meta de llegar a 1 000 en 2025, siempre oriundas del mismo lugar que protegen. Todas las reclutas son supervivientes de violencia sexual, huérfanas desde pequeñas, madres solteras o que fueron abandonadas por sus parejas. El trabajo les permite empoderarse y, además, lograr independencia financiera con un salario que varía entre los 300 y los 1 200 dólares.

“Puedo dar testimonio que este programa cambió mi vida. Ahora tengo el respeto de mi comunidad, incluso como una madre soltera joven”, indicó Primrose Mazliru, miembro de las akashinga que pudo comprar un pequeño terreno con su salario. “No necesito de un hombre en mi vida para sostenernos a mi hijo y a mí”, añadió.

Una unidad 100 % femenina y más efectiva

Una de las razones por las que este grupo ha obtenido buenos resultados es justamente por ser una unidad 100 % femenina. Después de años de entrenar a hombres, Mander concluyó que las mujeres son menos susceptibles a ser sobornadas por los cazadores furtivos, tienen una mirada más colaborativa con la comunidad y son más hábiles para reducir las situaciones potencialmente violentas.

Una mujer con un salario en África rural invierte hasta 3 veces más en su familia que un hombre. Además, un 62 % de lo que reciben las guardabosques es gastado en su comunidad, de acuerdo con la ONG en la que también participa la reconocida primatóloga Jane Goodall, y que se mantiene gracias a donaciones. Estos factores logran que la población local se involucre aún más en la iniciativa y se beneficie directamente con su éxito.

La lucha también es contra la discriminación

Las akashinga no tienen que luchar solamente contra la caza ilegal, sino también contra la discriminación. “La mayoría piensa que ser guardabosques es un trabajo de hombres porque cree que ellos son más fuertes que las mujeres”, explicó Juliana Murumbi, miembro del cuerpo desde su inicio en 2017. “Pero somos iguales. Al fin y al cabo, puedo hacer lo mismo que ellos”, añadió.

Esa igualdad se refleja en el entrenamiento que reciben, el mismo que tienen que pasar sus pares masculinos. Para graduarse y ser parte del programa, las reclutas deben aprender habilidades como liderazgo, combate desarmado, patrullaje, camuflaje, primeros auxilios, derechos humanos y preservación del medioambiente.

El cuidado de los animales empieza con la alimentación

Con la premisa de que el cuidado de la fauna también incluye la comida, la unidad recibe una alimentación totalmente vegana. Una chef de Sudáfrica se unió al grupo el año pasado para enseñarles a los miembros del cuerpo diferentes habilidades culinarias sin utilizar productos ni servicios que sean de origen animal.

¿Piensas que la sociedad está progresando en derribar prejuicios sobre la existencia de trabajos masculinos y femeninos? ¿Crees que el mundo está haciendo lo suficiente para evitar que los animales sean víctimas de la caza furtiva? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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