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Llevaba 6 años sufriendo una rinitis alérgica, hasta que el dentista me reveló una verdad que sería útil para todos

El cuerpo humano es un mecanismo increíble en el que todo funciona de manera integrada, eficaz y eficiente, como en los relojes suizos más caros. El herpes que aparece repentinamente en el labio indica inmunidad débil, el dolor de espalda puede señalar una tensión nerviosa y un simple (pero solo a primera vista) catarro requiere una visita urgente al dentista. El protagonista de este artículo lo comprobó por experiencia propia.

Con el permiso de BarProfi, Genial.guru publica la historia de su vida sobre cómo un dentista le ayudó a recuperarse de un catarro crónico.

Alergia misteriosa

Sufrí un catarro. Tal vez, valga la pena señalar que, en general, soy alérgico de toda la vida (polvo doméstico, floración, etc.), cada vez presento los mismos síntomas: como si me hubieran conectado una tubería de agua a la nariz dejando el grifo abierto por un día o dos. Después, como si no hubiera pasado nada.

Pero hace unos 5 años tuve un ataque de catarro todos los sábados. Independientemente de la temporada. Después de un largo proceso de ensayo y error, se encontró la fuente: ropa recién lavada. Si el lavado se llevaba a cabo el sábado, entonces estaba perdido, pasaba el fin de semana con la nariz goteando. Mi esposa solía decirme de broma que era alérgico al sábado.

Cómo empezó todo

Hace unos 6 años fui a arreglarme una muela.

La muela era incurable, así que decidimos reemplazarla colocando una corona sobre la raíz. El dentista le quitó el nervio al diente, le puso un empaste, una semana después tenía que volver al consultorio para que me pusieran la corona.

Pero algo salió mal, perdí la cita, luego no tenía dinero, etc. El tratamiento se estaba demorando y, como resultado, una gran parte del diente quedó abierta.

El dentista se ha convertido en un otorrinolaringólogo

Cuando ahorré suficiente dinero, decidí continuar con el tratamiento de mi dentadura. Me dan miedo los servicios dentales gratuitos, así que fui a una clínica privada.


Después del primer examen, el dentista, al ver mi muela, me hizo una pregunta muy extraña: “¿Sufres un catarro?”. Y me contó lo siguiente:

Los dientes posteriores (molares), especialmente en casos de personas altas, a menudo están interconectados con el seno maxilar.

Estos senos suelen ser estériles y comienzan a secretar moco protector (es decir, mocos) a causa de sustancias extrañas (bacterias y otra porquería) que penetran en ellos.

En mi caso, el diente dañado se descompuso en la profundidad de la mandíbula y comenzó a “bombear” el seno con todo tipo de bacterias. A su vez, el seno se inflamó y se puso a generar mocos reaccionando a los irritantes. En mi caso, el detergente fue el catalizador.

Curación mágica

Terminando la historia, les informo que me extrajeron el diente, la encía sanó y, llevo dos meses sin ninguna reacción anormal. ¡Ninguna! Esta es una sensación fantástica después de 6 años de catarro interminable.

Lo más interesante es que, en Internet, no encontré ninguna información sobre dicho vínculo. Realizando búsquedas a través de Google para encontrar más información sobre un resfriado extraño, no pude encontrar nada más que tonterías que no tenían nada que ver con mi problema.

¿Tú o tus amigos han experimentado casos similares de curación milagrosa?

Imagen de portada depositphotos