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Después de padecer obesidad toda su vida, logró bajar 62 kilos y es un ejemplo de perseverancia

La falta de control de peso, más que un asunto estético, puede acarrear importantes problemas de salud y baja calidad de vida. Por esta razón, poder mantener una dieta sana y un estilo de vida saludable conlleva cambios de hábitos, ejercicios y paciencia que requieren de una gran determinación y esfuerzo.

Genial.guru te trae la historia de Alexandra Symons, quien a sus 32 años, logró bajar 62 kilos, demostrando que nada es imposible cuando se tiene determinación y dedicación.

Una problemática que acarreaba desde la infancia

Cuando cursaba sexto año de escuela, Alexandra ya pesaba 100 kilos; y al llegar a los 18 años, los doctores le dieron aviso de que el exceso de grasa sería nocivo para su salud. Si bien probaba todo tipo de métodos, la mayoría de ellos eran dietas rápidas que no ofrecían soluciones a largo plazo y que estaban basadas en malos hábitos de comida; así que, al tiempo de bajar de peso, por efecto rebote, volvía recuperar todos los kilos perdidos, haciendo que sus esfuerzos quedaran en nada.

Pero por sobre todo, con lo que más debía lidiar en aquellos tiempos era con la realidad de que la imagen que proyectaba en el espejo no era quien quería ser. Y tras tantas luchas frustradas, llegó un momento en que prefería comer a escondidas en el baño por temor a ser juzgada por los demás.

El amor por su hijo la llevó a cambiar

Cuando cumplió 28 años, tuvo a su hijo Hudson, cuyo embarazo la llevó a pesar 130 kilos. No fue hasta que el pequeño cumplió un año que decidió darle un cambio drástico a su vida por amor a él. Deseaba llevar a su hijo a clases de natación sin sentir vergüenza de lucir un traje de baño delante de todos. Con ese deseo como empujón, finalmente empezó la lucha por poder tener el cuerpo que siempre había soñado.

Un cambio de rutina

En lugar de probar una dieta rápida, esta vez decidió buscar ayuda profesional con doctores, quienes le explicaron que, por su historia clínica y la obesidad de tantos años, debía hacerse una cirugía de estómago y establecer hábitos alimenticios saludables acompañados de ejercicios diarios.

Pese a haber afirmado que odiaba los gimnasios, poco a poco comenzó a integrar el deporte a su vida, estableciendo caminatas de 45 minutos. Cuando su cuerpo se acostumbró a ese pequeño pero constante ejercicio, le fue agregando a la rutina sentadillas y otras actividades físicas hasta que se volvieron un hábito.

El fruto de la perseverancia y la paciencia

Gracias a sus esfuerzos, al tiempo empezó a recibir buenos resultados en la balanza que le incentivaron a seguir esforzándose. Cuando llegó a pesar 100 kilos, se dio cuenta de que, una vez vencida su primer meta, nada podría detenerla. Así que, tres años después de someterse a la operación de estómago, llegó a pesar 69 kilos, habiendo perdido en total otros 62 kilos.

Este cambio rotundo no solo la llevó a modificar la imagen que tenía de sí misma, sino también a gozar de hábitos alimenticios saludables que mejoraron su calidad de vida; a lucir una figura que, más que hacerla ver espléndida frente a la cámara, la hace sentir bien consigo misma, que es lo más importante.

¿Te ha resultado inspiradora la historia de Alexandra? ¿Alguna vez tuviste algún desafío que te propusiste vencer pese a las dificultades?

Imagen de portada sleevemyworld / Instagram