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Por qué rechacé los productos lácteos durante un mes y decidí que fuera para siempre

Hola, me llamo Natalia y siempre he tenido problemas con la piel. Cuando era una adolescente, sufría de acné en grado severo y probé de todo: tratamientos costosos, visitas a los médicos, diversas dietas. La pubertad ya pasó, la piel mejoró bastante, pero los poros dilatados, los comedones y el post-acné seguían siendo mis fieles compañeros durante muchos años. Hasta que un día decidí excluir los productos lácteos de mi alimentación.

Hoy quiero contarles a los lectores de Genial.guru lo que le sucedió a mi piel después de rechazar los productos lácteos y compartir mi experiencia de cómo llevo casi un año sin yogures, helados y tomando café sin crema.

Dificultades para acostumbrarme

Rechacé mis productos favoritos, pero ya después de 3 meses, mi piel me lo agradeció.

Los productos lácteos desaparecieron de mi dieta en 2018. En aquel momento, leí sobre sus efectos negativos en la piel del rostro, el peso y el bienestar en general. Además, comencé a notar que después de tomar productos lácteos en grandes cantidades, mi frente, a menudo, se cubría con una nueva porción de puntos negros.

Debo decir que nunca he sido una gran aficionada al kéfir, requesón y la leche tal cual. Pero renunciar a mis yogures favoritos, la mantequilla y la omelet me fue realmente difícil. Sin embargo, ganó la curiosidad: decidí hacer este experimento.

¿Qué fue lo más difícil?

  • ¿Batido de leche en tu cafetería favorita? No. ¿Cucurucho de helado en un caluroso día de verano? No. ¿Una cucharada de crema agria en un plato de sopa roja? Tampoco. Rechazar productos habituales no es nada fácil, pero en este momento debes tirar de toda tu fuerza de voluntad. ¿Y si es aquel método tan esperado que por fin me salvará de mis problemas de piel? Esa es la pregunta que me hacía cada vez que luchaba contra la tentación de comprarme algo, pasando por el departamento de lácteos del supermercado.
  • Una verdadera tragedia para mí fue el café sin crema. Pero cuál fue mi sorpresa cuando, solo seis meses después, dejé de anhelar el capuchino y el café con leche por completo y me enamoré (aunque no a primera vista) del café americano y el expreso. El café sin leche tiene un sabor rico y especial, armonía y un agradable aroma amargo. ¿Y por qué antes no me daba cuenta de eso? Además, ya se han inventado una gran cantidad de sustitutos vegetales a la leche de vaca, por lo que no es necesario renunciar a tu bebida de café favorita.
  • Mi familia no entendía mi elección y constantemente trataban de que tomara leche (“¡No hagas tonterías!”) y alimentarme con bollería con requesón (“¡Vamos! Al menos, prueba un trocito”). Mis amigos y compañeros del trabajo tampoco se quedaron atrás: cuando se enteraron de que seguía una dieta “anti-leche”, inmediatamente comenzaron a presionarme ofreciéndome comer algo que no debía. Aquí es mejor actuar en base al principio de la fuerza blanda: no discutir ni demostrar, pero tampoco ceder a la tentación.
  • Una alimentación sin productos lácteos también es un tipo de régimen. Por eso, no debemos olvidarnos del autocontrol y la posibilidad de que puedas caer en la tentación. Esto me sucedió solo en dos ocasiones, al principio. Es importante recordar que cuanto antes te acostumbres a un nuevo modelo de nutrición, más rápido se adaptará el cuerpo y verás los resultados. Mientras que las interrupciones contribuirán a un retorno constante al punto de partida.

Resultado: el efecto de la base de maquillaje

  • La condición de mi piel realmente ha mejorado. Los poros se volvieron casi invisibles, las arrugas faciales se alisaron y el tono se unificó. Las espinillas ahora aparecen en extrañas ocasiones, sobre todo, si me paso con los dulces.
  • Antes, me resfriaba a menudo. Especialmente, en la temporada de frío, constantemente me perseguía una secreción nasal persistente y molestias en la garganta. Durante el año pasado, estuve enferma solo en una ocasión. No sé si esto está relacionado con la falta de productos lácteos, pero mi sistema inmunológico no había mostrado tanta resistencia durante mucho tiempo.
  • Cuando decidí enfrentarme a este experimento, planificaba vivir sin leche un máximo de 2-3 meses. Sin embargo, después de este período, me di cuenta de que esa dieta me va muy bien, con ella me siento mucho mejor. Con el paso del tiempo, simplemente, perdí el deseo de comprar productos lácteos: la alimentación sin estos se ha convertido en una norma para mí.

Nunca antes he visto mi piel así

La renuncia a los productos lácteos también es apoyada por algunas celebridades. Por ejemplo, la modelo Lena Perminova compartió una experiencia similar con sus suscriptores: “Durante mucho tiempo presentaba pequeños granos subcutáneos en mi rostro, invisibles para los demás, pero muy notorios para mí. Y luego, mi esteticista australiana me aconsejó: trata de eliminar todos los productos lácteos de tu dieta, durante al menos 2 semanas. ¡Sin queso, sin yogur, sin leche con cereales, en ninguna parte! El resultado ya pude notarlo al quinto día: nunca antes había visto mi piel así”.

Otra celebridad que declaró abiertamente que había dejado de tomar leche fue la actriz Anastasia Zadorozhnaya. “Durante un mes rechacé los productos lácteos, incluidos el kéfir, la crema agria y el requesón. El mes se convirtió en un para siempre. ¿Lo echo de menos? Mucho. Pero también me siento bastante mejor”, escribió la estrella en su cuenta de Instagram.

¿Beber o no beber?

No hay una respuesta al unísono respecto la pregunta de si los productos lácteos son beneficiosos o perjudiciales. Por cierto, todas las sustancias necesarias (vitaminas A, D, calcio) que pierde una persona que sigue una dieta “anti-leche”, pueden obtenerse del tofu, almendras, hortalizas de hoja verde, brócoli, huevos, setas y salmón.

Personalmente, la vida sin leche me quedó bien y hasta ahora no aspiro a volver a mi alimentación anterior. Ya no gasto tanto dinero en cosméticos para el cuidado de la piel, prescindo de tratamientos faciales y no utilizo base de maquillaje. Solo me compro gel limpiador facial y un desmaquillante. Y con el dinero que me ahorro, adquiero vestidos nuevos. Y a mí eso me gusta.

Quizás a alguien le será beneficioso renunciar a estos productos solo por un tiempo y luego volver a añadirlos a su dieta. En cualquier caso, el cuerpo de cada persona es único. Por lo tanto, si quieres probar esta alimentación por ti mismo, primero consulta con un médico.

Y a ti, ¿te sientan bien los productos lácteos? ¿Tienes algunos que son tus favoritos o no te supondría ningún problema vivir sin ellos? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

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