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Una mujer habla sobre el peso de ser mamá y muestra por qué la vida con hijos no es color de rosa

Pasar la noche en vela esperando que su hijo llegue a casa o renunciar a comprarse algo para ellas mismas por ahorrar para los regalos de Navidad son solo algunos de los gestos con los que muchas madres logran hacer que las veamos como superheroínas. Sin embargo, en ocasiones en lugar de esa capa invisible con la que parecen andar, hay un pesado costal de culpas del que pocas veces se atreven a hablar.

Pero ese no es el caso de Ana Paola Lynch, tiktoker y madre de dos hijos pequeños, quien ha utilizado sus perfiles digitales para exponer de forma honesta los sentimientos en torno a la crianza que la agobian y que algunas de sus seguidoras, quienes también son madres, confirman haber soportado al igual que ella.

En uno de sus desahogos, Ana Paola comparte conmovida cómo se ha sentido sobrepasada por el sentimiento de culpa que la inunda al no poder dedicarle tiempo de calidad a su hijo mayor, de 3 años y medio, cuando también debe cuidar a su hijo menor, de tan solo 1 año.

“Estoy extremadamente cansada. Quiero desaparecer y no hacer nada y al mismo tiempo quiero pasar tiempo de calidad con él; por otro lado, me quiero sentar en mi computadora a trabajar y no puedo hacer todo”. Así describe la encrucijada a la que se puede enfrentar una mamá.

La culpa no es un sentimiento extraño para las madres. Según algunas encuestas, cerca del 90 % de ellas pueden llegar a experimentarla como una manifestación de su preocupación por no saber si las decisiones de crianza que están tomando son las más adecuadas. A eso contribuye en gran medida la exposición constante a mensajes del entorno social sobre lo que un padre supuestamente debería hacer.

Esos mensajes son lanzados todo el tiempo desde distintas fuentes, ya sean las redes sociales, los expertos en educación infantil u otros padres de nuestro entorno.

Es por eso que Ana Paola denuncia esa presión diciendo que “la sociedad nos impone unas expectativas que no son nada reales”, y aclara que eso se aplica a muchos aspectos de la vida de una madre, desde su forma de crianza hasta la vida profesional, pasando por su relación de pareja y su imagen personal.

De ahí que también confiese sin tapujos lo que ha sido para ella atravesar la ansiedad posparto luego del nacimiento de sus dos hijos. Debido a este trastorno, que según Ana es más común de lo que podríamos pensar, ha tenido que lidiar además con un miedo profundo e incontrolable a que a sus hijos les pase algo malo en cualquier momento o lugar. Por eso, invita a las mamás que crean pasar por lo mismo a buscar apoyo profesional.

A pesar de todo, esta madre mexicana se toma su realidad con algo de humor y reflexiona sobre cómo situaciones tan cotidianas como ir a un restaurante a comer pueden convertirse en todo un desafío cuando se trata de una mamá que visita ese lugar con su pequeño hijo. “Las mamás nunca descansan, nunca”, es la conclusión que saca Ana Paola.

Al final, con el fin de mostrar que tras todo ese torbellino de emociones siempre llega la calma, esta joven comparte un mensaje alentador con otras madres: “Jamás sientan que no están haciendo lo suficiente o que no lo están haciendo bien. Lo están haciendo INCREÍBLE. No se puede hacer todo, todos los días”.

¿Qué comentarios fuera de lugar alguna vez has escuchado que le hicieran a una mamá? ¿Qué aspectos de la maternidad crees que eran más difíciles en la época de nuestros padres?

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