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Una pitbull fue atacada por dos pugs, pero su reacción derribó todos los estereotipos sobre su raza

En ocasiones, podría pensarse que el comportamiento de un perro tiene relación con su tamaño o su raza, sin embargo, algunas personas podrían considerar que la educación que recibe desde que es un cachorro es aún más importante. Sarita es una pitbull de 2 años, es musculosa y muy pesada. A pesar de su tamaño, ella y su entrenadora fueron atacadas por dos pugs. Sí, por dos de esos perros juguetones, chistosos y de nariz chata. ¿Difícil de creer, verdad?

Verito, la entrenadora de Sarita, compartió con Genial.guru los detalles de la historia. Sin duda, las apariencias engañan, e incluso los que parecen más inofensivos, pueden tener una conducta inapropiada en el momento que menos lo esperas.

Un paseo de rutina que no fue tan tranquilo

Verito conoce a Sarita desde que era una cachorra de 5 o 6 meses, porque su dueña le pidió que la entrenara y le enseñara a ser obediente, ya que estaba creciendo mucho y comenzaba a mostrarse inquieta, juguetona y se jalaba mucho de la correa, así que no podían sacarla a pasear. Aunque esta bella pitbull es muy bien portada, su entrenadora toma sus precauciones, y cuando salen a pasear, le pone un collar de castigo por cualquier acontecimiento que pudiera presentarse.

Todo parecía normal y ellas caminaban como siempre, pero cuando una señora abrió la puerta de su garaje para sacar sus coches, todo comenzó a descontrolarse. Normalmente, cuando caminan por la calle y otros perros están cerca, lo más común es que ladren hasta cansarse y no se acercan demasiado. Cuando algo así pasa, Sarita sabe comportarse y espera sentada a que todo se calme para seguir su camino. Y, por supuesto, con esto ella se gana una recompensa.

Sin embargo, esta vez fue distinto y esos dos pugs sobrepasaron el límite. Se acercaron demasiado y comenzaron a morder las patitas y el trasero de Sarita. Por muy tranquila que sea la pitbull, era lógico que llegaría un momento en el que se sentiría molesta e irritada por lo que estaban haciendo esos pequeños traviesos. “Sarita reaccionó, pero yo en ningún momento la solté, y mantuve el control con el collar, cuidándole el hocico, pensando en que pudiera agarrar a alguno de los perros, pues ya estaba a la defensiva por el ataque”, contó Verito.

Muchos podrían preguntarse en dónde estaba la dueña de los pugs en ese momento o por qué no hizo nada para controlar a sus mascotas. Aunque Verito le pidió que los agarrara, con la intención de prevenir algo grave, la dueña solo se quedó viendo lo que sucedía y argumentó que Sarita le daba miedo, pero la pitbull estaba bien controlada por su entrenadora y, aunque no corría peligro, la señora no quiso acercarse.

Al ver que la dueña de los pugs no hacía nada, Verito tuvo que actuar para evitar que pasara a mayores y los pateó para defender a la pitbull y quitárselos de encima. “Si ella no es capaz de controlar a sus perros, pues yo sí, y les fue mejor a que ella los hubiera agarrado. Mi intención no era hacerles daño, más bien estaba preocupada por ellos y quería que dejaran de mordisquear a Sarita”, aseguró.

Por otro lado, Verito comentó que es muy importante que los dueños se hagan responsables de sus mascotas y que, si no lo hacen, entonces deben atenerse a las consecuencias. Por su parte, los dueños de Sarita, estuvieron de acuerdo con la manera en la que actuó la entrenadora de su pitbull, y ahora saben que tienen que tomar precauciones con estos perritos, pues viven muy cerca de su hogar.

Una experiencia para reflexionar y actuar

Aunque todo pasó muy rápido, es una experiencia llena de aprendizaje. ¿Y si la historia hubiera sido al revés? Seguramente Sarita sería la peor mascota del mundo, una salvaje y agresiva. Ahora, su entrenadora está más segura que nunca de que todo el tiempo, la dedicación, el esfuerzo y la educación para tener a una pitbull como mascota, sin importar el sol, el frío, la lluvia, el cansancio o cualquier otra circunstancia, ha valido la pena. “Es bueno dedicar ese tiempo a nuestros perros. Aunque Sarita no es mía, la quiero y me preocupa lo que le pueda pasar, es un compromiso que tengo con ella”, compartió.

Entre las dos han creado un vínculo muy lindo y Verito ha aprendido sobre la lealtad y la nobleza a través de Sarita. La pitbull siempre espera a su entrenadora y ella no quiere fallarle nunca. “Yo la extraño y sé que ella también a mí. En una ocasión, tuve que mudarme a otra ciudad por unos meses, a hora y media de donde vive Sarita. No pude ir a verla, hasta que pude acomodar mis horarios. Después, no me importaba la distancia e iba a verla cada semana porque sabía que ella me esperaba. El primer día después de algunas semanas sin verla de verdad fue muy emotivo. Me recibió con tanta emoción, brincaba y chillaba como nunca. Fue realmente emotivo ese momento”, dijo.

Cortesía de Verito Gra para Genial.guru

Tener una mascota no es algo sencillo, aunque muchas personas lo ven de esa manera. Como indicó Verito, todo está basado en la educación que reciben desde que son pequeños. “Antes de adquirir un perro de la raza que sea, los interesados deben conocer sus necesidades y ser sinceros al definir si están dispuestos a cubrir todo lo que necesita la mascota. La mala conducta es la misma, sin importar la raza o el tamaño. En cada lugar y comunidad hay personas profesionales que los pueden guiar, les aseguro que conocerán y comprenderán mejor a su perro. El informarse y educarse siempre será la clave para una sana coexistencia”, agregó.

Reacciones de algunos usuarios

¿Qué cosas te han pasado con tu amigo de cuatro patas? ¿Qué habrías hecho en el lugar de Verito? ¿Qué haces para proteger y educar a tu mascota? Cuéntanos en los comentarios.