20 Situaciones inusuales con aplicaciones de compras que produjeron hermosas historias y buenas risas

Las aplicaciones fueron entrando cada vez más en nuestra rutina y se han vuelto indispensables. ¿Por qué pasar horas en una tienda cuando puedes ver todos los artículos directamente en una pantalla en la palma de tu mano? Aún mejor: simplemente escribir el nombre y encontrarlo en cuestión de segundos. Sin embargo, como dice el refrán, no todo son flores. En este entorno suceden muchos “líos”, compras incorrectas y situaciones divertidas.

Los seguidores de Genial.guru no podían quedarse fuera de esto y contaron las situaciones más insólitas por las que pasaron con las aplicaciones. Hemos recopilado las mejores aquí, ¡compruébalo!

  • Mi hijo de 4 años compró una cortina, y recién lo supimos cuando vinieron a entregarla. Le pregunté por qué la había comprado y dijo que la nuestra estaba horrible. 😂 ©️Marineuza Neves/ Facebook
  • Mi hijo entró a mi aplicación y compró una máscara de Iron Man por 40 dólares. Al menos lo dividió en dos cuotas. Cuando llegó la notificación de compra, me quedé preocupada, pensé que mi cuenta había sido pirateada. Le pregunté y me confesó lo que había hecho. Traté de cancelar, pero no pude. Dejé que hicieran la entrega, incluso enojada, para regalársela, ya que era su cumpleaños.
    Cuando llegó la máscara, ¡qué decepción! No era igual que en la descripción... Me iba a quedar con el producto, pero después de ver la calidad lo devolví y me regresaron el dinero. Hasta el día de hoy, me pide esta máscara como regalo. ©️Gracielly Pinheiro/ Facebook
  • Dejé mi aplicación abierta y estaba en la opción “Comprar con 1 clic” activa. Estaba simulando una compra y colocando varios libros de tapa dura en el carrito. Me levanté para hacer algo y mi hija, que tenía 2 años, terminó la compra. Me sorprendió cuando llegó una enorme caja de libros. ¡En una sola cuota! 😂😂 ©️Cissa Mello/ Facebook
  • Mi hijo compró aproximadamente 800 dólares en mercancías. De repente, comenzaron a llegar las notificaciones de compras aprobadas. Incluso compró un televisor. No pude cancelar un disfraz de Moana que le compró a su hermana, pero hice la devolución del resto. ©️Sandra Joan/ Facebook
  • Pedí un bocadillo y el repartidor vino en auto. Se detuvo en mi acera y, en lugar de tocar la bocina, se quedó en el auto enviándome mensajes de texto a mi celular diciendo que había llegado. Yo ya estaba afuera y había dejado mi celular en casa. Pasé media hora mirándolo, pensando: “Chico, sal de mi acera, está por llegar mi comida”. ©️Marllen Fernandes/ Facebook
  • Pedí comida en una aplicación y tardó mucho, mucho tiempo. Dije: “No es posible que este hombre no llegue, solo puede estar viniendo a pie”. Conclusión: en realidad venía a pie. ©️Simone Guilherme/ Facebook
  • Mi sobrina de 8 años llamó a la tienda de mascotas y pidió que separaran un conejo y se lo llevaran a su casa, ya que pagaría a la entrega. 😂 ©️Maria Rosa Cruz/ Facebook
  • Era el cumpleaños de mi madre, había pedido bocadillos. El muchacho llegó con la entrega, yo estaba en el baño y mi hijo abrió la puerta y le dijo que se fuera. Eso es porque sería una sorpresa y mi mamá no podía verlo. El hombre se fue, yo no sabía nada, y luego me llamó y me dijo: “Señora, yo fui a llevarle los bocadillos, pero su hijo no los quiso recibir”. Fin de la historia: volvió, hizo la entrega y hasta felicitó a mi hijo por esconder tan bien la fiesta de la abuela. 😂 ©️Gabriela Marteres de Alencar/ Facebook
  • Trabajé como repartidor y allí vendíamos bocadillos. Bueno, tomé cinco entregas y fui a hacerlas. Cuando llegué al restaurante, la encargada estaba enojada conmigo y me preguntó por qué había mordido el bocadillo de la clienta.
    Pensé que era una broma, ¡pero no! La clienta tomó una foto, la envió a la tienda y el sándwich realmente estaba mordido. Obviamente yo no lo había hecho. Todavía pensaba que podría estar simulando alguna situación para conseguir otro bocadillo.
    En resumen: nos enteramos de que el bocadillo enviado era del tipo que los preparaba. Él había hecho el suyo, pero cuando empezó a comer, llegó un cliente y guardó el sándwich comido en un paquete (el mismo que usamos para las entregas). Entonces el suyo fue enviado en lugar de lo que realmente iba a la clienta. ©️Thiago Milhomem/ Facebook
  • Mi primo llamó a la pizzería en secreto, y el vendedor le preguntó si necesitaba algo de cambio. Dijo: “Cambio para siete”. Aun con una respuesta como esa, le enviaron la pizza, jajajajaja. ©️Francielly Rigo Bello Leutner/ Facebook
  • Mi hija pidió comida japonesa, yo no sabía la cantidad que ella había pedido y el repartidor me dio muchos paquetes. Incluso pregunté: “¿Estás seguro de que es todo esto?”. Él respondió que sí. Así que lo abrí y empecé a comer un montón de cosas diferentes.
    Mi hija salió de la ducha, yo ya estaba comiendo algunas cosas, y me dijo: “¿De quién es todo esto?”. Dije que era nuestro. Resultado: el muchacho regresó y recogió toda la comida, se había equivocado.
    Incluso le ofrecí pagar la diferencia y él no quiso. Devolver las comidas con la boca aún llena fue genial 😂. ©️Daniele Souza/ Facebook
  • Compré un vestido a finales de julio de 2019. Lo usaría para la boda de mi prima en noviembre. Sin embargo, el vestido desapareció en medio de la ruta. Envié un e-mail, me quejé, peleé y compré otro sin esperanzas de recibirlo. Llegó 6 meses después de la boda. ©️Mary Malu/ Facebook
  • Mi hija de 1 año estaba a punto de hacer una transferencia de 2 mil dólares en mi celular cuando mi esposo la vio. La suerte (o mala suerte) es que no tengo esos fondos, JAJAJAJA. ©️Nathalia Corrêa/ Facebook
  • El día que ayudé a mi madre a hacer la mudanza, pedí cuatro almuerzos. Pero Internet estaba mal y no parecía que se hubiera realizado el pedido, así que lo hice tres veces más. El problema es que se registró cada una de ellas y, como estaba en la tarjeta de crédito, lo hacían y lo enviaban. Llegaron 16 almuerzos y dos repartidores para entregar. Las sobras se las di a un grupo de personas sin hogar y la deuda quedó en la tarjeta, jajajaja. ©️Thiago Pullin Miranda/ Facebook
  • Un hermoso sábado sonó el timbre y en mi puerta estaba un repartidor en motocicleta para entregar “mi” yakissoba. Pero yo no había pedido nada. Confirmó mi nombre, mi teléfono, mi dirección. Me pareció extraño, pero como tenía mucha hambre, me quedé con el producto, lo pagué, lo comí y estuvo genial.
    Después de dos horas, recibí un mensaje de disculpas. Lo que sucedió fue que un mensaje de hacía dos semanas, que realmente había enviado, se había duplicado. Bueno, si fue marketing o un error, ¡no lo sé! Todo lo que sé es que me estaba muriendo de hambre e incluso me regalaron un bombón para el postre. ©️Andreia Goes Pires/ Facebook
  • Hace unos tres años, mi hija entró a la aplicación y compró 20 empanadas, 10 litros de refresco, y todo costó 50 dólares. La compra se autorizó con mi tarjeta, que ya estaba registrada. Cuando llegó el muchacho para hacer la entrega, casi me peleo con él porque no había ordenado nada. Mientras él insistía, llegó mi hija y dijo: “¡Vaya! ¡Llegó mi almuerzo!”. Casi me da un infarto, ¡pasamos la noche comiendo empanadas y bebiendo refresco! Ah, pero fue su cerdito quien pagó el daño. ©️Joseane Freire/ Facebook
  • Mi hijo menor, que en ese entonces tenía 2 años, gastó 150 dólares en juegos. Solo nos enteramos porque llegó una notificación dándonos las gracias por la compra, y mi esposo siempre mira la aplicación de la tarjeta de crédito. Mi suerte fue que logré explicar lo sucedido y me devolvieron la cantidad, ¡lo que generalmente no hacen! ©️Suélle França/ Facebook
  • Mi sobrino de 7 años y mi hijo de 5 decidieron conocer la app de comida. El resultado: llegó el repartidor con un jugo, una malteada de chocolate y varios bocadillos. ©️Rafaela Hartwick/ Facebook
  • Compré un juego para mi sobrino en el móvil de mi cuñada y mi tarjeta se guardó en su dispositivo, no sabía que funcionaba así. Él estaba todo contento y empezó a comprar (tenía unos 4 años); cuando llegó mi factura, eran más de 400 dólares. Casi me da un ataque, por suerte el banco revirtió los gastos. Mi sobrino se puso a llorar, porque no sabía que me iban a cobrar. Al final nos terminamos riendo, pero en ese momento no. ©️Valdeci H Santos/ Facebook
  • Pedí temakis, que llegarían en 11 minutos, entre un paciente y otro. Bajé a la entrada del edificio para no perder el tiempo. Vi al chico pasar en moto a mi lado y bajar. Le hice señas. Se detuvo a media cuadra y no regresó. Pensé: “La calle tiene sentido único, voy hacia él para que no tenga que dar la vuelta y tardar más”.
    Parecía estar leyendo algo cuando me acerqué. Cuando estaba a cinco pasos de él, puso la moto en marcha. Eran casi las 9 de la noche y la calle estaba desierta. Di una pequeña y humillante carrera tras él, sin éxito. Regresé al edificio.
    Dio la vuelta a la manzana y entró en el edificio. Cuando llegué para recoger mi comida, me dijo que solo la podía entregar en el domicilio, como se especifica en el pedido. Fin de la historia: ¡me quedé con hambre, no tuve tiempo de comer! ©️Silvia Regina Simões/ Facebook

Y tú: ¿cuál ha sido la situación más inusual por la que has pasado? Comparte tu historia con nosotros en los comentarios. ¡Nos encantará reírnos un poco más! 🤭

Imagen de portada Marineuza Neves/ Facebook
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