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Después de una gran tragedia, Meryl Streep dijo de su marido, “Tengo que seguir viviendo y Don me enseñó cómo hacerlo”

Perder al amor de tu vida cuando apenas empiezas a ser feliz es algo que te marca para siempre. Suele ser muy difícil recuperarse de una pérdida tan grande, pero la historia de Meryl Streep nos da esperanzas y prueba que la fortaleza está en nosotros para poder superar cualquier obstáculo que la vida nos pone, por muy duro que sea.

En Genial.guru, queremos compartir con nuestros lectores la historia de amor de Meryl Streep, quien después de perder al amor de su vida a los 30 años, volvió a enamorarse y ya lleva más de 40 años junto a su marido.

Meryl Streep conoció a John Cazale en 1976, a los 27 años, mientras actuaban en una adaptación de una obra de Shakespeare. Él era 14 años mayor que ella, un actor reconocido y respetado por sus pares, famoso por su papel en El padrino. Flechados, se pusieron en pareja al poco tiempo.

Cuando empezaron a filmar El francotirador, en 1977, Cazale notó que algo andaba mal. Después de una consulta y muchos estudios, el diagnóstico fue devastador: a John le quedaban pocos meses de vida.

Meryl aceptó un papel en la serie Holocausto para poder pagar los gastos del tratamiento y ayudar a su novio, y recibió la ayuda de dos de sus grandes amigos: Robert De Niro y Al Pacino. Al Pacino lo cuidaba mientras Meryl filmaba en Europa. Decía de su amigo: “Aprendí sobre actuación de él más que de ningún otro. Todo lo que deseaba era trabajar con John para toda mi vida”.

Meryl lo acompañó en el hospital hasta que, en marzo de 1978, el doctor le dijo a Meryl que John había fallecido. Ella, en shock, colapsó sobre su pecho, rogándole que despertara. Por un segundo, Cazale abrió los ojos y le aseguró a Meryl que iba a estar bien, y finalmente cerró los ojos.

En medio de su duelo, a Meryl la desalojaron de su departamento. Su hermano, preocupado por que Meryl no reviviera el dolor mientras hacía la mudanza, se ofreció a ayudar. Fue entonces cuando todo cambió para la actriz, porque su hermano llegó acompañado de su amigo Don.

Don Gummer nació en 1946. Tanto él como Meryl asistieron a Yale, y Gummer también se graduó de la Escuela de Bellas Artes. Para mediados de los años 80, Don ya era un prestigioso escultor cuyas obras eran expuestas en todo el mundo con muchísimos premios y reconocimientos.

Cuando Don descubrió que Meryl estaba siendo desalojada, le ofreció mudarse a su loft, ya que él se iría de viaje y el lugar estaría vacío. Siguieron en contacto a través de cartas, pero entonces ella comenzó a sospechar que él quería algo más que ser amigos.

Seis meses más tarde, Meryl y Don se casaron en una pequeña ceremonia en el jardín de la casa de sus padres a fines de 1978. A las críticas de su madre, preocupada por la premura del casamiento, Meryl respondió: “No superé la muerte de John, pero tengo que seguir viviendo y Don me enseñó cómo hacerlo”.

A fines del año siguiente, nació su primer hijo, Henry. Luego llegaron dos hijas, Mamie y Grace, y en 1991 tuvieron a su tercera y última hija, Louise. Más allá de eso, Meryl nunca quiso exponer a sus hijos en la prensa, aunque la mayoría haya elegido carreras artísticas: dos de sus hijas son actrices y su hijo es músico.

“Eran mi oasis. Me dio mucho placer ver crecer a mis hijos, ser su confidente y disfrutar todo lo que conllevaba ayudarlos a transformarse en jóvenes independientes”, dijo Meryl. La actriz siempre habló bien de su esposo, de cómo cuidaba de sus hijos cuando ella estaba de viaje filmando, pero nunca la hacía sentir culpable por su ausencia.

Una vez que sus hijos se fueron de casa, Meryl y Don se mudaron a Nueva York. Ni Don ni Meryl suelen aparecer en las noticias, pero él siempre la acompaña a todas las entregas de premios. Podemos verlo en prácticamente todas las ceremonias de premiaciones.

En 2012, cuando Meryl ganó el Óscar a la mejor actriz por su papel en Julie y Julia, la actriz empezó sus agradecimientos nombrando a su marido.

“Primero, quiero agradecerle a Don porque, cuando agradeces a tu marido al final del discurso, siempre ponen música para que termines. Y yo quiero que sepas que todo lo más preciado de nuestras vidas me lo has dado tú”, dijo Meryl en su discurso, con la voz quebrada.

La pareja ya lleva más de 40 años de casados. Meryl nunca habló explícitamente de haber tenido problemas en su matrimonio, pero sí ha implicado que los superaron. Ha confesado que ella cree que, para mantener el matrimonio fuerte, el secreto es hablar de cualquier problema que pueda surgir, incluso si es algo pequeño. “Tienes que escuchar los problemas, las sugerencias y los consejos de tu pareja y aceptar que no siempre tienes la razón. Conversar es la clave para un matrimonio exitoso”.

A Don le han preguntado si se da cuenta de que está casado con la actriz más aclamada de su generación, pero él ha dicho que nunca piensa en eso. En su casa, el glamour de Hollywood desaparece, y simplemente discuten sobre si lavar los platos a mano o ponerlos en el lavavajillas.

¿Cómo crees que es posible superar la muerte de un ser amado? ¿Qué películas de Meryl Streep crees que más muestran toda su sensibilidad y talento?

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