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La historia de Alberto y Charlene de Mónaco demuestra que el verdadero amor no conoce de estatus sociales

Uno de los momentos más importantes en la vida de una persona es cuando conoce a quien se podría convertir en el amor de su vida. Muchos de nosotros podemos encontrar a nuestra “media naranja” dentro de nuestro círculo de conocidos, y son muy pocos los que llegan a enamorarse de alguna persona excepcional, como un miembro de la realeza. Sin embargo, tal es el caso de Charlene Wittstock y el príncipe Alberto II de Mónaco, cuya historia de amor inició en el entorno de las competencias de natación.

En Genial.guru quisimos echar un vistazo a la relación entre Alberto y Charlene, desde que se conocieron hasta la actualidad, para compartirla contigo.

La actual princesa consorte de Mónaco y exnadadora olímpica, Charlene Wittstock, y el príncipe Alberto II de Mónaco se conocieron en el 2000, cuando él la vio participar en una competencia de natación como parte del equipo sudafricano. “Fue increíblemente halagador”, recuerda la princesa. “Después de verme nadar, Alberto le pidió permiso a mi agente para invitarme a salir. Pasamos toda la noche riendo y hablando”. Sin embargo, pasaron cinco años para que ambos se volvieran a encontrar, en diciembre del 2005, en Ciudad del Cabo. “El día de Año Nuevo, oficialmente me invitó a salir”, dijo Charlene.

Su primera aparición pública juntos fue en la ceremonia de apertura de los Juegos de Invierno, en Turín. A pesar de no pertenecer a la realeza, Charlene contó que su ahora esposo la ayudó a mantener la calma, ya que se centraron en las cosas que ambos disfrutaban juntos: “Estaba claro que compartíamos las mismas pasiones; ambos nos emocionamos mucho viendo a los atletas. El deporte es el común denominador de nuestras vidas”.

“Me enamoré de su sentido del humor, su sencillez y la forma tan natural en que se relaciona con la gente”, dijo el príncipe. “Para mí, Charlene nunca se ve más hermosa que cuando está al natural, sin maquillaje y con el cabello recogido”. La diferencia de edad, de veinte años, no fue un impedimento para que los sentimientos de la pareja empezaran a tener más relevancia, y se comprometieron en el 2010.

Durante una entrevista a pocos días de la boda, Charlene habló sobre cómo estaba manejando la nueva vida en la que se estaba embarcando, llena de protocolos, como en todas las familias de la realeza, diciendo que ya tenía un poco de experiencia, debido a que ya llevaba cuatro años viviendo en Mónaco y acompañando a su entonces prometido en múltiples eventos, por lo que había tenido algo de tiempo para aprender sobre esto.

Finalmente, la pareja contrajo nupcias en el 2011, prometiéndose amor eterno, en un evento de tres días que atrajo la mirada de muchas personas alrededor del mundo. Tres años después, Mónaco recibió un hermoso regalo por partida doble: el nacimiento de los mellizos Jacques y Gabriella, fruto del amor entre Charlene y Alberto.

En el 2021, Charlene viajó a Sudáfrica, país en el que vivió desde los doce años, para pasar unos días con su familia y amigos. Sin embargo, estando ahí, empezó a experimentar ciertas complicaciones médicas relacionadas a unos procedimientos previos que se había hecho por unos implantes dentales. Como resultado, tuvo que someterse a unos tratamientos, por lo que no pudo volver a Mónaco con su familia, teniendo que ausentarse, inclusive, para las celebraciones por su décimo aniversario de bodas.

Debido a los múltiples rumores de una posible separación de la pareja real, el príncipe declaró que ella no se había exiliado y que su ausencia se debía, exclusivamente, a un problema médico que debía ser tratado.

Durante ese tiempo, la familia pudo reunirse en Sudáfrica, hasta que, finalmente, este 2022 la princesa pudo volver a Mónaco, donde la esperaban ansiosamente su esposo y sus pequeños hijos para acompañarla en lo que le queda de su recuperación. Actualmente, Charlene se encuentra retomando sus labores de princesa de manera progresiva.

¿Qué opinas de las personas que eligen cambiar su vida por amor, como lo hizo Charlene? ¿Qué otras historias de amor de la realeza conoces? ¡Compártelas!

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