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Una historia de la Cenicienta al revés (cómo una princesa japonesa se casó con su novio y ahora trabaja en un museo de Nueva York)

El amor de la princesa japonesa Mako no se puede medir con dinero, ni siquiera con el pago de los 1,3 millones de dólares estadounidenses que rechazó y el título real al que renunció cuando se casó con su amor, Kei Komuro. Y luego, la devota esposa fue aún más lejos: se trasladó con su esposo al lugar donde él trabaja y tuvo el valor de empezar una vida totalmente nueva, esta vez, sin un solo atributo de la realeza.

En Genial.guru queremos contarte la historia de Mako, que puede percibirse como un cuento sobre la Cenicienta, pero al revés. Sin embargo, eso no significa que el final feliz no esté ahí, así que vamos a descubrir más juntos.

La historia de amor de Mako y Kei parece superar todos los pronósticos románticos

Mako era miembro de una familia imperial japonesa, ya que es la hija mayor del príncipe heredero Fumihito y la princesa Kiko, sobrina del emperador Naruhito y nieta del emperador emérito Akihito y la emperatriz emérita Michiko. Kei es un plebeyo, es asistente legal y un niño criado solo por su madre con el dinero que tanto le costó ganar.

La pareja empezó a salir mientras estudiaban en la misma universidad y desde entonces son inseparables. En una entrevista, Mako habló sobre su primer encuentro con su amado: “Primero me atrajo su sonrisa brillante como el sol”. Así que ¡realmente fue amor a primera vista!

La relación de pareja pasó por etapas realmente duras y de sacrificio

En octubre de 2021, el dulce dúo finalmente se casó. Pero antes de eso, la pareja se enfrentó a una tremenda reacción pública en los medios de comunicación, y fue un gran reto para Mako superar todo eso. Incluso tuvieron que posponer su boda justo después de anunciarla, pero nunca se desviaron de su rumbo.

A pesar de toda la controversia que rodea a su relación, Mako y Kei se han apoyado mucho mutuamente, incluso a la vista del público. La princesa renunció a sus títulos reales para casarse con su amado. La pareja también rechazó los 1,3 millones de dólares estadounidenses que se pagan a las mujeres que pierden su estatus real al casarse. De hecho, Mako fue la primera mujer en rechazar este pago.

Ahora la exprincesa disfruta de la vida de una plebeya junto a su esposo

Tras su boda, la pareja llegó a Nueva York, donde Kei había trabajado como empleado de un bufete de abogados. Actualmente alquilan un departamento de un dormitorio cerca de Central Park y se visten con ropa informal.

Seis meses después de llegar a la ciudad de Nueva York, la exprincesa consiguió un trabajo en el Museo Metropolitano de Arte. Trabaja sin sueldo y ayuda al departamento de arte asiático del museo. Mako recibió grandes elogios de un antiguo conservador del Met, quien dijo que es una empleada diligente y calificada y que pasa mucho tiempo en la biblioteca.

¿Qué harías si estuvieras en el lugar de la exprincesa? ¿También seguirías al amor de tu vida y vivirías una vida de plebeya junto a tu esposo?

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