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10 Cosas dañinas que los padres sabios no les prohíben a sus hijos

En las redes sociales, los padres bromean diciendo que criar a un hijo es una búsqueda constante del equilibrio entre decirle que puede hacer todo lo que se proponga en la vida y, al mismo tiempo, gritarle periódicamente: “¡No puedes hacer eso!”. Al leer artículos de psicólogos infantiles avanzados, a menudo se pueden encontrar consejos para no recurrir a la ayuda de prohibiciones para criar a un niño. Pero todos entendemos que esto es casi imposible.

Sin embargo, hay cosas que los padres prohíben en vano, y nosotros en Genial.guru hemos descubierto lo que realmente no vale la pena prohibir.

Romper y ensuciar la ropa

Desafortunadamente, la mayoría de las impresiones que un niño puede obtener de una caminata están asociadas con diferentes tipos de actividades y exploración del mundo a su alrededor. No es sorprendente que en esos momentos el niño olvide cuánto vale la ropa que lleva puesta y el nombre del diseñador de la etiqueta detrás del cuello de su camiseta manchada de hierba.

Si te sorprendes por la cantidad de dinero que regularmente tienes que gastar para reemplazar las prendas que han perdido su apariencia presentable, tal vez valga la pena dividir el guardarropa del niño en ropa para jugar y ropa para salir, ¿no crees?

Comer comida chatarra

Seamos honestos: a casi todos los niños les encanta la comida chatarra. Todos esos bocadillos salados, pasteles y frituras llenas de aceite, después de lo cual las manos dejan huellas grasosas en todo lo que tocan. Y cuando los padres prohíben comer todas estas cosas desagradables, el niño las comerá en cuanto tenga la posibilidad.

Los especialistas creen que, de vez en cuando, los padres deberían comprarles a sus hijos este tipo de comida. Esto les ayudará a entender que, al tener muchas ganas, pueden comer una bolsa de papas en casa. Además, no será necesario esconder las envolturas de los dulces de mamá.

Gastar su propio dinero en cosas inútiles

De acuerdo con estudios, los niños modernos con mucha más frecuencia gastan su propio dinero en dulces, juguetes populares, revistas y videojuegos, los cuales posteriormente traen consigo compras adicionales. A muchos padres les parece que esto es gastar dinero en vano. Y frecuentemente tratan de proteger a sus hijos de gastos innecesarios con ayuda de prohibiciones o conversaciones. Pero tal enfoque tiene que frenarse por dos razones:

  • En primer lugar, desde que le diste el dinero a tu hijo, ya es suyo, y solamente él puede decidir cómo gastarlo. Esto es especialmente cierto para las familias en las que los niños reciben dinero de bolsillo a cambio de completar tareas domésticas.
  • En segundo lugar, a veces resulta beneficioso gastar dinero en baratijas y después arrepentirse. Solamente así tu hijo podrá aprender a controlar sus gastos y distinguir antojos inmediatos de necesidades realmente importantes y deseos.

Ser descuidado

A los psicólogos realmente les preocupa que los niños modernos sean mucho más ansiosos, preocupados y deprimidos que las generaciones anteriores. La razón radica, en parte, en el hecho de que, hoy en día, muchos niños tienen que participar en maratones de conocimiento. Los planes de estudios de las escuelas se está volviendo más complejos y saturados, la cantidad de pasatiempos “de moda” está creciendo e incluso las redes sociales constantemente te hacen sentir no tan genial como los demás.

Por lo tanto, el niño moderno necesita urgentemente “no hacer nada”. Si aparece una ventana en el horario de tu hijo, no te apresures a llenarla con nuevas tareas. A veces es importante estar desocupado y ser feliz.

Faltar a la escuela

Y sí, a veces vale la pena crear tiempo libre para tu hijo si notas que últimamente ha estado deprimido y tenso. El rendimiento académico no es tan importante, lo principal es la salud psicológica de un estudiante ocupado. Si ves la necesidad de un respiro para tu hijo, dale la oportunidad de reducir la velocidad y escucharse a sí mismo: ¿qué quiere?, ¿qué le gusta hacer?, ¿cuál es su sueño? Porque a veces, en un horario ocupado de niños (y adultos), no se puede encontrar tiempo ni energía para responder preguntas tan simples.

Discutir con adultos

Con respecto a los niños pequeños, tal prohibición puede ser peligrosa, sin embargo, es importante que el pequeño sepa que no todos los adultos son buenos y que no todas sus solicitudes u órdenes deben obedecerse implícitamente.

Para los niños mayores, este es un problema moral. Desafortunadamente, la sabiduría y la justicia son cada vez menos dependientes de la cantidad de años vividos. A veces, una persona mayor puede confundirse con algo o comportarse abiertamente de una manera grosera. En tales situaciones, uno puede y debe aprender a defender su opinión y sus límites personales. Los adultos, por otro lado, tienen que enseñarle al niño a hacer esto sin insultar, explotar o insultar (si, por supuesto, saben hacerlo).

Si crees que tu adolescente se salió de control porque comenzó a discutir contigo con demasiada frecuencia, recuerda que el argumento no es solo el campo de batalla de una persona, sino el de dos. Dale un ejemplo positivo al convertir las palabrotas en la búsqueda de hechos conciliatorios.

Elegir la ropa

Muchos padres, durante las compras con sus hijos, comienzan a tener un tic nervioso. No solo por los precios, la abundancia de opciones y los desacuerdos constantes, sino también por las prendas que les gustan. Pero los psicólogos recomiendan tranquilizarse, ya que, al final, los padres no tendrán que ponerse los pantalones de mezclilla rotos o la sudadera de un color “insoportable”. Cómo mínimo, existen dos razones por las cuales le tienes que permitir a tu hijo que elija su ropa:

  • Porque así crea su propio ego. Trabaja con su individualidad y se autodefine en la sociedad.
  • La segunda razón es más pragmática; simplemente usará estas prendas en lugar de guardarlas en el rincón más lejano del armario. Y las usará sin peleas diarias por la mañana y sin un rostro insatisfecho.

Causar molestia

Muchos padres están familiarizados con la frase “niño incómodo”. Al principio, parece que solo es un interminable dolor de cabeza para mamá. Pero primero debemos entender quién es un “niño cómodo”. Y este es el que obedece automáticamente y hace lo que le dicen. Se convierte en un adulto obediente que no tiene oportunidad de defenderse a sí mismo y sus intereses. Y créeme, los que le rodean estarán encantados de aprovecharse de él.

Estamos de acuerdo en que criar niños traviesos puede ser difícil. Pero de ellos, por regla general, crecen adultos seguros de sí mismos que saben cómo actuar, en lugar de susurrar por lo bajo: “Aguanta un poco más”.

Dedicarse a actividades infantiles

Los psicólogos modernos dicen que los niños han comenzado a madurar demasiado rápido. Esto sucede cuando los adultos solo les dicen: “Ya no eres un niño chiquito”, “Qué infantil eres”, “¿Cuándo madurarás finalmente?”. Los niños mentalmente no maduran en un dos por tres, ellos pueden fingir ser mayores, pero no estarán listos para las dificultades que conlleva la vida adulta. Si tu hijo todavía tiene deseos y aficiones infantiles, no tiene sentido prohibírselas. Permite que tu hijo crezca de acuerdo a su ritmo.

Jugar videojuegos

Baldi’s Basics in Education and Learning es un videojuego gratis de sobrevivencia en el cual, para avanzar, los niños deben resolver ejercicios matemáticos.

“A algunos niños les encanta el baloncesto, yo crecí con ganas de jugar videojuegos. Esto asustaba a mis padres, por eso ellos hacían todo lo posible para limitarme. Esto solo me daba más ganas de jugar mientras no me veían”, contó Chris Bergmann, director ejecutivo de una empresa de elaboración de aplicaciones. Él también confesó que no les prohíbe a sus hijos jugar en su computadora y en su teléfono, y gracias a esto mantienen una actitud tranquila a tales tipos de entretenimiento.

Los psicólogos dicen que los videojuegos son más beneficiosos para la mente infantil que ver caricaturas, ya que enseñan al cerebro a reaccionar más rápido y leer información. Esta destreza les servirá a los niños cuando crezcan y estén en el ambiente tecnológico aún más desarrollado en comparación con el actual.

¿Qué te prohibían tus papás en tu infancia y qué les parecía peligroso que, en realidad, no lo era? ¿Qué aconsejarías nunca prohibirles a los niños?