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10 Normas de etiqueta social que pueden hacer lucir a tu familia elegante

La impresión que damos como grupo familiar es tan importante como la que damos de manera personal. Ser elegante va mucho más allá de vestir bien. La elegancia consta de habilidades en el comportamiento, hábitos correctos (como la limpieza), un apropiado uso del lenguaje y algo no menos relevante: los valores y principios personales.

En Genial.guru sabemos la importancia de proyectar una buena imagen familiar. Por eso creamos una lista de consejos que te serán útiles a la hora de compartir en algún evento social con tus seres queridos.

1. Educa a tus hijos de forma asertiva y creativa

Empieza a formar a tus hijos desde edades tempranas sobre el control de sus emociones, autoconfianza y buen comportamiento. Procura hacerlo de forma lúdica, mediante juegos, ejemplos y preguntas, buscando que los niños logren comprender por sí mismos los significados que buscas transmitirles, otorgando estímulos positivos por ello cuando lo consigan.

Inculca de manera positiva y constante valores como la gratitud y la generosidad, evitando que el niño se sienta obligado a actuar de determinada manera, incitando, en su lugar, a una respuesta espontánea de su parte. Sin embargo, recuérdale a tu hijo que tales valores son para practicar en cualquier situación (no solo en casa), exponiendo los motivos y beneficios de hacerlo.

2. Mantén los asuntos familiares privados

No comentes detalles de tu vida personal o de los asuntos de tu vida familiar con cualquier persona, y menos en un evento social. Esto siempre se considera de mal gusto. No solo no obtienes ningún beneficio de ello, sino que te expones a abusos de confianza, proyectando una imagen de vulnerabilidad, imprudencia e inmadurez. Haz caer en cuenta de esto a tu núcleo familiar y establézcanlo como una regla de la casa.

3. Fomenta la limpieza como una carta de presentación

Así como eres visto, serás tratado, suele decirse popularmente. Tanto tu apariencia como la de tus pertenencias, espacios, etc., son tu carta de presentación ante los demás. Y en ello incide un factor esencial que dice mucho de ti: la limpieza. Tu jardín, tu auto, tu casa y tu propia persona deben procurar estar limpios y en orden la mayor parte del tiempo posible.

Cada miembro de la casa debe responsabilizarse de ello tanto como pueda. Si bien las madres suelen estar más pendientes de este aspecto, no se las debe recargar con esto solo a ellas. Se debe desarrollar esta práctica como un hábito que hace parte importante del autocuidado y, por ende, de la autoestima.

4. Cuida los temas de conversación

Evita hablar de temas controversiales en encuentros sociales. Proponer temas de conversación que hieran la sensibilidad de la gente es considerado de mal gusto, pues pueden promover discusiones y discordias. Tampoco hables de otras personas. Si vas a decir algo de alguien, procura que sean cosas positivas.

5. No hagas alarde sobre tus pertenencias

Las personas de valor y seguras de sí mismas no necesitan justificarse a través de sus posesiones. Ellas saben que las cosas materiales y sus logros personales hablan por sí solos y no necesitan redundar en ello. Por el contrario, si te preguntan, habla con modestia y resalta la experiencia que te llevó a tu objetivo por encima de los resultados.

6. Presta atención a las personas

Hoy día es muy común que las personas olviden que están compartiendo junto a otras por estar conectadas a sus dispositivos móviles. Esto es absolutamente inapropiado y se ha convertido en un problema en muchas situaciones sociales. Dejar el celular en segundo plano cuando estás con otros no solo refleja que los respetas a ellos, sino también a ti mismo, pues significa que tienes autodominio y sabes apreciar cada momento y a las personas que te acompañan.

7. Evita los chismes y las críticas

Dales valor a las palabras que escuchas y emites, úsalas de forma constructiva, resalta las cosas buenas de las personas y de las situaciones. Si recibes un cumplido, regrésalo. Procura tener claros tus principios, para que cuando te encuentres ante estas situaciones, sepas cómo actuar. Hablar mal de los demás no solamente es desgastante, sino que al final habla muy mal de ti.

8. Busca información, practícala y enséñala a tu familia

Una buena estrategia para incidir en este tema con tus hijos es buscar y compartirles recursos digitales dedicados al asunto. Sé tú mismo el ejemplo para ellos en diferentes situaciones: en la mesa, cuando tienen visitas o cuando son visitantes. Incluso pon pautas si tus hijos usan redes sociales, pues también existen normas de etiqueta para estos espacios. Muéstrales la eficacia y las ventajas de cuidar la propia imagen en los diversos entornos sociales.

9. Promueve buenos hábitos

Los intereses personales y costumbres diarias hacen parte del carácter de una persona. Es importante fomentar hábitos como el gusto por la lectura, el deporte, la música, etc. Apoya y estimula el desarrollo de prácticas que amplíen la visión y posibilidades de los integrantes de tu familia; esto les brindará seguridad en sí mismos y abrirá las posibilidades de conocer a personas en áreas diferentes a las cotidianas, además de otorgarles nuevas oportunidades.

10. Practica la amabilidad con el personal de servicio

Tu familia refleja fuera de casa lo que aprende en ella. Por eso, el buen ejemplo y el hecho de establecer normas claras y prácticas en casa harán que este comportamiento se extienda a espacios de convivencia social. Enseña a tus hijos a reconocer el valor intrínseco de las personas que prestan su servicio y atención para nuestro bienestar y, en general, el de cualquiera. El respeto debe ser la llave maestra de nuestras relaciones sociales y personales.

¿Cómo has manejado momentos incómodos con tu familia en eventos sociales? Si no has pasado por algo así, ¿cómo logras que tus familiares se comporten a la altura en tales situaciones?

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