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10 Señales para identificar a una persona manipuladora y cómo evitar caer en sus enredos

Con la intención de tener algún tipo de beneficio o el control, algunas personas son capaces de manipular emocionalmente a otras usando estrategias deshonestas o explotadoras. En algún momento, todos podemos llegar a manipular un poco, pero si se trata de algo habitual debemos estar atentos y manejar las cosas con cuidado para evitar que nos hagan daño y para dejar de alimentar este tipo de situaciones en nuestro entorno.

Genial.guru investigó qué técnicas suelen usar los manipuladores emocionales y elaboró una lista con algunas de ellas.

1. No quieren hacer algo aunque digan que sí, y luego evitan la confrontación directa

Cuando una persona rechaza una petición, pero lo hace de forma indirecta, y luego evita hacer frente a su falta, se puede estar ante un comportamiento pasivo-agresivo. Tales sujetos con una personalidad manipuladora suelen ser pesimistas y resentidos, y expresan sus conflictos a través de una ira encubierta en actos como la procrastinación, la terquedad y la ineficacia.

Es aconsejable hacerle ver a la persona que presenta un comportamiento pasivo-agresivo que es responsable de sus faltas, dejar de culparnos si ese es el caso y poner en primer lugar nuestras necesidades. Por otro lado, debemos evitar entrar en estos juegos de la personalidad manipuladora, y es mejor no confrontar la situación desde la ira, sino pensando en nuestra salud y felicidad.

2. Hacen que las otras personas se sientan avergonzadas para que así acudan a ellos

La manipulación puede llegar a convertirse en un tipo de intimidación social y emocional, tomando, por ejemplo, la forma de un acoso intelectual. En tales situaciones, alguien toma el rol de experto en la materia, mientras que la otra persona, sintiéndose avergonzada, puede decidir buscar al manipulador para obtener algún tipo de información.

Para hacer frente a esto, es mejor no entrar en los juegos de poder. Si las acciones y las palabras del agresor dejan de afectarnos, el manipulador terminará sintiéndose avergonzado por su comportamiento. Si alguien insiste en resaltar una y otra vez un error del pasado, hay que hacerle saber que eso ya no importa.

3. Distorsionan los hechos para hacer dudar a las personas de su propia percepción, juicio o memoria

Cuando alguien altera los hechos, haciendo que otra persona llegue a desconfiar de su propia memoria, percepción, y cuestione sus propios instintos, genera inseguridad e incertidumbre. Este tipo de manipulación hace que tanto la confianza como el sentido de la realidad de alguien se vean comprometidos y esta persona llegue incluso a confundir lo que es verdad y lo que no lo es.

Una de las señales de que se está bajo este tipo de manipulación emocional es precisamente cuando surge el cuestionamiento y se llega a poner en duda lo que se piensa y se hace. Ante tal situación, conviene confiar en el criterio, mostrar seguridad e identificar a aquellas personas en las que se puede confiar para comentar tal situación, lo que puede requerir de ayuda profesional.

4. Presionan y dan poco o ningún tiempo para decidir

La manipulación emocional puede presentarse en todo tipo de situaciones, siendo incluso una táctica de ventas y negociación, en donde se aprovecha la fragilidad de una persona y se la presiona sin considerar si está lista o no para tomar una decisión.

Resulta útil aprender a detectar tales estrategias. Cuando alguien muestra estas actitudes, es preferible tomar distancia, intentar ganar tiempo y consultar otras opciones y opiniones. Las decisiones importantes requieren de tiempo y deben tomarse en un estado emocional de calma.

5. Se aproximan demasiado rápido

Otra de las tácticas que usa un manipulador emocional es tratar de hacernos sentir especiales para que compartamos con él nuestros secretos. Sin embargo, cuando una persona muestra un exceso de confianza antes de realmente conocernos, podría en realidad estar husmeando en las sensibilidades personales para luego usarlas en contra.

6. Tienen una actitud de víctima

De forma consciente o no, una persona puede adoptar el papel de víctima. Estos sujetos se caracterizan por mostrar una actitud pasiva, evitar los problemas culpando a los demás de todo lo malo que les sucede y por tener una visión negativa del entorno. Sin embargo, hay que considerar que este suele ser un mecanismo de protección ante síntomas de miedo o ansiedad.

Cuando una persona muestra este tipo de patrones, conviene no juzgarla ni criticarla y ser respetuosos. Es preferible tener una conversación sincera para entenderla y evitar con esto que se desmotive. Además, apoyarla y guiarla para que cuestione su responsabilidad en todo lo que le pasa también ayuda.

7. Buscan que las personas sientan pena por expresar sus inquietudes

Para intentar controlar o influir en las elecciones de alguien, los manipuladores pueden hacer sentir culpable a esa persona por expresar sus preocupaciones. Además, podrían responder de manera agresiva o intentar confundir para crear una discusión.

En estas situaciones donde expresarse es también un acto de valentía, la vergüenza no debería ser una excusa que limite la comunicación. Por el contrario; entre otras cosas, es cuestión de hacer valer los propios sentimientos y valores.

8. Parece que bromean cuando en realidad están diciendo algo grosero o cruel

Para intentar plantar la semilla de la duda, un manipulador emocional puede usar comentarios crueles cubiertos de sarcasmo o fingir que está diciendo algo desagradable en broma. En realidad, estas personas son inseguras y tienen una baja autoestima, así que desde el respeto y de una forma no hiriente debemos hacer valer nuestros derechos y hacerles entender que merecemos respeto y dignidad.

9. Aplican la ley del hielo

A veces, el manipulador emocional usa como recurso el trato silencioso o simplemente castiga a una persona ignorándola. También podría crear un desequilibrio de poder, incitando el deseo de aprobación y de cercanía, haciendo justamente lo contrario: desaprobando y alejándose.

Aunque hay ocasiones que requieren de cierto tiempo para poder afrontarse desde la calma, la ley del hielo, además de abarcar el silencio, puede implicar un aislamiento emocional y físico que esconde una mala gestión de la comunicación y no hará que los problemas desaparezcan por sí solos. En ese sentido, hablar desde las emociones es justamente algo que se debe hacer.

10. Se aprovechan de las inseguridades y sentimientos de los otros

Las personas que comparten más tiempo con nosotros son las que justamente llegan a conocer nuestros puntos débiles. Estas pueden usarlos para herirnos o manipularlos, resaltando nuestra vulnerabilidad. También podrían intentar usar los sentimientos en contra y hacer que el otro se sienta culpable por sus emociones.

No hay que intentar vencerlos, más bien se debe ser consciente de las respuestas que se quieren dar, disculparse si es necesario y establecer límites. Recuerda que la salud emocional es importante, y acudir a un especialista es una de las soluciones que podrían poner fin a este tipo de comportamientos.

¿Has vivido alguna experiencia similar? ¿Cómo le hiciste frente? Cuéntanos en los comentarios.

Ten en cuenta: este artículo se actualizó en noviembre de 2021 para corregir el material de respaldo y las inexactitudes fácticas.
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