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10 Trucos psicológicos que te ayudarán a marcar distancias con un manipulador

“Sí, creo que me enfadé demasiado otra vez y perdí los nervios. Perdona por enojarme tanto debido a un triste retraso de 40 minutos. Es mi culpa: no te lo recordé. Y las bolsas tampoco pesaban tanto”. ¿Te resulta familiar esta situación? Esperamos que no. Detrás de estos diálogos se oculta una manipulación fina y hábil como la telaraña de una araña insidiosa, tejida de adulación, chantaje, amenazas y sentimiento de culpa.

Genial.guru sabe qué hacer si sigues cayendo en la trampa de un manipulador, haciéndote dudar de tus decisiones e, inesperadamente para ti mismo, acabar poniéndote de su lado.

1. Deshacerse de la causa del incidente

Con mayor frecuencia, el manipulador utiliza una situación concreta: este es su as en la manga. Saturar de obsequios e insinuar constantemente el matrimonio, ayudar a la hora de encontrar empleo e imponer sus condiciones, las cuales, no coinciden con tus planes.

Priva al manipulador del motivo: del factor con el que está tratando de manipularte. Devuélvele su obsequio. Resuelve tus dificultades en el trabajo por tu propia cuenta. Disfruta, no le debes nada a nadie.

2. Desviar el foco de atención al manipulador

Lo que menos espera de su interlocutor el manipulador, que centra su atención en su objetivo, es una venganza instantánea, además, recurriendo a los mismos métodos.

Hazle preguntas en señal de respuesta, cuya simplicidad perturbará al manipulador. Puedes, por ejemplo, preguntarle:

  • “¿Realmente te importa mi opinión? Me parece que estás dándolo todo por hecho”.

  • “¿Estás dispuesto a apoyar mi decisión, incluso si esta no coincide con la tuya?”

  • “¿Realmente esperas que haga esto? Sabes que no me beneficia en absoluto”.

¿A un compañero le gusta delegar sus responsabilidades a los otros, entablando conversaciones de índole emocional y que confíen en él? Pregúntale si está dispuesto, a la próxima, a cumplir con tu parte de la tarea. Este tipo de preguntas permiten revelar lo absurdo de estas exigencias (¿o caprichos?) del manipulador. Planteando estas cuestiones, él verá la esencia de sus misivas y probablemente dé marcha atrás.

3. Abstraerse con la ayuda de simples métodos infantiles

En psicología, a menudo, las técnicas más sencillas son las que arrojan resultados sorprendentes. ¿Recuerdas que en la infancia hacíamos gestos con las manos por la espalda a los groseros del patio vecino?

El tiempo pasa, pero las tradiciones perduran. Muestra este gesto con una mano, tapándola con la palma de la otra. Mentalmente, dirígela al manipulador. Te sorprenderás, realmente funciona. No te rías e inténtalo.

4. Tratar al otro por su nombre

Esto no solo es agradable para el interlocutor, sino que también es beneficioso para ti mismo. La idea no es nada nueva: Dale Carnegie escribió en 1936 sobre la importancia de dirigirse a una persona por su nombre en su libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas.

Este tratamiento establece la comprensión mutua. Una nota importante: es mejor dirigirse al interlocutor con la forma derivada de su nombre que más le agrade. Pídele que se presente. ¿Cómo se llamará a sí mismo: Fran, Francisco o Francis? Vale la pena utilizar, precisamente, esta forma.

Las personas a las que tratamos por su nombre son más amigables con nosotros. Utiliza este método con el manipulador y es muy probable que pierda las ganas de aprovecharse de ti.

5. Mirar fijamente a los ojos

Al igual que en los casos anteriores, el objetivo de esta técnica es desequilibrar al manipulador. El primer paso es rechazar la misiva que no te interesa. No en vano, para un manipulador experimentado esto no será un obstáculo. Mira fijamente a los ojos de tu interlocutor, negándole su solicitud.

El compañero se sentirá acorralado. El contacto visual requerirá de una respuesta, por ejemplo, de una explicación. O bien esta acción le parecerá un reproche entre líneas, que también podría funcionar.

6. No permitirse generalizar

La táctica estándar del manipulador es sacar de contexto una situación específica y presentarla como un comportamiento típico del otro, generándole sentimiento de culpa y vergüenza.

Por ejemplo, la esposa se enojó porque su marido se olvidó de sacar la basura. Ella le reprocha que elude constantemente las labores domésticas, aunque obviamente se trata de un caso aislado.

No permitas al manipulador emplear tales generalizaciones. Tranquilamente, pídele que ponga como ejemplo situaciones que le permitieron llegar a esta conclusión.

  • “Quizás tengas razón. Vamos a recordar si hice lo mismo antes”.

7. Repetir hasta que nuestra idea cale en el manipulador

Una canción que no paran de ponerla molesta. Y no solo a un aficionado a la música. A los manipuladores tampoco les gusta escuchar la misma frase “en bucle”, especialmente si les resulta desagradable.

¿Sientes que tu interlocutor no deja de presionar intentando que tomes la decisión que más le conviene a él? Pensamos en una respuesta universal y la repetimos con una entonación firme propia de una persona que está completamente desprovista de emociones. Tantas veces como sea necesario para que lo comprenda el manipulador.

Respuestas universales: “No voy a hacer eso”, “No me gusta esta conversación”, “Vamos a dejar el tema”, lo importante es no cambiar la entonación y no expresar las emociones. Eso no debe sonar especialmente indiferente o sarcástico. Un ejemplo de este tipo:

— Pensaba que me entendías.

— Estoy dispuesta a escucharte de nuevo.

— ¿Qué sentido tiene hablar contigo si no eres capaz de escuchar?

— Estoy dispuesta a escucharte de nuevo.

— No entiendes las cosas sencillas. ¿Tal vez simplemente no quieras entenderme?

— Estoy dispuesta a escucharte de nuevo.

8. Distraerse y relajarse

Otra técnica de juego que ayuda a percibir la situación con ligereza y humor. Imagina que entre tú y el manipulador hay un gran acuario con gruesas paredes de cristal. Ningún sonido lo atraviesa. Solo ves el movimiento de los labios de tu interlocutor y ni siquiera puedes imaginar de qué está hablando.

9. Mantener la distancia

A los manipuladores les gusta invadir el espacio personal del otro, añadiendo el contacto corporal: acercarse más, tocar el brazo, dar palmaditas en la espalda. Para detener el proceso de manipulación, retrocede unos pasos. Esto te permitirá mantener las distancias e interrumpir el contacto.

Para muchos de nosotros no es fácil mantener la compostura o responder rechazando la comunicación interpersonal. En este caso, puedes pedirle a tu interlocutor hablar este tema por escrito. Esta solución es ideal, por ejemplo, en el trabajo.

10. Aplicar autoanálisis

Los manipuladores quieren infundir sentimiento de culpa en la víctima. Por ejemplo, los padres, ligeramente enfermos, se quejan de su salud, para que sus hijos acudan a ellos con la primera llamada, dejando a sus familias, trabajo y cosas importantes.

¿Atormentado por este sentimiento de culpa? ¿Estás de acuerdo con la opinión que te imponen sobre tu propia inutilidad, egoísmo, ingratitud? Formúlate las siguientes preguntas:

  • “¿Realmente soy egoísta? Después de todo, hice mucho por ella en el pasado. La semana pasada nos vimos tres veces, limpié su departamento, compré las medicinas y le dejé dinero”.

  • “¿De verdad soy tan malo? Hay cosas que muestran lo contrario”.

¿Alguna vez has caído en las trampas de un manipulador? ¿Qué métodos o técnicas te ayudaron a salir de estas situaciones desagradables? Comparte tu experiencia: puede ser útil para los demás.

Ilustradora Leisan Gabidullina para Genial.guru