11 Situaciones cotidianas en las que no vale la pena ayudar a los demás

Está comprobado científicamente que, por naturaleza, el ser humano tiene atributos de altruismo. Por eso, en ocasiones, tratamos de ayudar a las personas, incluso a expensas de nosotros mismos.

Genial.guru no está de acuerdo completamente con tal enfoque, y reconoce que existen situaciones en las que hacerle un favor a alguien no solo puede ser inútil, sino perjudicial, tanto para nosotros como para la otra persona. No siempre vale la pena ofrecer ayuda cuando...

Prestas tus servicios profesionales de forma gratuita

Probablemente hayas pasado por una situación en la que alguien te haya pedido ayuda porque lo que este sujeto necesita está relacionado directamente con tus actividades profesionales. Después de todo, “¿qué te cuesta hacerlo?”. Esto aplica especialmente para las profesiones artísticas, tales como pintores, publicistas, periodistas y diseñadores.

En este caso, al ayudar gratis no solo desvalorizas tus propios conocimientos, capacidades y habilidades, sino que también pierdes dinero, el cual podrías ganar al hacer lo mismo para otras personas.

No puedes hacer lo que te piden correctamente

La autora del popular artículo Por qué dejé de ayudar a las personas y te aconsejo hacer lo mismo, Cammi Pham, dijo que es mejor no ofrecer ayuda si no puedes brindarla correctamente. A modo de ejemplo, ella contó esta historia.

Sus padres se fueron al extranjero y le pidieron que cuidara sus flores. Pero Cammi no era muy buena en eso, así que una parte de ellas se inundó y la otra se secó. De acuerdo con su opinión, si ella hubiera aceptado con honestidad que no tenía idea de cómo cuidar las plantas, sus padres hubieran encontrado a una persona más competente para desempeñar esa tarea, y nada malo habría sucedido.

Frecuentemente le das dinero a alguien

Mendigos profesionales, amigos a los que siempre les hace falta un poco, familiares que constantemente intentan sobrevivir hasta la siguiente quincena... A todas esas personas también hay que aprender a decirles “No”. Ellas están tan acostumbradas a vivir de donaciones voluntarias y a contar con tu ayuda en todo momento que simplemente no se esfuerzan para cambiar su situación de alguna manera.

Muchas personas incluso rechazan un trabajo más rentable, pero, al mismo tiempo, más complicado, porque sienten que el dinero que ganan es suficiente. Debes dejar de gastar tu propio dinero en aquellos que ni siquiera lo aprecian.

La caridad no justifica su propósito

La caridad tóxica es la recaudación de fondos que no tiene como fin ayudar a los necesitados, sino satisfacer las ambiciones de alguien y crear una imagen de salvador entre aquellos que recaudan dinero para niños enfermos o animales. Tal caridad puede identificarse por una recopilación espontánea, la ausencia de algunos reportes y voluntarios falsos.

Al ver conmovedoras fotografías no hay que ceder ante las emociones y transferir dinero a la cuenta bancaria de personas desconocidas. De tal manera, no solo no ayudarás a quien esperabas, sino que únicamente le darás satisfacción a aquellos que se aprovechan de la desgracia de otros, tanto en el plano emocional como en el financiero.

El deseo de ayudar es una necesidad

Muchos psicólogos recomiendan no ayudar a una persona hasta que ella lo pida. Tal vez, esta no necesite de tu asistencia. Hay ocasiones cuando el deseo de ayudar es una gran necesidad para sentir que alguien te necesita o quedar bien expensas de otra persona, pero hacerlo solo molestaría al otro y lo retrasaría.

El verdadero motivo es satisfacer tu propia ambición

El triángulo dramático de Karpman es un modelo social y psicológico de relaciones entre las personas descrito por el psiquiatra Stephen Karpman. De acuerdo con él, una persona puede actuar en uno de tres papeles: víctima, acosador o salvador. Los objetivos del último son menos evidentes.

A primera vista, podría parecer que quieres ayudar a la víctima y que estás esforzándote al máximo por hacerlo. Sin embargo, en realidad, el salvador tiene motivos ocultos. Por ejemplo, le puede gustar sentir que alguien depende de él o que confían en él. En este caso, la ayuda solo es una posibilidad de cumplir un deseo propio.

La persona siempre suele confiar en alguien

Al superarse a sí misma, una persona adquiere experiencia, similar a la inmunidad contra algunas enfermedades. Si no dejas que el otro resuelva de manera independiente algunos de sus problemas, entonces no obtendrá las destrezas necesarias para superar situaciones parecidas en el futuro.

Al ayudarle, no tienes que hacer el trabajo de esta persona por completo. Solamente puedes facilitar su tarea si esta no puede solucionarla de manera objetiva.

Es tarea de los niños

Desde luego, esta no es una regla universal. Sin embargo, muchos padres intentan resolver y hacer todo por sus hijos, desde la elección de comida hasta las tareas escolares y la elección de amigos.

Un niño educado de tal manera simplemente no podrá hacer muchas cosas por si solo ni podrá tomar decisiones fundamentadas. Por ejemplo, no aprenderá a percibir una situación de manera autónoma si constantemente sus padres hacen eso por él, lo que afectará la construcción de sus relaciones a una edad adulta.

Sin embargo, a los niños se les tiene que dar el ejemplo y enseñarles cómo comportarse ante nuevas y complicadas situaciones. Al mismo tiempo, no es correcto dejarlos solos al momento de resolver tareas muy difíciles. De lo contrario, esto afectará su estado psicológico y la confianza hacia los padres y el mundo.

La ayuda excesiva conduce a una percepción distorsionada del mundo

Ayudar en todo a un niño de manera constante esconde otra amenaza. Si él no aprende a lidiar con las dificultades por sí solo y no comprende que no todo ocurrirá como él quiere, entonces podrá caer frecuentemente en un estado de frustración en el futuro.

Esto ocurre cuando las expectativas de la realidad y los deseos no se ajustan a las posibilidades o a lo que está ocurriendo en ese momento, debido a lo cual, una persona parece quedarse inmóvil. La gente comienza a experimentar estrés, preocupación e irritabilidad, y, más adelante, la frustración puede generar depresión.

Ayudas “por qué” y no “para qué”

Con frecuencia ayudamos a una persona porque es nuestra amiga, familiar o alguien que nos hizo un favor en el pasado. Sin embargo, algunos especialistas aconsejan no prestar atención a lo que ya sucedió, sino al futuro. Es decir, ayudar a cumplir un objetivo. De tal manera, la asistencia será más útil y estará dirigida hacia los resultados.

Otorgas regalos a niños que viven en hogares infantiles

Esto puede parecer extraño, pero cada vez son más los especialistas que aconsejan no entregar regalos especiales o personales a niños que viven en hogares infantiles. Ellos se acostumbran al hecho de que muchas cosas aparecen simplemente porque sí y no aprenden a valorarlas. Además, con frecuencia, esto conduce a conflictos con el grupo infantil, y, en el futuro, a problemas en la vida adulta.

Es mejor regalarles a estos niños tu tiempo y atención. Algunas cosas prácticas pueden ser útiles, por ejemplo, lápices, tijeras, plumas, sacapuntas, entre otras.

Según tu opinión, ¿en qué situaciones no vale la pena ayudar a otras personas? Cuéntanos en los comentarios.

Ilustradora Inna Grevtseva para Genial.guru
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