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12 Hábitos de las personas mayores que deben alertar a los hijos y nietos (tal vez padecen un trastorno mental)

La demencia es la pérdida progresiva de las funciones cognitivas, que generalmente comienza después de los 65 años. En todo el mundo, hay casi 50 millones de personas que viven con este diagnóstico, y su número se está aumentando. Según algunas previsiones, en 2030 llegará a 75 millones, y en 2050 a 132 millones. Una de sus causas es no acudir al médico a pesar de que los primeros síntomas aparecen 5-10 años antes de que la enfermedad ocupe su lugar en la vida del anciano. Si los notas a tiempo y haces que la persona mayor reciba su tratamiento médico, puedes conseguir que lleve una vida plena durante más años.

Genial.guru ha estudiado folletos médicos para pacientes con demencia y libros especializados, y ahora comparte contigo los síntomas más frecuentes de la enfermedad y los no evidentes. Al final del artículo te espera un bono: ejercicios mentales simples que determinarán rápidamente si debes tener algún motivo de preocupación.

1. Suspicacia

La suspicacia puede manifestarse en diferentes áreas de la vida. El caso más frecuente es la obsesión de que alguien quiera robar algo a la persona mayor o ya lo haya hecho. Y la culpa recae sobre los familiares o vecinos. Con menos frecuencia, una persona cree que está siendo envenenada por los mismos parientes o vecinos.

También hay casos de desconfianza a los servidores públicos: los ancianos no quieren abrir la puerta a la policía o a los médicos, porque los consideran estafadores.

2. Falta de interés en asuntos domésticos

Siempre que estuviera presente anteriormente. Digamos que la abuela solía lavar bien los platos y hacer las camas por la mañana. Si de repente dejó de hacerlo, esta es una señal alarmante. Por lo general, va acompañado de otros problemas domésticos insignificantes: si se revienta alguna tubería en el departamento o el fregadero se atasca, la abuela, con más probabilidad, llamará a sus parientes, pero ella misma, no va a emprender nada. La incapacidad de actuar en una situación inusual es un síntoma muy claro.

3. Hacer las mismas preguntas

Por supuesto, cada persona puede olvidar algo y equivocarse, por lo que es importante prestar atención a lo que se convierte en la tendencia. Si la abuela te pregunta lo mismo todos los días y luego ocurre un cambio de circunstancias, pero sigue preguntándolo, debes llevarla a un especialista. Sin embargo, se trata de un caso extremo. Las manifestaciones iniciales no son tan evidentes: equivocaciones ocasionales, la repetición de la misma pregunta y la interrupción instantánea de sí misma (la abuela recuerda repentinamente que ya lo había preguntado).

4. Vagar sin propósito por el departamento

La vagancia puede pasarse desapercibida: el anciano deambula por la casa tocando cosas, quizás las cambia de lugar, pero te parece que está ocupado. Si durante tal “paseo” al anciano se le hace una simple pregunta, es probable que no te escuche o se desoriente.

En lugar de vagar, puede estar obsesionado por cambiar las cosas de lugar. Por ejemplo, la abuela arrastra una pila de libros de una habitación a otra semanalmente, porque “le gusta” o “la calma”. En este caso tiene sentido realizar las pruebas de la presencia de signos tempranos de demencia.

5. “Agudización” de los rasgos de personalidad predominantes

Esto es un rasgo característico de la edad avanzada en general, por lo que es importante no confundirlo con la demencia, cuando los rasgos de personalidad suelen ser exagerados hasta tal punto que parecen caricaturizados. Una persona codiciosa puede convertirse en Rico McPato y literalmente marchitarse por el oro: guardar dinero, incluidas monedas de poco valor, y esconderlo. Pero los cambios progresan poco a poco, y a los familiares les parece que el anciano simplemente presenta cambios en su temperamento.

6. Desorientación temporal

Suena aterrador, pero de hecho, es casi imperceptible para otros. Se manifiesta como: a la persona le resulta difícil recordar la fecha y el día del mes; a veces le cuesta determinar la hora según el reloj con las manecillas; apenas puede sentir cuánto tiempo ha pasado desde un determinado momento. Por ejemplo, el anciano sale a caminar por 1 hora, y regresa en 15 minutos o en 3 horas pensando que han pasado 60 minutos.

7. Síndrome de acumulación compulsiva

Se manifiesta de diferentes maneras: una persona codiciosa puede negarse a tirar cosas innecesarias a la basura e incluso llevar cosas útiles, desde su punto de vista, de la basura a su casa. Otras personas suelen coleccionar “recolectores de polvo”: estatuillas de gatos y perros, numerosos juegos de ropa de cama, toallas y otras cosas. Un indicador claro de que la codicia ya está fuera del control es la falta de espacio para guardar cosas nuevas y la renuencia de usarlas.

8. Incapacidad para hacer planes realistas

Acompañada de romanticismo. Se manifiesta de manera extremadamente simple: una persona sueña con algo que obviamente es imposible. Por ejemplo, asegura que conquistará el Everest o comprará una casa junto al mar (cobrando una pensión muy modesta). Puede soñar cómo se reunirán todos los parientes mientras que en la familia no existe esa tradición.

9. Repentina pérdida o aumento de peso

Un grupo de científicos de Corea cree que el cambio de peso está directamente relacionado con la demencia. Además, los cambios del peso corporal pueden ser insignificantes.

  1. En los hombres que aumentaron repentinamente más del 10% de su peso, el riesgo de desarrollar demencia aumenta en un 25%.
  2. Para las mujeres en la misma condición, la probabilidad es ligeramente menor: 17%.

Tal síntoma es uno de los primeros, pero por supuesto es insuficiente para diagnosticar la demencia. El peso corporal puede variar debido al cáncer o alguna enfermedad cardíaca. Aunque, ante cualquier duda hay que consultar al médico.

10. Descontento por su incapacidad de hacer algo

Es como una etapa de reconocer que algo está mal. Una persona mayor se da cuenta de uno de los signos y se pone muy molesta. Por ejemplo, se ha dañado la cerradura de la puerta, pero no se le ocurre llamar a un cerrajero y no sabe cómo otras personas resuelven este problema. Semejante incidente es capaz de sacar a una persona de sus casillas: puede quejarse de su inutilidad e incluso llorar.

11. Ganas de estar solo

Un anciano que se da cuenta de que está cambiando puede evitar reflexivamente a la sociedad. Este es un tipo de defensa psicológica: le teme al mundo exterior, que de repente se vuelve casi extraño para él. En las fiestas familiares, una persona así se sentará un poco lejos de sus familiares y, muy probablemente, comenzará a gruñir y expresar su descontento. Por supuesto, esto se refiere a aquellos que siempre han sido socialmente activos y sociables.

12. Uso de muletillas e interjecciones que se repiten constantemente

Significa el empobrecimiento del vocabulario. Por supuesto, este signo se refiere solo a las personas educadas que solían hablar a la perfección y pueden haber sido maestros. Con el tiempo, los términos que son difíciles de pronunciar y las palabras raras desaparecen de su vocabulario. Pero permanece la necesidad de hablar de forma sofisticada, por lo tanto, los vacíos se llenan de exclamaciones emocionales, gestos y muletillas.

A menudo, este síntoma se acompaña de la pérdida de interés en los libros. El hecho es que una persona no solo olvida las palabras difíciles, sino que también se le hace difícil leerlas. Al tropezarse con ellos, experimenta una gran incomodidad ya que no puede entender lo que significan. Por lo tanto, abandona el pasatiempo intelectual en favor de la paz mental.

Bono: diagnóstico casero

Existen un montón de pruebas para diagnosticar la demencia. Las más reconocidas de ellas son: 6CIT, SAGE, MMSE. Cada prueba contiene una pequeña cantidad de preguntas y verifica anomalías cognitivas o mentales.

Muéstrale al anciano esta prueba y dale 15 minutos para completarla. Si la persona sabe hacer solo la mitad de las tareas, es posible que ya tenga algunas deficiencias cognitivas. En este caso, debería visitar al médico.

Esperamos que no tengas que enfrentar a esta enfermedad, pero aun así te recomendamos que prestes más atención al comportamiento de tus familiares ancianos. ¿A qué otros síntomas debemos estar atentos en las personas mayores?

Ilustrado por Alice Perkmini para Genial.guru