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5 Consejos que te ayudarán a criar a un niño emocionalmente fuerte

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Seguramente, al menos una vez en tu vida, debes haberte preguntado por qué los niños con cualidades iniciales similares se desarrollan de manera diferente. ¿Por qué algunos de ellos tienen éxito en muchas áreas de la vida y otros no?

La inteligencia emocional es lo que les aporta fuerza a nuestros hijos. No se hereda, pero cada padre puede desarrollarla en su niño.

En Genial.guru tampoco somos indiferentes al futuro de nuestros hijos. Es por eso que investigamos este asunto más a fondo y estamos dispuestos a compartir la información que encontramos contigo.

Qué es la inteligencia emocional

El profesor de psicología John Gottman cree que el secreto de la educación consiste en cómo interactuamos con los niños cuando atraviesan momentos emocionales. En su libro Raising an Emotionally Intelligent Child, el autor habló sobre un estudio a largo plazo en el que participaron 56 familias.

Resultó que los niños cuyas familias practicaban la educación emocional no solo se entendían mejor, sino que también sabían cómo calmarse rápidamente en situaciones estresantes y eran menos propensos a desarrollar enfermedades. La capacidad de sentir al interlocutor y de comprender sus emociones aporta muchos bonos en la edad adulta. Puedes enseñarle todo esto a tu hijo, y te contaremos cómo.

1. Comprender las emociones del niño

A veces nos cuesta entender las emociones de un niño, así que debes imaginarte en una situación similar, pero en el mundo adulto. Por ejemplo, tu hijo llegó de la escuela molesto porque su mejor amigo jugó con otro niño durante todo el día. Ahora imagina que quieres hablar sobre el comportamiento inusual de tu esposo con tu amiga a la hora del almuerzo, pero ella se comporta de manera extraña todo el día: apenas te saluda, y discute algo con un colega durante varias horas. Ciertamente no entiendes que pasó con ella.

  • Ejercicio. Si te resulta difícil imaginarte en una situación que molesta a un niño, puedes intentar lo siguiente: copia su pose y expresión facial por un par de minutos. Por ejemplo, baja los hombros y mira desanimado al piso. Después de un tiempo, comprenderás cuán cruel es la vida y cuán vanos son los intentos de cambiar algo.

2. Comprender que la expresión de las emociones del niño es siempre una razón adicional para acercarte a él

Ser un salvavidas, ayudar a alguien que te importa y obtener el reconocimiento de él es muy agradable. Conviértete en una persona de este tipo para tu hijo. Después de todo, eres realmente el único que puede apoyarlo.

  • Ejercicio. Para ayudar al niño a comprenderse mejor, debes preparar tarjetas con personajes que representan diferentes emociones. En un momento difícil, invítalo a examinar cuidadosamente las tarjetas y a elegir las que mejor describan sus emociones. Tal ejercicio puede hacerse en una situación normal, por ejemplo, para hablar sobre las emociones más vívidas experimentadas durante el día.

3. Escuchar al niño y confirmar que sus sentimientos son razonables

Escuchar con comprensión y estar interesado te ayudará a construir un puente entre tu hijo y tú. Solo necesitas escuchar, observar y pronunciar los sentimientos que experimenta el niño. Esto le hará comprender que estás de su lado. No es necesario tratar de explicar y proponer soluciones. En esos momentos, las observaciones simples funcionan mucho mejor, por ejemplo, “estás molesto porque se rieron de ti”.

  • Ejercicio. Lleva a cabo el juego “Sinceridad”. Pregúntense mutuamente cómo se sienten en una situación particular y qué les ayuda a sentirse mejor. Por ejemplo, un niño puede contarte lo que experimenta cuando el maestro lo envía a la pizarra, y tú, cuando te llama tu jefe. Pueden hacerse cualquier pregunta, lo principal es que se relacione con sus sentimientos y sea interesante para los dos.

4. Ayudar al niño a nombrar la emoción que está experimentando

Cuando hablamos de emociones, las sensaciones poco claras, adimensionales y terribles se convierten en algo más comprensible y definido. Al mismo tiempo, el niño se da cuenta de que tales sentimientos surgen en todas las personas, que son normales y naturales.

  • Ejercicio. Es importante mencionar los nombres de las emociones en la conversación. Trata de introducir en tu vida diaria una oración que incluya las palabras “Siento que... porque... me alegraría que...”. Es decir, al comunicarte con un niño, podrías decir: “Me preocupa cuando das saltos en esta escalera porque puedes caerte. Me alegraría que te bajaras de ella”.

5. Ayudar a resolver un problema

La tarea de cualquier padre es guiar a su hijo en la dirección correcta. Descubre qué resultado espera y ayúdalo a identificar objetivos y a pensar en posibles soluciones. Incluso si no es una buena idea, pero no se dañará a nadie, deja que lo pruebe. Por ejemplo, tu hijo quiere dulces para la comida, y no sopa, discutan sobre las formas de alcanzar ese objetivo.

  • Ejercicio. Lleva a cabo el juego “Problema”. En un ambiente relajado, pueden intentar pensar en opciones para superar una situación ficticia. Comienza con las palabras: “¿Qué harías si...?”. Para que el niño se interese por el juego, puedes responder a tu propia pregunta tú mismo. Esto le enseñará a idear diferentes formas de resolver un problema. Cuando surja una verdadera dificultad, solo recuérdale con qué facilidad se enfrentó a semejante rompecabezas antes.

Casos en los que vale la pena posponer la educación emocional

Las condiciones para llevar a cabo este tipo de educación no siempre son ideales. Cuando no puedes sumergirte de inmediato en el mundo de las emociones de un niño, es mejor posponerlo. No comiences conversaciones emocionales serias en los siguientes casos:

  • No tienes suficiente tiempo. Si en un cuarto de hora comienzas las negociaciones con un cliente importante y tu hija no quiere ir a la escuela debido a una pelea con un amigo, es poco probable que cumplas con los plazos. Mirarás constantemente el reloj y ella sentirá que no tienes tiempo para escucharla. Solo pospón esta conversación unas pocas horas.
  • No están solos. Las conversaciones importantes se llevan a cabo sin testigos. De esta forma, nadie se distraerá, y todos se sentirán más libres y más cómodos.
  • No tienes recursos. Cuando no tengas la suficiente paciencia para escuchar con atención y empatizar con el niño, no lo hagas. Relájate y descansa, y luego, durante la conversación, podrás comprenderlo mejor y ofrecerle tu ayuda.
  • Hay trastornos de conducta graves. A veces, los niños cruzan las líneas, pero entendemos que fue debido a algún evento (por ejemplo, el divorcio de los padres). Al enterarte de que tu hijo se ha ausentado de la escuela durante un mes, no tienes que buscarle las excusas. Es mejor separar los eventos: cuéntale sobre la inadmisibilidad de su comportamiento, y la razón de su conducta podrá discutirse más adelante.

¿Crees que la educación emocional es un sistema racional? ¿Estas propuestas te parecen aplicables y correctas? Comparte tus pensamientos con nosotros en la sección de comentarios.

Ilustrado por Marat Nugumanov para Genial.guru
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