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Cómo reconocer a un “padre helicóptero” y consejos para cambiar este método de crianza

No hay dudas de que, cuando criamos a nuestros hijos, lo hacemos con todo el amor del mundo y las mejores intenciones. Sin embargo, hay algunas de nuestras actitudes que podrían estar dañando a los niños y socavando su autoestima. Ser “padres helicóptero”, es decir, controlar y gestionar permanentemente las necesidades de los pequeños para evitarles conflictos o frustraciones, es un ejemplo de ello.

Genial.guru quiere acompañarte en la crianza de tus hijos y, por eso, preparó este artículo en el que te cuenta cuáles son las actitudes más comunes de los “padres helicóptero” y te brinda algunos consejos para no convertirte en uno.

1. Hablan en plural

Este tipo de práctica es muy común en los “padres helicóptero”. Dicen, por ejemplo: “¡Qué cantidad de tareas nos ha mandado la maestra hoy! ¡Pasaremos varias horas resolviéndolas!” para referirse a los deberes que son propios del niño. De esta forma, y sin darse cuenta, los adultos absorben poco a poco la identidad del niño borrando los límites entre un individuo y otro. Es como si el adulto y el pequeño se fusionaran en una misma persona.

Este tipo de actitud no solo es dañina para los padres, que añaden una actividad extra a todas las que ya tienen, sino también para los niños, ya que les impide desarrollar sus propias habilidades de autocontrol y resolución de conflictos.

2. Complacen en todo a los niños

Es difícil no consentir a los hijos, sobre todo cuando nos miran con sus caritas tiernas y nos ponen esos ojitos capaces de derretir hasta el corazón más duro. Sin embargo, complacer en todo a los niños y rápidamente es otra típica práctica de “padre helicóptero”. Estar siempre disponibles para entretener a los pequeños o tener el sí demasiado fácil podría generarles más daños que beneficios.

Si esto sucede, los más chiquitos de la casa pensarán que son el centro del universo, perderán la capacidad de lidiar con la frustración y el enojo que genera no poder tener siempre lo que uno desea y, lo peor de todo, no entenderán que se necesita esfuerzo y constancia para ganarse las cosas.

3. Llenan de actividades la agenda de los niños

Otro de los errores que cometen los “padres helicóptero” es la sobreestimulación de los niños. Suelen llenarles la agenda de actividades extracurriculares pensando que, de esta forma, los preparan mejor para la vida. Y, si bien es cierto que algunas de estas actividades son necesarias, también es verdad que los niños necesitan estar en calma y disfrutar de no hacer nada.

La sobreestimulación puede afectar el aprendizaje en forma negativa, ya que el exceso de estímulos provoca que estos ya no generen la misma satisfacción, lo que hace necesario buscar cada vez más estímulos. Esto podría conducir al desarrollo de niños demasiado inquietos o con problemas para mantener la atención.

4. Mantienen a los hijos en una “cajita de cristal”

Podríamos decir que esta es la característica principal de esta forma de crianza. Los padres sobreprotegen a sus hijos y los monitorean constantemente eliminando cualquier obstáculo que se les presente en el camino.

Los niños están inmersos en una especie de “caja de cristal” en la que casi no tienen que lidiar con los conflictos típicos que la vida les presenta a su edad, porque siempre estará el adulto para resolverlos. Así es como los pequeños podrían no desarrollar habilidades importantes como el autocontrol y la posibilidad de manejar sus propias emociones y comportamientos.

5. Casi nunca dicen que no

Aunque puede resultar un poco antipática, la palabra “no” es fundamental para la educación de los niños y es un término que difícilmente los “padres helicóptero” tengan incorporado a su vocabulario. Sin embargo, pronunciar el “no” es importante para que los niños aprendan a tolerar la frustración y a empatizar con los sentimientos de los demás.

Aunque no es buena idea usar este término en forma indiscriminada porque podría perder valor, sí es recomendable utilizarlo en situaciones concretas, dándoles a entender a los pequeños que comprendemos sus sentimientos a pesar de la negativa.

Consejos para evitar ser un “padre helicóptero”

1. Dejarlos cometer errores

Una de las tareas fundamentales de los padres es acompañar y guiar a los hijos sin resolver absolutamente todos sus problemas, pues allí está la clave del aprendizaje. Por eso, para no ser un “padre helicóptero”, es clave dejar que los niños cometan errores. Esto les ayudará a practicar su capacidad de resiliencia, su confianza y su autoestima.

Por supuesto que nos referimos a permitirles equivocarse en situaciones controladas por los adultos en las que su seguridad no esté en riesgo.

2. Ser submarino en vez de helicóptero

La palabra “submarino” podría ser una buena metáfora para describir la actitud que podrían tomar los padres en la crianza de los hijos. En vez de estar sobrevolando la cabeza de los niños como un helicóptero que todo lo controla y todo lo ve, es preferible mantenerse por debajo de la superficie atento a las necesidades de los niños, pero sin ejercer ese monitoreo y esa presión constantes.

Está de más decir que siempre estaremos disponibles para nuestros hijos, pero dejarles sus propios espacios y que acudan a ti cuando lo necesiten es mucho más saludable.

3. Practicar la desatención

Si el niño es recién nacido, desatenderlo no es una opción viable. Pero, a medida que van creciendo, puede que los niños se pongan un poco más demandantes y reclamen nuestra atención constantemente.

Priorizar otros aspectos de la vida que no sean los hijos y dedicarles tiempo a nuestras cosas mejorará la calidad de vida de toda la familia. El pequeño no se sentirá “el centro del mundo” y aprenderá a lidiar con sus sentimientos, y los adultos recuperarán sus valiosos espacios personales.

¿Reconoces alguna de estas actitudes en tu forma de crianza? ¿Cuál? ¿Qué podrías hacer para cambiarla?

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