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6 Modelos de comportamiento que convierten a personas normales en “padres aprovechados”

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Todos los padres aman a sus hijos, y es muy natural. Pero hay algunos adultos que creen que la paternidad les otorga derechos y beneficios, los hace mejores y más sabios que los demás. Les encanta compartir su experiencia invaluable cuando nadie la pide, gastan el tiempo de sus colegas con largas historias sobre su hijo en medio de la jornada laboral y exigen que les atiendan sin hacer cola en el supermercado. Digamos que son “padres aprovechadores”, individuos que combinan los peores modelos de comportamiento de los padres.

En Genial.guru creemos que el fanatismo es malo en cualquier aspecto de la vida, incluso cuando se trata del afecto por la familia. Es por eso que recopilamos las manifestaciones más absurdas del amor de los padres y encontramos estudios que demuestran que este comportamiento no solo molesta a los demás, sino que, en última instancia, los perjudica tanto a ellos como a sus propios hijos.

1. Infringir las normas de comportamiento público, escondiéndose detrás de su niño

Para algunos adultos, un niño es un tipo de permiso para cualquier comportamiento que sea conveniente para ellos, incluso si va más allá de las normas sociales. Se puede expresar de cualquier manera: pasar por la caja sin hacer cola en el supermercado, sin siquiera pedir el permiso, desvestir al niño en el medio del parque para que haga sus necesidades o llevar a un niño bastante adulto al vestuario de mujeres. Y, como regla general, cualquier progenitor, al escuchar algún comentario, incluso totalmente inofensivo, está dispuesto a explotar en una diatriba diciendo que se están violando sus derechos.

2. Creer que su niño siempre tiene razón

Hace cien años, los niños obedecían incondicionalmente a adultos y prácticamente no tenían derecho de manifestar su opinión en la familia. Algunos padres modernos por el contrario están seguros de que el niño es el miembro principal de la familia y cualquier reproche o crítica le causará un daño irreparable.

Pueden encontrar una excusa para cualquier travesura de su “bebé”. ¿Les pega a otros niños? Seguramente fueron ellos quienes iniciaron la pelea. ¿Le robó el dinero a su hermana? Probablemente solo quería gastar una broma. ¿Comió golosinas sin pagar en la tienda? Bueno, es un niño, simplemente no pudo resistir la tentación. A menudo, estos adultos no quieren ser responsables de las acciones del niño y se esconden detrás del hecho de que es pequeño e ingenuo. Lo que, por supuesto, molesta a todos los demás.

3. Considerarse mejor que las personas sin hijos

En algunos casos, en lugar de ser un nuevo miembro de la familia, el hijo o hija amado se convierte en una forma de mejorar el estatus social. Algunos adultos creen que desempeñan sus deberes cívicos mediante la procreación, el niño los hace más importantes y significativos.

Desafortunadamente, esto es más notable en personas que no tienen otros logros e intereses en la vida. Después de todo, simplemente convirtiéndose en mamá, puedes vencer la batalla con tu amiga que tiene una carrera exitosa, insinuando que ya cumplió los 30 y todavía no tiene hijos. O decir a un amigo que es infantil por el hecho de que viaja 5 veces al año en lugar de hacerse más responsable y serio. Pero el único resultado de esta actitud es la renuencia de continuar la relación contigo.

4. Desprecian el trabajo

Después del nacimiento de los hijos, algunas mujeres deciden dedicarse plenamente a su educación, y es bastante normal. Especialmente cuando tienen varios hijos. Sin embargo, entienden que su elección no es la única correcta. Hay quienes prefieren regresar al trabajo lo más rápido posible, incluso hay mujeres que se niegan a tener hijos por el bien de su carrera.

El caso de aquellas que han decidido que los niños son su profesión y su vocación es muy diferente. Estas madres exigen respeto y reconocimiento social por el hecho de tener un hijo, creen seriamente que todas las personas odian sus trabajos, pero se ven obligadas a trabajar por dinero y miran con desprecio a las madres que tienen empleo.

5. Ser orgulloso de que el niño siempre tiene prioridad

Para algunos padres, el lema “solo lo mejor para los niños” es el principal mandamiento de la educación. La madre en una familia de este tipo puede decir con orgullo que renunció su carrera para dedicar todo el tiempo a los hijos, y el padre, que lleva varios años sin vacaciones porque los niños siempre necesitan algo: nuevos juguetes, dispositivos electrónicos y viajes de recreo.

Es difícil de decir si este enfoque beneficia a los niños. Es poco probable que un niño que está acostumbrado a pensar en sí mismo como el centro del mundo quiera querer cuidarse a sí mismo con el tiempo, porque esta función también la desempeñan perfectamente los padres. A menudo, esto lleva al hecho de que los parientes ancianos mantienen a sus hijos e hijas adultos, porque por alguna razón, nunca les va bien en las cosas y necesitan su apoyo todo el tiempo.

6. Exigir condiciones especiales

Por supuesto, no se trata de ceder el asiento a una mujer embarazada en el transporte público, sino de cosas más globales. Por ejemplo, salir temprano del trabajo o solicitar permisos laborales escondiéndose detrás del hecho de que tu hijo está solo en casa, incluso si ya está en la escuela secundaria.

Exigir que te dejen pasar sin hacer cola en la tienda, que te cedan el paso o un banco del parque porque el niño necesita descansar en la sombra: todas estas cosas dan la impresión de que algunos padres están aprovechando a sus hijos para conseguir condiciones más cómodas en la vida, lo que no puede dejar indiferente a los demás. Especialmente si ellos mismos tienen hijos, pero no consideran que otras personas les deban algo por este motivo.

Bono: ¿por qué es peligroso convertir al niño en el centro de tu vida?

Si nos fijamos en la investigación moderna, quedará claro que la obsesión con el niño perjudica tanto a él como a sus padres:

  • Muchas madres jóvenes admiten que están deprimidas y se sienten insatisfechas debido a la falta de tiempo libre y actividad social.
  • Los padres jóvenes a menudo envidian a los amigos sin hijos que viajan con más frecuencia y gastan más dinero en ellos mismos, y sienten que la vida se les escapa.
  • Aquellos que han dedicado toda su vida solo a la paternidad, a menudo sienten el vacío y la pérdida del significado de la vida cuando los niños crecen y se van.
  • Los niños sobreprotegidos en la infancia a menudo se vuelven más ansiosos, propensos a la depresión y tienen más problemas para adaptarse en la edad adulta porque no están acostumbrados a confiar en sí mismos.

Por otro lado, los niños que están acostumbrados a la independencia, crecen más felices y confiados. Y los padres que pasan más tiempo juntos y comparten sus aficiones tienen menos probabilidades de divorciarse y, en general, se sienten más cómodos en la familia.

La vida es multifacética, y los hijos son una de sus partes más importantes. ¿Entre tus conocidos hay personas que sufren de “síndrome de padres aprovechadores”?

Ilustrado por Yekaterina Ragozina para Genial.guru
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