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7 Parámetros de los pasajeros que las azafatas evalúan discretamente durante el embarque

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El perfilado (elaboración y evaluación del retrato psicológico de un pasajero aéreo) no termina en la aduana. Después de pasar por el servicio de seguridad, el pasajero se sube al avión, donde lo más interesante apenas comienza. Las azafatas sonrientes y bellas son en realidad escáneres ambulantes que pueden distinguir a un chico bueno de un alborotador con solo mirar a los ojos del pasajero.

En Genial.guru, nos enteramos de 7 parámetros que las azafatas evalúan al dar la bienvenida a los pasajeros.

1. La azafata se fijará en ti si no la saludas

Cuando embarcas el avión, te saludan por una buena razón: esto es parte de la prueba. Si te resulta difícil decir “buenas tardes” en respuesta, entonces no vale le pena de pedirte ayuda incluso en una situación de fuerza mayor. Esto es exactamente lo que pensará la azafata y tendrá toda la razón, porque cuando devuelves el saludo demuestras intenciones amistosas y la ausencia de hostilidad, de esta manera demostrando que puedes convertirte en un excelente asistente.

2. No miras a los ojos

La azafata mira cuidadosamente a los ojos de los pasajeros, dándoles la bienvenida a bordo del avión. Si el pasajero no mira a los ojos, entonces esta es una razón para tener cuidado. La tecnología es simple: un niño travieso mira hacia otro lado después de haber cometido alguna travesura, y un adulto, al hacer algo malo. Al mismo tiempo, la azafata no va a sospechar de cualquiera que mire hacia otro lado: esta es solo una de las señales que delata a un pasajero que está extremadamente incómodo.

3. Si tienes cara pálida y nariz enrojecida

Antes de abordar un avión, en caso de sospecha de enfermedad, los empleados del aeropuerto pueden pedirle al pasajero que proporcione un certificado médico que indique que la enfermedad no es peligrosa para los demás y no se transmite por vía aérea. Pero a una persona que tiene catarro, tose, pero logró bajar la fiebre y declara que es “simplemente alérgico a los gatos”, podrían denegarle el acceso al avión. Para la azafata, esto es un dolor de cabeza, porque tendrá que prestar especial atención a ese pasajero, preguntándole cortésmente sobre su estado de salud y, si es necesario, buscar un nuevo asiento para él, lejos de los indignados compañeros de vuelo sanos.

4. Si tienes carteles o folletos en tus manos

¿Tal vez, tan pronto como el avión tome la altura, empieces a promover agresivamente la paz mundial, molestando a los pasajeros? La tarea principal de la azafata es hacer que el vuelo sea seguro y cómodo. Por lo tanto, los entusiastas que están ansiosos por compartir su sabiduría y descubrimientos con los demás, son una verdadera pesadilla para ellas.

5. Si usas muchas interjecciones o tartamudeas al responder una pregunta

El tartamudeo y las interjecciones son señales de intranquilidad. Un motivo de preocupación será una velocidad de habla demasiado alta o, por el contrario, un ritmo más lento. Así es como se comportan los intrusos que intentan ocultar sus intenciones. Por supuesto, esto no significa que, si no respondes rápidamente y con una voz de presentador de radio la pregunta de si prefieres la carne o el pescado, entonces se sospechará de algo, pero un discurso arrastrado seguramente hará que la azafata se fije en ti.

6. Tienes un físico de Apolo

Si una azafata mira tus bíceps con una sonrisa, no lo hace porque finalmente encontró a un hombre guapo y no puede dejar de mirarlo, aunque también es posible. De hecho, ella te identificó como un asistente potencial. Resultarás útil si necesitan calmar a un pasajero violento, ayudar a una anciana a subir su bolso al compartimiento de equipaje de mano, abrir una puerta de emergencia. Además de los hombres fuertes, a los asistentes de vuelo les encanta la presencia de médicos, rescatistas y pilotos a bordo.

7. Si estás demasiado nervioso

Rascarse la cabeza y las muñecas, tensión de los músculos faciales, toser, rigidez de los movimientos, asentir y sacudir la cabeza, los cambios frecuentes de la postura, junto con otros signos no verbales indican que la persona está tratando de ocultar algo, tal vez incluso tramando algo. Las sonrisas y los chistes sin parar son señales del estado de emoción excesiva. Esos pasajeros, igual que aquellos que aprietan firmemente el reposabrazos, pueden necesitar ayuda, asimismo requieren más atención y paciencia. Una persona en un estado mental inestable se identifica de inmediato, los asistentes de vuelo recuerdan su asiento y no le quitan el ojo de encima. De hecho, el nerviosismo excesivo puede convertirse en acciones agresivas, lo que afectará la seguridad del vuelo.

En conclusión, repetimos una vez más que la elaboración de perfiles no es sacar conclusiones a base de una sola palabra o acción, sino es un conjunto de métodos para evaluar y predecir el comportamiento. Nuestra seguridad depende de la atención y la capacidad de los asistentes de vuelo de sacar conclusiones. Deberías admitir, por el bien de todos, que hay que soportar una mirada atenta, saludar y sonreír. ¿Alguna vez has viajado en avión con pasajeros extraños?

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