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9 Errores que las personas pueden cometer durante una conversación (y después no comprenden por qué se alejan de ellas)

La desvalorización es una violación a los límites de una persona. A veces es mejor quedarse callado que decir ciertas frases, a pesar de que puedan parecer inofensivas o incluso alentadoras. “¿Qué estás leyendo? ¿Otra vez lo mismo? ¡Cambia a literatura científica!”. Podría parecer que no has dicho nada ofensivo, pero ¿por qué en el interior de la otra persona comienza a crecer una molestia? Porque sus intereses han sido menospreciados e incluso le propusieron reemplazarlos por otros. Una sola frase basta para desvalorizar lo que sea, desde emociones y sentimientos hasta méritos personales.

Genial.guru eligió algunas de las frases más comunes por las que frecuentemente una conversación no se desarrolla como deseamos. Por supuesto, las personas pueden expresar sus pensamientos y sentimientos de la manera que consideren más conveniente, pero aun así vale la pena estar un poquito atentos con respecto a nuestro interlocutor.

“Debiste pensar eso antes”

En esta vida no pueden predecirse muchas cosas. Es imposible saber de antemano que la profesión que elegiste puede dejar de gustarte, o que una persona amada podría comenzar a comportarse de diferente manera. No es posible prepararse para algunas de estas situaciones y, además, todos cometemos errores. Por eso, posiblemente, vale la pena mostrar un poco de paciencia hacia las personas y tratar esas cosas con humor.

“Mi Lupita definitivamente compartiría sus juguetes con los demás”

Imagina que tus familiares toman tu bolso favorito o tu preciado automóvil y se lo dan a una persona desconocida con las siguiente palabras: “No es egoísta, ¡por supuesto que lo compartirá!”. ¿Acaso no experimentarías un montón de sentimientos desagradables? ¿Qué crees que sentiría un niño que no puede controlar sus emociones, entonces? A los 3 años, un niño comienza a mostrar signos de su personalidad, por eso es obligatorio pedirle permiso para tomar su peluche, proponer un juego alternativo o un intercambio de algún juguete. Si el niño dice que “no”, entonces es “no”. Es precisamente en la infancia cuando una persona aprende a defender sus intereses y a poner límites.

“No es Brad Pitt, pero bueno...”

O, de otra manera, “No es Angelina Jolie, pero está bien”. A tales comentarios venenosos dan ganas de responder de la siguiente manera: “Si tienes envidia, mejor cállate”. Cuando critican el aspecto físico de una persona, no hay ningún tipo de tolerancia. Si escuchas tal comentario o este es dirigido hacia un ser querido, entonces, si tienes la posibilidad, no lo dejes pasar. Es mejor detener ciertas actitudes al principio que no prestarles atención y permitir que se vuelvan constantes.

“¿Qué tontería estás viendo?”

Desde hace un mes has estado planeando ver una película de terror que recién se estrenó o estás pensando en volver a experimentar los acontecimientos más importantes de tu serie favorita. Te sientas en tu sillón con tus botanas preferidas y, en el momento más interesante, uno de tus familiares te dice: “Otra vez estás viendo esa tontería”. Cada persona tiene sus propios gustos y no vale la pena menospreciar los intereses de los demás. También es posible ver programas interesantes y películas familiares con niños y adolescentes.

“Te verías mejor si...”

Tales frases pueden ser percibidas erróneamente como una broma inofensiva o una crítica constructiva, pero es precisamente allí donde se encuentra el peligro. No son bromas ni críticas, sino comentarios despectivos. Después de escuchar varias frases de este tipo es posible que una persona comience a experimentar problemas con la autoestima. Es por eso por lo que es importante aprender a detectar ese tipo de comentarios y reaccionar correctamente ante ellos.

“Ustedes, las mujeres, tardan mucho en cambiarse”

Esta frase también puede presentarse en forma de: “Todos los hombres son iguales”. ¡Con qué frecuencia pueden escucharse tales cosas! En realidad, esto es un insulto. No debe de generalizarse y tampoco debe de hacerse una crítica por el hecho de que alguien haya nacido siendo hombre o mujer. Una persona que respeta a su interlocutor no utilizará una excusa como esta para hacer un comentario cáustico.

“Nosotros te criamos sin pañales”

Es bueno que una gran parte de la sociedad moderna reconozca la existencia de la depresión posparto. Pero reconocerla no significa comprenderla y tener compasión. “¿Y qué querías?”, “¡Tienes una lavadora!”, “¿Por qué estás cansada? ¡Te la pasas todo el día en casa!” y “¿Tu bebé aún usa pañales?” son solo una parte de la lista de preguntas que puede llegar a escuchar una madre cansada. A veces dan ganas de proponerles a tales simpatizantes que ayuden a lavar un montón de ropa y a quitar todas las manchas que quedan en casa después de que el bebé pasa un día sin pañales.

“¿Cómo caben en esta casita tan pequeña?”

“¿Cuándo van a ampliar su vivienda?”, “¿Están seguros de que caben aquí?”, “¡Qué armario tan pequeño!”, y de pronto, todos los esfuerzos dirigidos para adquirir una vivienda propia se vuelven insignificantes y la alegría se va. Esto significa que a la persona que menospreció tus méritos y tus adquisiciones le funcionó el mecanismo de protección mental, el cual ayuda a conservar y evitar un contacto con sentimientos insoportables. Por ejemplo, si resulta difícil expresar alegría por una persona o reconocer un sentimiento de envidia, entonces será más fácil ofenderla y despreciar su esfuerzo, mostrando que no hay nada para envidiar.

“¿Este es todo tu sueldo?”

“Eres un hombre, ¿es todo lo que ganaste?”, “Has ganado muy poco en tu trabajo, ¡mejor te hubieras dedicado a los deberes del hogar!”. Si con frecuencia escuchas tales frases “alentadoras” por parte de tus seres queridos, esa es una señal alarmante. Estas palabras con facilidad nos hacen dudar de nuestros propios méritos. Todos tenemos fracasos, pero un ser querido tiene que apoyarte y darte confianza en los buenos y en los malos momentos.

¿Qué frases poco agradables escuchas con frecuencia? ¿Cómo reaccionas ante ellas?

Imagen de portada Hannah Nelson / Pexels