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“¿Acaso soy una limpiadora?”, de dónde sacan algunos jóvenes una actitud arrogante hacia el trabajo

A menudo escuchamos que los jóvenes no están dispuestos a ir ascendiendo en la carrera profesional y al principio trabajar por un dinero modesto. Quieren todo de una vez: ropa de moda, vacaciones en complejos turísticos caros, un departamento en una zona prestigiosa. Pero al mismo tiempo, muchos chicos y chicas jóvenes olvidan que, por lo general, es necesario un poco de esfuerzo para obtener los beneficios de la vida. Sobre esto habló una tutora de inglés que lleva un blog bajo el seudónimo de Apocalypsiya Armageddonovna.

Genial.guru cree sinceramente que el texto de esta autora tocará la fibra sensible de los boomersmillennials que han adquirido una sólida experiencia laboral, mientras que los representantes de la generación Z recién están evaluando su futura profesión.

Una vez, estábamos sentadas con mi hija, hablando. Ella tiene 15 años, una típica representante de la generación moderna, por así decirlo.

Mi hija estaba chateando en paralelo con su amiga. Pregunté:

—¿Cómo está?

—Deprimida. Sus padres le regalaron 30 USD por su cumpleaños. Dijeron que pronto irían a una gran ciudad; si ella quería, podía elegir algo allí, y le agregarían más dinero si hacía falta. Pero ya ha gastado todo el dinero en toda clase de basura. Pero compró esa basura a través de Internet, no la adquirió vergonzosamente en nuestra ciudad. Aunque esa misma basura se puede conseguir en nuestra ciudad sin ningún servicio de entrega. ¡Pero hay que presumir! Y ahora le quedan 5 USD. Y está navegando por AliExpress, buscando algo en qué gastarlos. Mira, me mandó una lista: tatuajes temporales, pendientes de mariposa, un monedero con forma de gato, un bolso, medias con corazones, uñas postizas.

Yo dije:

—¿Pero realmente necesita todo esto? ¿Especialmente tatuajes temporales o medias con corazones?

—¡Lo que necesita es gastar el dinero! Y no en nuestra ciudad, porque hacer pedidos en línea es cool.

—Enseguida se nota que ella no ganó ese dinero. Le llegó sin esfuerzo, se esfumará sin esfuerzo. Espera, su papá trabaja en X empresa, ¿no? Podría buscarle un puesto allí por un mes, los estudiantes normalmente cobran bien allí, de 170 USD a 200 USD. Y trabajan durante 4 horas. Pero dile que de esta cantidad se deducen los impuestos.

—¡Ja! —respondió mi hija.— Ya se lo dije. Respondió: “Guácala, qué vergüenza. ¿Acaso soy una limpiadora?”. Además, tendría que pedirles ayuda a sus padres. Y ella apenas les habla.

—¿Se pelearon?

—No, en realidad, mis compañeros no hablan mucho con sus padres en general, y sus padres con ellos tampoco. ¿No lo sabías?

Y luego, condescendiente:

—Contigo al menos a veces es posible hablar de algo.

(Vaya, gracias, genial. Al menos correspondo cada tanto con su elevado estatus).

Haré una pequeña aclaración. Por alguna razón, a menudo observo esta especie de esnobismo misterioso en niños de familias con ingresos bastante medios. O incluso muy bajos. Conocí a otra chica, había tres hijos en la familia, no había papá y la mamá trabajaba precisamente en esa empresa que mencionamos antes. Pues esa chica también dijo: “Guácala, ¿qué soy, estúpida, que tengo limpiar o cortar el pasto allí?”.

Pero dos hijos de mis otras familias conocidas muy, muy ricas trabajaron en esa empresa durante un mes. Luego, la madre hizo arreglos para que la chica pasara otro mes como limpiadora, y el chico trabajó en el aserradero, arrastrando troncos. Al mismo tiempo, los ingresos de los chicos no marcaban absolutamente ninguna diferencia en el presupuesto familiar. Es una especie de paradoja. No logro entenderlo. ¿Alguien podría explicármelo?

Bueno, volviendo a la conversación con mi hija. Yo dije:

—Pero a tu edad ningún trabajo es vergonzoso. Está claro que aún no tienes ninguna titulación. Por lo tanto, aquí no funcionará ni siquiera algún tipo de esnobismo del estilo: “No estudié durante tantos años para limpiar los pisos”. O: “¿Y esto es todo lo que ha logrado en la vida: lavar los pisos?”. Porque en realidad todavía no has estudiado ni has logrado nada. Al contrario, cualquiera diría que es admirable que alguien sea tan joven y ya esté trabajando.

Y mi hija me explicó más o menos esto:

—Verás, muchos de nuestra generación Z no quieren ser como ustedes. No quieren sobrevivir, ganar poco dinero, ahorrar. Quieren vivir. Recibir un salario digno y todo eso desde el principio. Solo que a veces intentan conseguirlo de una manera extraña.

Y me dio un par de ejemplos.

—Ahora está de moda vender productos de resina epoxi. Bueno, ¿sabes cómo calculan el precio? El trabajo en sí cuesta entre 5,5 USD y 7 USD, más el costo total de los materiales. Por ejemplo, una lata entera de resina, aunque se haya gastado solo unos 3 gramos. Y encima pueden entregar algo sin terminar o incompleto, diciendo algo como: “Lo siento, no tuve tiempo para comprar lo que faltaba”. O: “Mis padres no me dieron más dinero”. Y se ofenden mucho si al enterarse del precio de un producto no se lo compran, porque es muy caro. Luego escriben todo tipo de cosas en Instagram, como: “Mi tiempo se desperdició, respondí mensajes, dije el precio, pero no me compraron. Tengo trabajo manual aquí, no las copias de fábrica de AliExpress de 0,70 USD que se desmoronarán en un día. Si eres pobre, ni me escribas para preguntar”.

Y uno más:

—¿Recuerdas a un chico del campamento de idiomas? Una vez tuvimos una conversación con él sobre el trabajo futuro. Qué podríamos hacer, cuánto quisiéramos cobrar por nuestros servicios. Y me dijo esto sobre la tutoría: “Es una vergüenza para mí recibir menos de 7 USD. No me valoro tan bajo. Solo saco las mejores notas en inglés. Y estudio bien en general y pasé los exámenes con un excelente”. Pero yo rompí sus expectativas. Le dije: “Amigo, ¿de dónde sacaste la idea de que te darían tanto por tus buenas notas? Puedes valorarte a ti mismo como quieras, pero ¿dónde está la garantía de que el mundo pensará igual? Yo tengo un certificado internacional, además, en la ciudad me conocen tanto a mí como a mi madre, y aun así solo cobro 1,5 USD. Porque a una colegiala no se le paga tanto como a un tutor experimentado con educación superior. Por más genial que esta colegiala sea. Pero ahora yo tengo dinero y tú no tienes nada. Además, tengo y tendré experiencia laboral, y cuando salgamos simultáneamente al mercado, incluso con la misma educación, podré pedir varias veces más que tú por mi trabajo”.

Y se reía:

—Parece que le rompí todas las estructuras que se había armado y le puse el mundo patas arriba. Porque caminaba todo el día y murmuraba: “No, pero ¿cómo que no me van a pagar 7 USD? ¿Por qué no me van a pagar 7 USD?”. Parece que no se le había ocurrido la idea de que había una diferencia entre “querer” y “conseguir”.

En resumen, basándome en todo lo que dijo mi hija, llegué a la conclusión de que ella al menos va un poco en contra de los postulados de su generación. En cualquier caso, entiende que a un joven especialista no se le regalarán montañas de oro de inmediato, a menos que sea absolutamente exclusivo o un verdadero genio. O que haya unos pocos como él en el mundo o en una determinada rama de la economía. Así que trabajar durante un par de años por poco dinero, pero adquirir experiencia está bien. Estoy de acuerdo, yo misma comencé más o menos de la misma manera como traductora.

Pero también dijo que no aceptaría trabajar de por vida por poco dinero. O, por ejemplo, que mejore su calificación, pero no su salario. Pero, de ser necesario, lavaría los pisos y cortaría el pasto. Y hacerlo no tiene nada de vergonzoso o terrible.

¿Tuviste que ganar dinero extra mientras estudiabas? ¿Cuál fue el primer trabajo que hiciste en tu vida?

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